Informe de Richard Rooster del 16-5-2021. Esta nota fue publicada en este blog en mayo del 2021, cuando Javier Milei actual candidato a la presidencia, era un ilustre desconocido. Por eso adquiere fuerte actualidad, teniendo en cuenta que en ese momento no tenía compromisos de “lenguaje” y puede interpretarse con amplitud su subconsciente ideológico. Ver informe adjunto.
Milei: “Juan Domingo Biden, Keynes y el progreargento estúpido”
Informe completo
Descarga · PDFSegún el economista de los medios, Javier Milei, en una nota publicada el 12/05/21 en el diario el Cronista, “el plan de Biden para financiar obra pública con suba de impuestos
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generó una catarata de reacciones. Pero sus supuestos beneficios se basan en falacias” .
En forma casi coincidente, unos días atrás este blog publicó una nota sobre el discurso de
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Biden donde se analizaba las palabras del presidente en el marco de un plan, que tenía mucho de keynesiano y Roosveltiano ya que apelaba al gasto público para aumentar el empleo a través de la inversión en infraestructura de EEUU, ayuda a las familias, mejoras en el salario mínimo, etc., y todo eso financiado mediante impuestos a los más ricos, y a las corporaciones del país por las rentas obtenidas en el exterior.
Milei obviamente no comparte este enfoque y le hace sus críticas apelando a su polémico estilo con quién no es parte de su mundo. Así inicia la nota con una serie de agresiones que son propias de su perfil y sobre las cuáles no es necesario explayarse mucho. Por ejemplo, que el discurso de Biden “generó una catarata de reacciones, pero sin lugar a dudas, ninguna tan estúpida como la de la progresía argenta”. Después hace una aclaración que es bien conocida acerca del uso de la palabra “liberal” en EEUU, y que el Partido Demócrata está alineado con la socialdemocracia más que con las ideas de la libertad. Finalmente señala que “resulta bastante estúpido el modo en que la progresía argenta increpó a los liberales cuyas acciones son acordes a criterios morales y técnicos”.
En este caso nos interesa tratar especialmente algunos temas controvertidos que se incluyen en la nota del economista. Las letras en cursiva son de lo que dijo Milei, el resto es nuestra opinión.
1. Keynes, Roosevelt y la gran depresión (contracción)
Dice Milei que una de las grandes mentiras que suelen circular por el debate local y, aún más grave forma parte de las enseñanzas universitarias (en especial en Universidades públicas), es la idea de que los EEUU logró salir de la Gran Depresión gracias a las medidas impulsadas por Franklin Delano Roosevelt en el New Deal, donde dicho plan estaba, según se señala, inspirado en la obra de Keynes de la Teoría general del empleo, el interés y el dinero".
Otros de sus conceptos es que “la Gran Depresión culminó en el año 1933 mientras que la Teoría General se publicó en 1936”. Por otra parte agrega que “Keynes comenzó a delinear los primeros pasos de lo que sería la Teoría General durante el año 1932 junto a Joan Robinson, Kahn, Sraffa, Kaldor y otros. Por ende, para cuando el mundo había salido de la Gran Depresión, no era mucho lo que podría haber aportado un proyecto de libro/modelo”.
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Vale la pena señalar que la gran depresión (crisis que golpeó a la mayoría de los países capitalistas) se inicia en octubre de 1929, en EEUU. Es reconocido, aunque no lo diga Milei,
Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.
que la Reserva Federal era la única que podía haber evitado una caída en cadena de los bancos mediante concesión de liquidez de forma masiva a los bancos, pero los directores de la Reserva Federal, muy al contrario, redujeron la oferta monetaria y subieron los tipos de interés, y provocaron una oleada masiva de quiebras bancarias. Esta reducción de la oferta monetaria también provocó el inicio de un proceso deflacionista y la reducción drástica del consumo y el comienzo de una intensa depresión.
Roosevelt asume recién en 1933 y pone en marcha el 1º plan de ayuda que fue elaborado en la campaña electoral por un grupo de intelectuales llamado “Brain Trust”.
En 1936, el ritmo de expansión era acelerado y los precios subieron rápidamente. Temiendo un auge especulativo, Roosevelt puso fin al déficit presupuestario y al año siguiente la economía se sumió en una depresión, con aumento del desempleo, que no sufría ningún otro país. Tan pronto como el gobierno redujo los gastos, los empresarios perdieron la confianza y dejaron de invertir.
El 2º New Deal se ejecutó durante la segunda presidencia de Roosevelt. Los gastos federales aumentaron y la economía se recuperó, pero las altas tasas de desempleo continuaron durante la década. En 1938, se produjo una nueva caída de la economía que se extendió hasta el inicio de la segunda guerra mundial. Es decir que la Gran depresión duró 10 años hasta la entrada en guerra de los EE.UU.
Esa guerra obligó no sólo a movilizar a millones de trabajadores “en paro”, como soldados, muchos de los cuales murieron en los combates, sino a dedicar buena parte del aparato productivo a fabricar armas.
El New Deal, las políticas puestas en marcha por Roosevelt para luchar contra los efectos de la Gran Depresión en EEUU, tuvieron sus altibajos, que perduró hasta que EEUU movilizó su economía con la Segunda Guerra Mundial, el mejor antídoto contra los efectos de la depresión. En cambio, su éxito fue innegable en el plano social, sentando el precedente del Estado de Bienestar de los países europeos occidentales.
Con respecto al vínculo con Keynes, éste presentó sus ideas directamente a Roosevelt, sobre todo en una famosa carta al New York Times del 31/12/1933: "Hago mucho énfasis en el aumento del poder de compra nacional resultante del gasto del gobierno financiado con préstamos", y visitó a Roosevelt en el verano de 1934 para exponer su tesis. Dicen que la sesión no fue un gran éxito; en la reunión cada uno planteó sus dudas sobre el sentido común del otro.
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Entre tanto, dos funcionarios clave de Washington , Marriner Eccles y Lauchlin Currie (ambos integrantes del Brain Trust del presidente), habían llegado por su cuenta a conclusiones similares a las de Keynes sobre la orientación apropiada de la política fiscal. Cuando el libro de “La Teoría General” apareció, ambos la interpretaron como una confirmación de la orientación que habían propuesto. Como dice Galbraith “las circunstancias impusieron muchas ideas de Keynes y su teoría fue considerada como una racionalidad de lo que era inevitable”.
Keynes publicó su Teoría general en 1936. En ese momento, a 4 años del inicio de la Gran Depresión, la influencia de la economía de libre mercado (los neoliberales, se diría ahora) en la formulación de políticas ya había disminuido. Los conceptos dominantes en esa época no tenían herramientas para enfrentar la situación, por eso con el New Deal varios países se apartaron de la ortodoxia económica. Sin embargo, no hubo un declive correspondiente para la economía neoclásica, y posterior neoliberal, en el ámbito académico, al contrario el
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prestigio de la economía de libre mercado seguía presente .
5 http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0124-59962014000100012#nu1 6 Currie fue consejero económico de Roosevelt (y más tarde destacada víctima de la persecución de McCarthy). No fue promovido en Harvard debido en parte a que sus ideas, que anticiparon brillantemente a las de Keynes, se consideraron deficientemente académicas hasta que Keynes las hizo respetables. La economía es muy complicada. https://economia4punto0.files.wordpress.com/2020/11/182-keynes-.pdf
Dice Milei, “en definitiva, no hay crédito para Keynes y el keynesianismo por la salida de la Gran Depresión, todo el crédito se lo llevó la política monetaria a la que tildaban de
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absolutamente inefectiva fruto de la trampa de la liquidez ”. Eso no es ajustado a lo que en realidad sucedió.
2. Keynesianismo, modelo Ford T y la obra pública
“En Argentina, del mismo modo que ocurre con el socialismo real, la historia que se enseña y cuenta es totalmente opuesta a lo que ha pasado”, nos dice Milei.
El modelo en cuestión, el Plan de Obras Públicas de Biden, que se financiará con mayores impuestos a los ricos (haciendo al sistema impositivo más progresivo) generará un aumento del producto y del empleo. Es más, la elevación del salario mínimo, al supuestamente ayudar a los segmentos más vulnerables (cuya propensión marginal a consumir es uno) dará mayores bríos a la expansión.
Agrega Milei, “si esto de hacer expandir la economía es tan fácil, no veo motivo para que exista una carrera de economía de tantos años si esto se arregla con unas pocas cuentas básicas. No hay gato encerrado, en rigor el keynesianismo es una estafa intelectual.
En un mundo keynesiano el PIB vendría determinado por el producto entre el multiplicador keynesiano y el gasto autónomo. En ese mundo, los aumentos del gasto autónomo (por ej. el gasto público) harían que el ingreso aumente y con ello el empleo. Es más, dentro de la lógica Keynes, los precios sólo podrían aumentar si suben los salarios y/o el margen de ganancias de los empresarios. Por último, la tasa de interés, en caso de no actuar el Banco Central, subirá conforme aumente la demanda de dinero, aunque dadas las funciones de consumo e inversión antes especificadas no tendría impacto alguno sobre actividad y empleo”.
Finalmente Milei toma el ejemplo de la falacia de la ventana rota. En dicha fábula “un niño tira un piedrazo contra una vidriera de un local. Naturalmente, ello obliga al dueño de local a tener que comprar una nueva y eso, según los keynesianos generará una expansión de la actividad y el empleo a partir de los efectos positivos sobre la industria del vidrio y sus eslabonamientos productivos. Es más, esto llevó a los keynesianos a pontificar desde obras faraónicos hasta catástrofes naturales e incluso hasta la misma guerra. Sin embargo, una mirada más profunda muestra que ello no tiene el más mínimo sentido. La realidad es que ese gasto que el dueño del local deba hacer en el vidrio se traducirá en un menor consumo y/o en un menor ahorro (por ende inversión), lo cual detraerá el nivel de actividad y empleo en otros sectores de la economía. En el fondo, no sólo que nada se ha ganado sino que a su vez se ha destruido capital y por ende la sociedad será más pobre”.
Para los neoliberales, como Milei, en teoría la “ventana rota” sería algo similar a como la acción del Estado destruyendo para reconstruir incentivando la producción. Pero podemos ver que si no lo hace el Estado ese especio es ocupado realmente por empresas privadas gracias a muchas políticas de desregulación, privatización y reducción de gasto público, siguiendo la estrategia neoliberal marcada desde las últimas 3 décadas. Algunos de estos
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ejemplos son :
- La primera experiencia neoliberal, en los años setenta, cuando Milton Friedman fue asesor del dictador chileno Augusto Pinochet, al que aconsejó que impusiera un paquete de medidas rápidas para la transformación económica del país: reducciones de impuestos, libre mercado, privatización de servicios, recortes en el gasto social, escuelas públicas transformadas en privadas, etc. La masiva reacción popular de octubre 2020 en Chile (y ahora en Colombia) es consecuencia de esas medidas.
8 La trampa de liquidez, se define como aquella situación en la que los tipos de interés están muy bajos (incluso 0 o negativos), por lo que las personas acumulan dinero en vez de invertirlo o gastarlo. En esa situación, el incremento de la masa monetaria (dinero en circulación) no produce ningún efecto en la economía. http://aldeaspotemkin.blogspot.com/2011/08/la-falacia-de-la-ventana-rota-de.html?m=1
- La guerra de Irak, que puede ser considerada la primera guerra privada de la historia, donde empresas extranjeras se hicieron rápido con la propiedad de los campos petrolíferos y empresas estadounidenses consiguieron los contratos de la reconstrucción del país.
- La desolación dejada por el huracán Katrina que asoló Nueva Orleans, sobre lo que Milton Friedman escribió un artículo en The Wall Street Journal, diciendo que esta catástrofe era una oportunidad para emprender una reforma radical en el sistema educativo, cosa que se hizo, las empresas creadas por el Estado pasaron a ser gestionadas por empresas privadas, quedando en manos públicas solamente 4 de las 123 escuelas públicas que había antes del Katrina. Algunos han tachado este plan de Friedman como un “atraco a la educación”.
- Otra catástrofe es el Tsunami que devastó las costas de Indonesia en el año 2004, dónde los inversores extranjeros se coordinaron para aprovechar la situación y construir grandes centros turísticos a toda velocidad en la costa tropical, impidiendo a miles de pescadores autóctonos reconstruir sus pueblos, destruidos por el mar.
- En EEUU, cuna del neoliberalismo, se consiguió implantar esta “doctrina del shock” después de los atentados del 11S, cuando Bush lanzó la guerra contra el terror que traería grandes beneficios para los fabricantes de armas, pero también desarrolló una nueva industria, la de seguridad, subcontratando miles de empresas privadas.
- La crisis financiera que padece el mundo, es otro tipo de “shock” no violento que está sirviendo a los neoliberales para implantar sus medidas impopulares a la población, como ya fueron promovidas en otras crisis financieras por el FMI y organismos internacionales, intentando acabar con lo que queda del Estado de Bienestar europeo.
En síntesis, en la falacia de la ventana rota subyacen muchos argumentos contra las intervenciones estatales y políticas fiscales que desvían recursos creando el espejismo de estímulos, pero se olvidan de que la connivencia con los poderosos grupos de todo tipo de sectores, que funcionan como oligopolios económicos y financieros con más poder que los propios estados, han crecido en las últimas décadas gracias a la constante desregulación impulsada por las sinarquías neoliberales, haciendo que esos recursos que se liberan vayan a parar a manos privadas y no a la sociedad.
3. El atroz plan de Juan Domingo Biden
Dice Milei, “el progreargento suspira al escuchar a Biden proponer aumentar la obra pública como un modo de impulsar el nivel de actividad y el empleo. Y si a ello se le suma financiar las obras con subas de impuestos que vuelvan al sistema mucho más progresivo sienten que han arribado al paraíso populista, falacia de la autoridad mediante, con el aval de la primer potencial mundial”.
Luego de explayarse sobre los impuestos concluye que “desde el punto de vista estrictamente económico y técnico, el aumento de la obra pública sólo implica mayores impuestos, y donde los efectos expansivos en términos de actividad y empleo que se generan en un sector son compensado por los efectos negativos en actividad y empleo en el resto de la economía. Sin embargo, aún en el plano de técnico de la economía, ello asume que el Estado gastando es por lo menos tan eficiente como el sector privado (algo imposible para aquel que gasta el dinero de otros en otros) y que además no existe corrupción. Supuestos que lucen alejados para el caso argento y que a la luz de la historia uno debería preguntarse si tanto festejo esconde intereses ocultos y/o ignorancia”.
Se le podría decir al economista que en la historia moderna, pocas actividades son tan importantes y necesarias, y al mismo también tiempo odiado, como aquellas que tienen que ver con la responsabilidad de pagar impuestos. Pero también debe acordarse de que es en gran parte a partir del cobro de impuestos, que puede un Estado recaudar y realizar diferentes obras o tomar decisiones, especialmente en los que hace a la redistribución de la riqueza (cosa que Milei odia). Su importancia se centra en permitir que los sectores más desprotegidos cuenten con algún tipo de asistencia.
Si bien hoy en día nos encontramos pensando en el pago de los impuestos como algo que vinculamos al mundo moderno, debemos reconocer que esta misma acción existe desde el momento en que la humanidad se organizó en sociedades y aquellos que gobiernan o toman decisiones por todos los demás comenzaron a exigir el pago de impuestos o tributos o regalías, quizás en forma mucho más violenta y forzosa que actualmente.
En este sentido los impuestos son contribuciones que deben hacer las personas y las empresas para que el estado tenga los recursos suficientes para brindar los bienes y servicios públicos que necesitan los ciudadanos: educación, salud seguridad, justicia, obras públicas, combate a la pobreza y el impulso a los sectores económicos que son fundamentales para el crecimiento de la economía del país.
Finalmente Milei sostiene que “la idea del financiamiento con impuestos progresivo de las obras de Biden recrudece la inmoralidad de la medida y es muy negativa desde un punto de vista intertemporal. Por un lado, implica un trato desigual frente a la ley, lo cual muestra a las claras lo inmoral del mecanismo de financiamiento”.
El rol de los impuestos y el gasto público siempre está en el foco de la discusión en el país, especialmente sobre quién recaudar y cómo gastar. Una política fiscal con vistas a redistribuir el ingreso para construir una sociedad más igualitaria, tendría que reducir el peso de las tributaciones regresivas para poder sostener el gasto público en base al aporte de los contribuyentes de mayor capacidad económica. Lamentablemente, recortar el gasto y bajar impuestos a los que más tienen parece ser la prioridad del neoliberalismo.
Quizás podamos acordar con el bajo nivel de eficiencia de la prestación de los servicios públicos pero eso no justifica una calificación de inmoralidad a la tributación progresiva que por otra parte existe en la mayoría de los países.
Por último Milei critica la idea de Biden de “subir el salario mínimo tal que el mismo se ubique por encima del nivel de pobreza. Cuando el salario se fija arbitrariamente por encima de dicho nivel, las empresas no tienen incentivos a contratar trabajadores y aparece el desempleo”. Esto es, la política en cuestión no perjudica a los trabajadores calificados, sino a los más vulnerables, a los que no sólo deja sin empleo, sino que además los transforma en rehenes de las oportunistas ayudas sociales que a los políticos populistas empobrecedores tanto les gusta aplicar.
Hay que decirle a Milei que el salario mínimo sirve para garantizar al asalariado y su familia alimentación adecuada, vivienda higiénica, vestido digno, asistencia sanitaria, educación, esparcimiento, seguro y previsión. Los hombres son desiguales en términos económicos, sin duda, pero todos son hombres y deben por eso tener aseguradas sus condiciones de existencia digna (no solo de subsistencia) y no ser colocados en ningún momento en situación infrahumana y socialmente vulnerable.
Agrega el economista “que lo más paradójico es que ello terminará empujando a la calle a aquellos trabajadores menos calificados que estaban dispuestos a trabajar por un salario menor al que se ha fijado”. Lamentable definición de alguien que sostiene sus ideas en el trato desigual ante la ley, al revés de lo que él adjudica.
El gran problema al que se enfrentan los Estados es la reconstrucción de las economías para hacer frente a las secuelas de la pandemia. Uno de los consensos más positivos que se han ido gestando es que la desigualdad no es un problema más, es “el problema” que afecta a la cohesión de las sociedades, y que el “derrame” espontáneo sobre la sociedad de los esperados beneficios de los más ricos, es un fracaso como elemento redistributivo.
La ideología de los libertarios, neoliberales o conservadores (como se los quiera llamar) apunta precisamente en sentido contrario al logro de acuerdos claves para que los países se recuperen de la pandemia: el Estado está de sobra, salvo para funciones de seguridad y orden social, y la igualdad depende del espíritu emprendedor que muestre cada cual en un mundo de fantasía en el que se supone que los individuos gozan de igualdad de
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https://eleconomista.com.ar/2021-05-libertarismo-en-tiempos-de-pandemia-una-reaccion-temporal-o-el-resurgir- de-una-ideologia/
Texto extraído del informe adjunto. Los gráficos y el formato original están en el archivo PDF.
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