Informe de Cipriano Reyes del 6 de mayo 2021 El presidente de EEUU, Joe Biden, se dirigió al Congreso por primera vez para hacer un resumen de sus primeros 100 días frente al gobierno y de lo que los medios estadounidenses han definido como “una de las agendas más progresistas de un presidente estadounidense desde hace más de medio siglo”. Acaso una gota de tinta en el océano o quizás un huracán arrollador que despeje el horizonte por varios años. ¿Por qué Biden dijo todo esto?, ¿Qué puede pasar a partir de este mensaje?. Ver el informe en el siguiente link:
¿Juan Domingo Biden?
Informe completo
Descarga · PDFdesde hace más de medio siglo" para "traer a EE.UU. de vuelta".
Las propuestas más ambiciosas que se señalaron fueron las siguientes:
1) Plan de familias estadounidenses. Una propuesta legislativa con un costo de aproximadamente US$1,8 billones que incluye:
- Ayuda a las familias para pagar el cuidado infantil (que agrega el preescolar gratuito para personas de bajos ingresos)
- Hacer que los colegios comunitarios sean gratuitos en sus primeros dos años
- Mejorar el sistema de becas para estudiantes de bajos ingresos
- Proporcionar licencia familiar y médica pagada
- Extender hasta 2025 un crédito tributario por hijos que se amplió durante la pandemia y que los demócratas esperan mantener como un programa gubernamental permanente. El presidente dijo que el crédito fiscal "ayudaría a más de 65 millones de niños y ayudaría a reducir la pobreza infantil a la mitad este año".
2) Plan de Empleo Estadounidense: el plan de empleo más grande desde la Segunda Guerra Mundial. Es un programa para incentivar el aumento de la producción industrial en EEUU y hacerlo de forma sostenible.
- Ingenieros y empleados de la construcción deberán trabajar en obras "más eficientes" desde el punto de vista energético
- Trabajadores eléctricos y agricultores que plantan cultivos de cobertura deben poder reducir el dióxido de carbono en el aire y que se les pague por hacerlo
- Aumento del salario mínimo de todos los trabajadores del país de los 7,25 dólares actuales a 15. Los salarios se seguirán aumentando después en función de la inflación anual.
- Promover que los estadounidenses compren productos locales y que las empresas locales que produzcan bienes lo hagan en EE.UU.
- Inversión en infraestructuras para crear millones de empleos bien remunerados: mejorar aeropuertos y carreteras hasta escuelas, calidad del agua o acceso a internet
- Protección de la industria: no hay razón para que las aspas de las turbinas eólicas no se
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puedan construir en Pittsburgh en lugar de Pekin . De alguna forma da continuidad a las políticas de Trump y de paso pesca en ese sector del electorado.
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3) Proporcionar al IRS recursos para perseguir a las grandes corporaciones que no cumplen con sus impuestos revirtiendo una tendencia que se perfilaba hacia menos auditorías corporativas.
Ello quiere decir que impondrán una presunción de ingresos mínimos a las grandes empresas en virtud de sus ingresos anuales y apuntarán a que el IRS se enfoque en mayores controles o auditorías a fin de evitar la evasión fiscal.
4) Apoyo a la sindicalización: Sostiene que la economía del derrame desde arriba nunca funcionó. Es tiempo de hacer crecer la economía desde abajo hacia arriba.
- Promover la asociación sindical: poco más del 6% de los trabajadores del sector privado pertenece a algún sindicato y se hará un esfuerzo histórico que va a movilizar fondos,
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programas y políticas del Gobierno federal en ese sentido
1 No todos son aplausos. El senador republicano Tim Scott calificó las propuestas como una "lista de deseos liberal para grandes gastos del gobierno". Parece Aldo Ferrer con su obra “Vivir con lo Nuestro” Internal Revenue Service: sería la AFIP de EEUU
- Críticas a Wall Street: dice Biden “la clase media construyó este país y los sindicatos crearon la clase media, no fue Wall Street”. Por eso le pidió al Congreso que apruebe la
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Ley para proteger el derecho a sindicalizarse
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¿Cómo se pagará este plan?
- Se hará sin incrementar el déficit. No se aumentan los impuestos a nadie que gane menos de U$S 400.000, pero se hará que el 1% más rico comience a pagar lo que es justo.
Sostienen que es hora que la carga fiscal de ganancias deje de estar sobre los trabajadores y se traslade a las corporaciones. Paradójicamente los trabajadores aportan el 80% del impuesto total a las ganancias y las empresas solo el 10%.
Un estudio reciente muestra que 55 de las corporaciones más grandes de EEUU pagaron cero impuestos federales el año pasado. Esas 55 corporaciones obtuvieron más de $40 mil
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millones en ganancias .
“Cuando escuchen a alguien que les diga que no hay que aumentar impuestos al 1% más rico recuerden el recorte de impuestos de 2017. Se suponía que ‘se pagaría a sí mismo’, así lo vendieron. Y generaría un vasto crecimiento económico. En cambio, agregó U$S 2.000 millones al déficit. Resultó en enormes ganancias para las corporaciones y quienes están encima de la pirámide. En vez de invertir en aumentar salarios o en investigación y desarrollo, puso miles de millones de dólares en el bolsillo de los CEOs”. La brecha entre los CEOs y sus trabajadores es la más grande de la historia. Supo ser menos de 100 pero de acuerdo a un estudio reciente los CEOs ganan 320 veces más que un trabajador promedio.
- Elevar la tasa del impuesto sobre la renta de las sociedades al 28%. Preocupa la baja tasa efectiva de las grandes corporaciones que ronda un 8% siendo una combinación entre transferencias de beneficios y preferencias fiscales que les permite reducir la tasa efectiva del impuesto a las ganancias.
- Reducir los incentivos para que las jurisdicciones extranjeras mantengan tasas impositivas corporativas ultra bajás mediante la imposición de una normativa mundial para la adopción mundial de impuestos mínimos.
- Una propuesta sumamente novedosa: promulgar un impuesto mínimo del 15% sobre los ingresos contables de las grandes empresas que reportan altas ganancias, pero tienen pocos ingresos imponibles.
- Aumentar la recaudación tributaria por las rentas obtenidas en el exterior por los norteamericanos. Muchas empresas multinacionales, elijen obtener sus ingresos fuera de
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los EEUU y dejar las ganancias allí, incluso en paraísos y guaridas fiscales .
¿Por qué Biden dijo todo esto?
Las grandes crisis mundiales suelen provocar cambios en las políticas económicas. La Gran Depresión dio nacimiento a la macroeconomía keynesiana. La posguerra trajo el Estado de Bienestar. Y la crisis del petróleo de 1973 marcó el comienzo de la “revolución conservadora” de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. En esta ocasión, la pandemia
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aceleró cambios que ya se estaban gestando .
4 La llamada ley PRO (Protecting the Right to Organize) ya fue aprobada por la Cámara de Representantes el 9 de marzo, por 225 votos a favor y 206 en contra. Según The New York Times, la ley es la más favorable a los sindicatos que se haya propuesto en varias generaciones. Esta ley será difícil de difícil digestión para el Senado, tiene algunas cláusulas que inquietan a las empresas. 5 Hace unos días los medios de la sinarquía neoliberal argentina daban hurras de triunfo por la votación negativa de los empleados de Amazon respecto de la sindicalización. Que dirán ahora con estas palabras del presidente de EEUU? 6 https://www.bbc.com/mundo/noticias-56924318.amp 7 Biden tuvo una buena ocurrencia sobre este tema: “cuando escuche a alguien decir que no quiere aumentar los impuestos al 1% más rico o a las corporaciones estadounidenses, pregúntele: ¿A quién le gustaría aumentar los impuestos? ¿A quién vas a cortar?” 8 Las 10 principales ubicaciones para las ganancias multinacionales estadounidenses en 2018, siete eran en paraísos fiscales. Por ejemplo Bermudas, paraíso fiscal, habitan solo 64.000 personas y sin embargo alberga el 10% del total de las ganancias de las multinacionales extranjeras de EEUU. Hace al menos una década que el FMI propone controles a los movimientos de capitales especulativos, por ejemplo.
Biden lo explica en forma textual: “La peor pandemia en un siglo, la peor crisis económica desde la Gran Depresión, el peor ataque a nuestra democracia desde la Guerra Civil.”
El entusiasmo por el discurso de Biden descansa en una idea que, tras los antecedentes de los 2 grandes consensos anteriores (el del Estado Benefactor de Roosevelt y el consenso
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neoliberal de Washington ) debería estar mucho más clara para la dirigencia política: no es la política externa sino la interna de los Estados Unidos la que tiene mayor potencia para moldear el comportamiento del mundo.
A diferencia del Consenso de Washington que quería un Estado mínimo, éste no reniega de un Estado más grande o más activo, si fuera necesario: el “big government”, dicen en EEUU, está de vuelta, como en los tiempos de F. D. Roosevelt. En lugar de impuestos muy bajos como proponía Trump, Biden los quiere más altos, especialmente para los ricos y las grandes empresas.
También hay cambios estructurales que ayudan a entender los discursos y la nueva agenda
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que propone este “nuevo Consenso de Washington” . El vertiginoso ascenso de Asia, liderado por un potente capitalismo de estado, como el nuevo centro de gravedad de la economía global, desplazando al Atlántico Norte. Las grandes empresas estatales, o de mayoría estatal, que proliferan no solo en el Pacífico sino también en países como Brasil o Arabia Saudita, son hoy actores económicos más importantes que hace dos décadas.
Igual que los fondos soberanos de inversión, que hoy administran más de US$7 billones, las grandes corporaciones de la informática y del comercio global, relegitiman el Estado como actor económico crucial.
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En resumen , lo que estamos viendo en EEUU, a través de las políticas fiscales de aumentar los impuestos corporativos y disminuir el impuesto a las ganancias a los trabajadores, de gravar las rentas extranjeras en paraísos fiscales y poner un papel más participativo de las “auditorías” fiscales a través de la IRS, entusiasma a los sectores progresistas en todo el mundo con la posibilidad de la apertura de una nueva etapa.
No solo en EEUU
La ola se empezó a extender hacia Europa. El Jefe del Gobierno italiano, Mario Draghi,
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presentó en el Parlamento el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia , un documento que detalla cómo se invertirá el Fondo de Recuperación: un paquete de E191.000 Mill cedidos por la UE. El Gobierno italiano complementa eso con más de 30.000 Mill, por lo que el total de la inversión prevista supera los E222.000 millones.
El Parlamento estuvo directamente involucrado en la redacción y los proyectos de inversión estarán coordinados por el Ministerio de Economía. El plan, que entre otros puntos toca especialmente los ámbitos de la administración pública, la Justicia, la simplificación normativa y la competencia, tiene como principales beneficiarios a las mujeres, los jóvenes y el sur, y se basa en seis “misiones”, una de las cuales es un programa de reformas que apuntan a la administración pública sobre la base del cambio generacional y la baja digitalización.
Qué puede pasar a partir de este mensaje?
Ahora cuidado porque no todo ha cambiado. La nueva política externa mantiene todas las sanciones comerciales dictadas durante la era Trump. El gobierno de Biden no ha dado ningún paso para volver a negociar grandes acuerdos de libre comercio y, hasta el
Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.
momento, no ha permitido la exportación de una sola vacuna y no lo hará en la medida en que no esté cubierto el total de la demanda local .
Tampoco van a debilitar la fuerte presencia militar estadounidense en el Pacífico e impulsar el desarrollo tecnológico y el comercio para competir con China a quién se califica como un "importante desafío estratégico": "China y otros países se están acercando a nosotros rápidamente. Tenemos que desarrollar y dominar los productos y tecnologías del futuro".
Nadie prevé que seguirá, acaso una gota de tinta en el océano o quizás un huracán arrollador que despeje el horizonte por varios años. No son pocos los obstáculos, la sinarquía neoliberal empezará a operar a través de sus mecanismos habituales para imponer trabas y condiciones.
Sin embargo, Biden es un veterano de la política de una sensibilidad especial para percibir el cambio experimentado por el voto demócrata a partir de las expectativas abiertas, y no confirmadas, de las presidencias de Bill Clinton y Barack Obama, y luego de la frustración vivida durante la era Trump.
Puede que la transformación se deba solo a su capacidad para adaptarse a una emergencia económica y social sin precedentes. Y quizá todo ello no le alcance para poner límites a la sinarquía neoliberal o para relajar la tensión racial ni para humanizar la gestión de los flujos migratorios, pero acaso sí le valga para que la clase media, los sectores laborales de EEUU, y quizás algunos países de AL, sientan, por fin, un soplo de aire fresco.
En este contexto hay un dato que se debe ponderar. Biden tiene 78 años y con esa edad escasas posibilidades de reelección. Por eso está en condiciones de trabajar sin especulaciones y poner toda la carne en el asador. Veremos si lo hace.
Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.
Pero sí apoyó la exención de las patentes de las vacunas contra el coronavirus, un pedido que hasta ahora las principales potencias del mundo y fabricantes de los inoculantes rechazaban en la OMC.
Texto extraído del informe adjunto. Los gráficos y el formato original están en el archivo PDF.
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