Informe de Alethea del 7/4/26. El INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) publicó este martes 31/3 los resultados de la última Encuesta Permanente de Hogares estimando que la pobreza alcanzó al 28,2% de la población en el 2do semestre de 2025, lo que representa un descenso respecto al 31,6% informado para el semestre previo. Estos datos muestran una disminución de 9,9 puntos porcentuales (p.p.) en la pobreza, en comparación con el segundo semestre de 2024. Por su parte, la indigencia fue de 6,3% respecto del 6,9% en el mismo periodo. Es asombroso ya que la baja en la cantidad de pobres contrasta con la caída que padece el poder adquisitivo de los salarios y las jubilaciones, la baja del consumo, una actividad productiva anémica, salarios que corren de atrás de una inflación al alza y una ola de despidos que aumenta el desempleo. Entonces, ¿hay muchos menos pobres pero a cada vez más gente no le alcanzan los ingresos para comprar leche? ¿Cómo funciona eso? El Indec, al mismo tiempo, registra caídas de consumo en supermercados en comparación con noviembre de 2023. No olvidemos tampoco la mora en los Bancos, mora en todo tipo de créditos y préstamos, siendo mayor la mora en los montos más chicos de préstamos (es decir, la gente que más se endeuda es la que menos ingresos tiene y la que menos puede pagar la cuota de la deuda). En síntesis, el contraste entre el número de pobreza que difunde el Indec y esas otras realidades ha generado una polémica cada vez más relevante entre los máximos especialistas en pobreza del país. Como se verá, no se trata de una campaña opositora sino de algo mucho más profundo y documentado.
Dato, no mata relato
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Fuente: chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/eph_pobreza_03_269225CA3217.pdf
JM recibió una pobreza de 41,7%, correspondiente al dato del INDEC para finales de 2023. El Presidente suele asegurar que “bajó la pobreza desde el 52,9%”, pero en realidad ese guarismo corresponde al primer semestre de 2024, o sea a su gestión.
Así el último semestre de 2025 el 28,6% de los argentinos estaban debajo la línea de la pobreza. Pero esa baja con respecto a finales de 2023 (41,7%) no responde a una mejora en la calidad de vida, sino a cuestiones metodológicas y de medición estadística (como veremos más adelante).
El monto de la Canasta Básica Total (CBT) que contempla como línea de pobreza el INDEC para fines del 2do semestre del año pasado quedó establecido en $ 1.308.713 para el “hogar 2”2. Si los integrantes de una familia sumaban ingresos superiores a eso, aparecen por fuera del 28,2. Sin embargo, el incremento del costo de vida en los primeros meses del 2026 hace que ese número quede chico, lo que se traduce en el desplome del consumo masivo.
La caída del consumo masivo, el incremento del dinero que los hogares deben destinar a pagar servicios públicos y privados (que no paran de aumentar y están subrepresentados al momento de medir la escalada inflacionaria), el estancamiento de la actividad económica en sectores que generan puestos de trabajo en cantidad y el alza del desempleo, entre otros tantos factores, impactarán en mayor medida en la medición de este 1er semestre del 2026, aun con las estadísticas distorsionadas.
Para apuntar con mejores argumentos al número “pobres’ proporcionado por Milei, existen 4 grandes reparos que afectan la comparabilidad y la precisión de los datos publicados y entender lo que pasa, ya que nadie toma en serio la diferencia entre la herencia recibida por Milei y la situación actual sea de 25 puntos, o de 15 millones de pobres (palabras de Milei):
1) Cuestión de fechas: La maniobra oficialista es fácil de detectar. El Gobierno analiza la variación entre el pico (52,9) y la situación actual (28,2). El problema es que el pico se produjo en el primer semestre de gobierno de Milei, y fue posterior a la gran devaluación de diciembre del 2023, que tuvo un enorme impacto en los precios. El Frente de Todos dejó una herencia de pobreza altísima, de 41%. Pero no es lo mismo 41 que 52. Así las cosas, la diferencia real, según las cifras del Indec, entre la herencia y la situación actual, serían de 13 puntos. Recibió 41 y ahora hay 28 por ciento de pobres. Aun cuando ese número represente la mitad del logro que se atribuye Milei, sería igual gigantesco.
2) “Mejora” en la captación de ingresos no laborales: La medición de la pobreza es unidimensional, o sea que solo se tiene en cuenta un factor que son los ingresos. Hay un piso mínimo para determinar si alguien es pobre o no, que es como señalamos la Canasta Básica Total (CBT), con una canasta de bienes y servicios con fuerte preponderancia de los alimentos. Las clases más vulnerables gastan la gran mayoría de sus ingresos en comida y vivienda al no tener resto para destinar a bienes o servicios denominados secundarios.
En fines del 2025 la CBT para una familia tipo de dos adultos y dos niños, sin incluir alquiler, es de es $1.308.713. El relevamiento que el INDEC hace a través de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), comenzó a incluir desde finales de 2024 ingresos como la AUH o la Tarjeta Alimentar que no provienen del trabajo. En gran parte esas herramientas, tan criticadas por Milei, explican la baja de la indigencia.
Otro factor que tuvo su impacto es el salario de los trabajadores “no registrados” (hasta diciembre de 2023 no se hacía) que mostró una mejora significativa, aunque explicada principalmente por cambios metodológicos. El RIPTE también mejoró un 6,6 p.p. en términos reales interanuales.
Con respecto a la situación de los trabajadores registrados, la relación entre la mediana del salario neto de los trabajadores registrados privados y la CBT muestra una recuperación parcial, pasando del mínimo histórico de 74,1% a cubrir el 96,9% en junio de 2025. Sin embargo, hacia el final del segundo semestre se observó un nuevo deterioro, cerrando en diciembre de 2025 en el 94%. Esto indica que el ingreso de la mitad de los asalariados registrados aún no alcanza para cubrir la CBT de una familia tipo, manteniendo a muchos en condición de “trabajadores pobres”.
En octubre de 2025 se difundió un dato curioso3. Si se mira la evolución de los salarios comparados con la inflación hay dos comportamientos distintos: los salarios formales evolucionan casi como los precios, pero los informales superan esa evolución en más de un cien por ciento. Dicho de otro modo, el ingreso de los trabajadores en negro habría aumentado abrumadoramente, según el Indec, por encima de la inflación.
No hay forma de congeniar ese dato con los números de consumo masivo, por ejemplo. La versión que más consenso genera entre los investigadores es que ese registro exagerado obedece a que las preguntas de la Encuesta Permanente de Hogares permiten acceder a un panorama más preciso que antes del 2023: captan ingresos que antes no captaban. Entonces, no es que los asalariados en negro ganen más, sino que se registra que ganan más (como se registra es otro tema).
Este debate está destinado a alterar los nervios de la Casa Rosada. En principio, porque pondrá la lupa en los números que difunde el Indec y especialmente en los que surgen de la Encuesta Permanente de Hogares que, como su nombre lo indica, es una encuesta. El Centro de Estudios Económicos del Banco Provincia de Buenos Aires señalaba que existen diferencias muy grandes entre los salarios formales registrados en el Índice de Salarios del Indec y los que reflejan la Encuesta Permanente de Hogares del Indec. Los primeros son mucho más bajos que los segundos. Pero son los segundos los que se usan para calcular quién es pobre y quién no. ¿Es un problema técnico? ¿Es un problema de otra índole? En todo caso, sería mejor explicarlo.
3) Ponderación de servicios y otros. Pero por otro lado, esa canasta sigue basándose en los datos de 2004/05 en lugar de los más recientes de 2017/18. Entonces no se tienen en cuenta la masividad de internet, servicios digitales, telefonía móvil y el aumento del peso de los servicios públicos en los gastos de los hogares. Estudios del Observatorio Social de la Deuda de la, estiman que de actualizarse la CBT el umbral para una familia tipo pasaría a casi 2 millones de pesos.
Solo con ese cambio, cerca del 10% de la población pasaría a la pobreza al no alcanzar esos ingresos. Si bien el cambio lo debería haber hecho primero el Gobierno anterior, la administración actual le saca provecho porque desde diciembre de 2023 los servicios aumentan más que la comida, motivo por el cual tampoco actualiza el cálculo de la inflación. Esta mejora estadística, y no una mejora real en el bienestar de los hogares, explican una parte significativa de la disminución registrada en la pobreza.
El INDEC sigue utilizando una canasta de bienes y servicios muy desactualizada, al momento de medir los precios, aun teniendo, como dijimos, a disposición una de 2017/2018. La actualización estaba lista para implementarse a inicios de año, pero el Gobierno decidió frenarla y para eso “despacharon” al titular del organismo estadístico, Marco Lavagna.
Proyecciones para el primer semestre de 2026: el escenario futuro presenta riesgos significativos que podrían revertir la tendencia a la baja de la pobreza:
1) Aceleración inflacionaria: El aumento en la inflación de alimentos durante los primeros meses de 2026 anticipa un aumento en las canastas básicas.
2) Deterioro de ingresos clave: Se espera una profundización en la pérdida de poder adquisitivo del SMVM y de los planes sociales, cuyo monto permanece congelado, mientras que la Tarjeta Alimentar continúa su sendero descendente. La jubilación mínima, con el bono congelado, seguirá perdiendo poder de compra, más de lo que ya perdió con bono vs nov 23. Cae el poder de compra del salario hace 6 meses consecutivos.
3) Esos datos coexistan con otros que pertenecen a la misma realidad. Por ejemplo, el Observatorio de la industria láctea informó que entre enero y febrero se consumió un 25 por ciento menos de leche fluida que hace siete años y 10 por ciento menos que en el momento en que asumió Milei. Más aún, 2026 fue el peor año en ese sentido de la última década, si se exceptúa el 2024, en el que también gobernaba Milei.
Entonces, ¿hay muchos menos pobres pero a cada vez más gente no le alcanzan los ingresos para comprar leche? ¿Cómo funciona eso? El Indec, al mismo tiempo, registra caídas de consumo en supermercados en comparación con noviembre de 2023. No olvidemos tampoco la mora en los Bancos, mora en todo tipo de créditos y préstamos, siendo mayor la mora en los montos más chicos de préstamos (es decir, la gente que más se endeuda es la que menos ingresos tiene y la que menos puede pagar la cuota de la deuda).
En síntesis, el contraste entre el número de pobreza que difunde el Indec y esas otras realidades ha generado una polémica cada vez más relevante entre los máximos especialistas en pobreza del país. Como se verá, no se trata de una campaña opositora sino de algo mucho más profundo y documentado.
Notas
- La frase "dato no mata relato" sugiere que las narrativas, emociones y creencias arraigadas suelen ser más poderosas y resilientes que la evidencia empírica. A pesar de la evidencia científica o estadística, los relatos falsos pueden prevalecer debido a su capacidad para conectar emocionalmente, mientras que el "dato" por sí solo es insuficiente si no se inserta en una historia convincente.
- Hogar 2: de cuatro integrantes, compuesto por un varón de 35 años, una mujer de 31 años, un hijo de 6 años y una hija de 8 años:
- Emanuel Alvarez Agis
Texto extraído del informe adjunto. Los gráficos y el formato original están en el archivo PDF.
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