Informe de Héctor D’Agostino del 18/11/20. Es una de las últimas notas de esta serie sobre doctrinas económicas. En las anteriores hicimos mención a las escuelas más importantes: fisiócratas, mercantilistas, clásicos, neoclásicos, keynesianos, marxistas, poskeynesianos, monetaristas, estructuralistas y ahora neoliberales. Trataremos sobre las principales ideas de este sector, que es más que una escuela, y sus implicancias en el mundo actual. ver el link:
Apuntes sobre las doctrinas económicas (9): El neoliberalismo
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Es una de las últimas notas de esta serie sobre doctrinas económicas. En las anteriores hicimos mención a las escuelas más importantes: fisiócratas, mercantilistas, clásicos, neoclásicos, keynesianos, marxistas, poskeynesianos, monetaristas, estructuralistas y ahora neoliberales. Trataremos sobre las principales ideas de este sector, que es más que una escuela, y sus implicancias en el mundo actual.
1) Raíces
En 1944, aproximadamente un año antes de las elecciones generales del Reino Unido y
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siendo favorito el Partido Laborista de ese país, Friedrich Hayek escribió el documento que tituló “Camino de Servidumbre”, en el que realiza una vehemente reacción teórica y política contra el estado intervencionista y de bienestar. Allí denuncia que a pesar de las buenas intenciones de la socialdemocracia moderada británica ella conducirá a Gran Bretaña al mismo desastre que el nazismo alemán, es decir a una “servidumbre moderna”.
En 1945 el Partido Laborista gana las elecciones y, por supuesto, nada de lo declamado por Hayek se cumple posteriormente. A pesar de ello, prosigue con su tarea destructiva; en 1947 cuando se estaban constituyendo las bases del Estado de Bienestar en la Europa de posguerra, convocó a quienes compartían su ideología a una reunión en la pequeña estación de Mont Pèlerin, en Suiza.
Concurrieron los más férreos adversarios no sólo del Estado de Bienestar, sino también del New Deal norteamericano; entre ellos Milton Friedman, Karl Popper, Lionel Robbins, Ludwig Von Mises, Walter Eukpen, Walter Lippman, Michael Polanyi y Salvador de Madariaga. Allí se fundó la “Sociedad de Mont Pélerin”, dedicada a combatir el keynesianismo y la solidaridad que reinaba, y a preparar para el futuro las bases de otro tipo de capitalismo, más duro y libre de reglas; con ese fin se celebraban reuniones cada dos años (Anderson, 1999).
2) Institucionalización y expansión
Quedaba ahora por formular la institucionalización de lo actuado y Estados Unidos se iba a encargar de conducirla. Podemos decir entonces que el neoliberalismo tuvo su etapa fundacional al finalizar la segunda guerra mundial cuando se crean las instituciones que regirán a partir de ese momento los destinos el mundo occidental liderado por EUA, fundamentalmente el FMI, el Banco Mundial y luego el GATT.
Es decir que mientras el Estado de Bienestar comenzaba a desarrollarse plenamente, constituyéndose posteriormente en uno de los signos distintivos de los “años de oro” de posguerra, paralelamente se estaban sentando las sólidas bases políticas para la expansión del neoliberalismo.
Ello es así por cuanto, además de las actividades “científicas” que desarrollaban Hayeck y sus seguidores, al analizar los objetivos y recomendaciones que imponen dichos organismos multilaterales, se observa claramente esta ideología. La misma se prolongó aproximadamente por treinta años conformando de esa manera un cuerpo doctrinario sistemático y coherente: la ortodoxia neoliberal originaria.
Su tesis básica fue que el mercado constituye el mejor instrumento, el más eficaz para la asignación de recursos y satisfacción de las necesidades. Su mecanismo de autorregulación
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Fuente: “Neoliberalismo: raíces y expansión” (autor Héctor D’Agostino-vicepresidente del Instituto de Economía del CGCE de Rosario) Nota publicada en este blog en agosto 2019 https://economia4punto0.files.wordpress.com/2019/08/neoliberalismo-raices-y-expansion-dr- dagostino.pdf 2 Friedrich August von Hayek (1899-992) fue un economista, jurista y filósofo austriaco. Exponente de la Escuela Austriaca, es conocido principalmente por su defensa del liberalismo y por sus críticas a la economía planificada y al socialismo que, como sostiene en su libro “Camino de servidumbre” es un peligro para la libertad individual que conduce al totalitarismo. Además, defendió dictaduras como medio de instauración de medidas liberales.
conduce al óptimo social y, por ello, resultará intrínsecamente superior. De esta manera se acentuaba la importancia del Estado Mínimo, impugnando al Estado de Bienestar y, en general, todas las políticas de redistribución que éste pudiera realizar, en beneficio de las clases más desfavorecidas.
Sobre esta base el Neoliberalismo originario planteó una agenda de políticas con cuatro ideas-fuerza clave:
1) crecimiento económico como objetivo prioritario; ello demandaría el 2) aumento de la tasa de ganancia del capital privado, siendo necesaria 3) la reducción de los costos de los salarios y la 4) firme contención del Gasto Público Social, lo que implicaría el pago de menores
impuestos de dicho capital.
El centro de difusión de esta nueva ideología fue la Universidad de Chicago a través de la
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llamada “escuela monetarista” cuyo principal mentor fue Milton Friedman . Esta teoría formulada por el propio Friedman en los años ‘60, y apoyada entre otros, por F.V. Hayek, F. Night y R. Lucas, resurge con toda su fuerza en la década de los ‘70 rechazando el marco conceptual del keynesianismo e intentando explicar la evolución de la economía occidental sobre la base de los principios de las teorías clásicas y neoclásicas, sumando ahora a dichos preceptos el control de la masa monetaria como única manera de contener la inflación.
En los años ‘70 el neoliberalismo aparece como repuesta a la crisis del petróleo que comenzó en 1973, cuando el gran aumento que tuvo en un corto lapso el precio del crudo provocó la transferencia de miles de millones de dólares hacia los países miembros de la OPEP que en gran medida EUA siguió controlando en sus bancos y por lo tanto debían prestar en forma urgente. Esta situación es la que generó, por vía de préstamos otorgados ligeramente, gran parte de la deuda externa en los países del tercer mundo y como consecuencia de ella se impusieron las nuevas políticas neoliberales, que determinaron otra nueva forma de dependencia.
A ello hay que sumarle los grandes cambios tecnológicos que se producían y la rigidez de la industria en general para adaptarse a ellos. Es decir, existían en el orden internacional desorden monetario, un extraordinario aumento en el precio del petróleo, grandes cambios tecnológicos, restricciones comerciales, estanflación etc., provocando un panorama de incertidumbre.
Ante semejante situación los neoliberales se “posicionan nuevamente y actualizan sus teorías”, al mismo tiempo que rechazan y acusan al keynesianismo como culpable de la situación.
Su primer destino es América latina, donde Chile aplicó el programa neoliberal en la región bajo el gobierno dictatorial allí imperante a fines de 1973. En 1974, quizá simbolizando los nuevos tiempos que se avecinaban, F. Hayek recibió el premio Nobel de Economía.
Con el advenimiento de las administraciones Thatcher en Gran Bretaña (1979) y Reagan en EUA (1980), el neoliberalismo relanza nuevamente su ideario. Las políticas que postulaban estos dos presidentes, si bien tenían algunos cambios propios de los años que se estaban viviendo y las naciones en que se aplicarían las medidas, formaban un programa de políticas económicas relativamente uniforme y de alcance mundial que, en el caso de los países del tercer mundo y Europa Oriental, se conocieron como ajustes estructurales.
Durante la primera administración de Reagan (1980/83), la ortodoxia neoliberal tuvo su cambio más significativo, fue rearticulada por el pensamiento neoconservador y, si bien
3 Milton Friedman (1912-2006) fue un economista, estadístico e intelectual estadounidense Premio Nobel de Economía de 1976. Profesor en la Universidad de Chicago, fue uno de los fundadores de la Escuela de Economía de Chicago, una escuela económica de economía clásica defensora del libre mercado. Junto a John Maynard Keynes y Friedrich Hayek, Friedman es considerado uno de los economistas más influyentes del siglo xx.
mantuvo su esencia original de ”más mercado y menos estado”, dio lugar a una nueva síntesis con dos novedades centrales:
a) la revalorización de democracia formal. En el neoliberalismo clásico este tema ocupaba
un lugar expresamente subordinado;
b) la firme voluntad internacionalista, es decir se promovió la expansión mundial del
programa, en un intento de homogeneización de alcance planetario.
Recordemos que en su origen el neoliberalismo fue ideado fundamentalmente por EUA. Existía en Bretton Woods -en 1944- cuando se llevaron a cabo las negociaciones (creación del FMI y BM), una puja de intereses entre esta nación y Gran Bretaña por ejercer el control del nuevo sistema monetario internacional, con todo lo que ello implicaba. Pero el poder de EUA era muy superior al de los británicos, y éstos últimos, pese al prestigio de John Maynard Keynes sólo pudieron imponer algunos puntos de vista. Se consolida entonces definitivamente el poder dominante de Estados Unidos expresado en el plan de su economista Harry Dexter White. Es de destacar que el propio gobierno británico llegó a retacear su apoyo a la propuesta de Keynes (Lichtensztejn y Baer, 1986).
La resistencia de Keynes ante la nueva situación de dominación económica estadounidense debe ser todavía una fuente de inspiración. Keynes había imaginado para la posguerra un sistema en el cual las grandes naciones no se vieran obligadas a colocar el respeto a los acuerdos comerciales por encima de los objetivos del progreso social, especialmente el pleno empleo. Aspiraba a la coexistencia del librecambio con un generoso sistema de protección, garantizado por instituciones financieras internacionales. Una particularidad fundamental de este sistema era un dispositivo de “ajuste de los créditos” que establecía sanciones a los países con superávit comercial, pero no a las naciones con déficit.
Esto hubiera obligado a los primeros a aceptar una discriminación en contra de sus ventas externas o ampliar sus mercados internos para absorber más importaciones.
Al mismo tiempo, cada país deudor tendría derecho a una línea de créditos en un sistema internacional de pagos, apoyado sobre un mecanismo de compensación y una moneda de reserva mundial.
Pero un orden mundial así resultaba inaceptable para EUA. En un mundo que a la sazón estaba dominado por la superioridad aplastante de su industria manufacturera, su ideal era el “laissez faire” económico y el patrón oro (Galbraith, 2003).
Posteriormente, durante el gobierno de Reagan, la expresa mención de la democratización global, prioridad que luego fue tomada por el presidente George Bush, ambos del partido republicano y más tarde por William Clinton, del partido demócrata, con la denominación de Alianza global por la democracia, nos está di ciendo que se trata de una “política de estado” de EUA y, por lo tanto, esta etapa del neoliberalismo nuevamente tiene la impronta de esa nación (Ezcurra, 1998).
También nos indica que el neoliberalismo no sólo incursiona en el terreno económico, sino que en la búsqueda de un proyecto de sociedad integral y globalizada, lo hace igualmente en el sistema político. Ello implica que las políticas fundamentales relativas al modelo de sociedad buscada no son dispuestas por los ciudadanos ni por los partidos políticos, ni siquiera por los gobiernos de los países del tercer mundo, sino por los organismos multilaterales de crédito y Estados Unidos.
A principios de los años ‘90 funcionarios del FMI, Banco Mundial y del gobierno de EUA pergeñaron una serie de políticas que se deberían aplicar en América latina, que se conocieron como el Consenso de Washington. Dichas políticas eran básicamente:
a) apertura de la economía, b) privatización de empresas públicas, c) estabilización de la moneda, y d) desregulación económica y financiera.
Los “teóricos” del neoliberalismo -que pertenecían a dichas organizaciones- postulaban por aquel entonces que la aplicación de estas políticas produciría en América latina un gran crecimiento, y que la riqueza comenzaría a “caer o derramarse” desde las clases sociales más altas hacia las más bajas.
Si bien reconocían que la aplicación de estas medidas estructurales podría ocasionar algunos efectos desfavorables en las capas sociales más bajas, dichos costos sociales serían “transitorios y relativamente breves”, por lo tanto y considerando el mediano plazo resultaba conveniente que las pautas centrales del programa económico se ratificaran.
Cabe destacar acá que todas estas afirmaciones carecen de cualquier fundamento empírico, pero no obstante ello forman parte de la “artillería” teórica neoliberal.
Como era de esperar, las medidas no alcanzaron “los objetivos prometidos”; en consecuencia se lanzan las llamadas “reformas de segunda generación” que se incluyen en el Consenso PosWashington; las mismas son:
a) mejorar las instituciones, b) promover la competencia, c) combatir la corrupción, d) crear poderes judiciales independientes, e) cuidar el medio ambiente, f) crecer de manera más equitativa, etcétera.
Como podrá apreciarse el neoliberalismo mantiene siempre su patrón de identificación continuidad/ cambio (Ezcurra, 1998). Continuidad, por cuanto el principio de un Estado que deserte cada vez más de sus actividades, se mantiene en el tiempo. Y cambio, porque a través del tiempo van aplicando distintas políticas que si bien pueden parecer necesarias, terminan siendo un maquillaje para que nada cambie.
En este marco debe destacarse por ejemplo que hoy no se pregona el Estado mínimo, sino el Estado eficaz, e incluso se aceptan ciertas funciones estatales en materia de distribución del ingreso.
3) El reemplazo de la política
Analicemos ahora qué pasa con las teorías neoliberales cuando son puestas a prueba con el mundo de la economía y la acción política; para ello seguimos muy cercanamente a su
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principal espistemólogo, Karl Popper . Cuando aparece un problema en una institución económica o política, para resolverlo se apela a la Lógica situacional y se recomiendan ciertas medidas como la Tecnología Social Fragmentaria a emplear en esa situación; ¿quién realiza eso?, el ingeniero social que es el encargado de implementar una determinada micropolítica económica. Aclaremos en este punto qué entiende Popper por estos conceptos.
Lógica situacional: es el método para el estudio de las situaciones sociales que analiza la relación entre los individuos de las instituciones y la relación de éstas entre sí. Es objetivo y comprensivo, y puede ser desarrollado independientemente de todas las ideas subjetivas o sicológicas. La comprensión objetiva radica en la conciencia de que la conducta elegida es la objetivamente adecuada a la situación. Por lo tanto presupone el principio de racionalidad, pues tal objetividad y adecuación radica en que cualquier individuo en la misma situación actuaría siempre en igual forma. La lógica situacional termina en la descripción de la situación social.
Tecnología social fragmentaria: es el conjunto de hipótesis o conjeturas para corregir las desviaciones que respecto del método cero se han observado en la descripción hecha por la lógica situacional. De aquí se desprende que tal tecnología tiene un aspecto constructivo y
4 Karl Raimund Popper (1902-1994) fue un filósofo y profesor austriaco-británico. Es considerado como uno de los filósofos de la ciencia más importantes del siglo XX. En el discurso político, es conocido por su vigorosa defensa de la democracia liberal y los principios de crítica social que creía que hacían posible una floreciente sociedad abierta. Su filosofía política abarca ideas de todas las principales ideologías políticas democráticas e intenta conciliarlas, como la socialdemocracia, libertarismo / liberalismo clásico y conservadurismo.
otro aspecto crítico. La finalidad de la tecnología social fragmentaria es lanzar hipótesis para corregir lo que en el análisis situacional se haya visto como no acorde con el principio de racionalidad: todo aquello que se desvía del método cero.
Ingeniería social: es el conjunto de aplicaciones prácticas de los resultados de la tecnología social fragmentaria, utilizando concientemente todos los conocimientos aportados por ella. El objetivo de la ingeniería social es corregir las desviaciones de manera indirecta: proyectar, diseñar y modificar las instituciones de modo que se corrijan, a través de ella, los defectos. Esta corrección no es total, la modificación se hará en forma gradual.
Esta tesis es coherente con la posición epistemológica de Popper acerca del desarrollo del conocimiento; en ella no se producen hiatos profundos en la modificación; el conocimiento avanza por modificaciones continuas; de la misma manera, la modificación de la sociedad se hace de modo gradual.
Así, todo problema de las ciencias sociales deviene en un problema técnico y, por lo tanto, el resultado es la despolitización de la política (Gómez, 1995).
Como se podrá observar subyace todos estos conceptos una ideología neoliberal que propugna un gradualismo político-social que condiciona toda la concepción epistemológica y metodológica de las ciencias sociales.
Ello implica la tecnocratización de la política y por lo tanto no existen los problemas políticos, sino que sólo existen los problemas micropolíticos, para cuya resolución no se necesita al político sino al especialista. Así la política es reemplazada por la ingeniería social y el político por el experto.
Analicemos ahora el resultado que pudo obtenerse. Se concluirá que el resultado es bueno cuando la micropolítica recomendada resuelve el problema y es consistente con el marco normativo. Cuando no resuelve el problema diremos que es malo.
Pero ahora viene una novedad: también diremos que es malo cuando resuelve el problema pero es inconsistente con el marco normativo, es decir cuando me obliga a poner en tela de juicio algún presupuesto serio del marco normativo (Gómez, 2003).
Como testimonio de ello existe un intercambio de correspondencias entre Popper y Hayek respecto de una hambruna que tuvo la India. Popper le dice a Hayek que deberá reconocer que, en ciertos momentos, hay determinados problemas que requieren de la interferencia del Estado, y hay que imponerlos desde arriba, hay que hacer una política fuerte de intervención estatal.
Hayek le contesta que lo que Popper está haciendo es un juego retórico y que no necesita justificarse ante él, ya que ambos están del mismo lado del pensamiento.
Prosigue diciendo (Hayek), que Popper sabe que él siempre consideró inaceptable ese tipo de propuestas, porque va a traer a la larga mayores males que los correspondientes bienes eventuales, etc. Posteriormente Popper no le contesta.
Qué es lo que en definitiva quiere decir Hayek: no me importa que resuelva el problema en tanto y en cuanto viola uno de los principios para él sagrados, y ese principio es el de la libertad.
4) En nuestro país
Podríamos preguntarnos si los tecnócratas que actuaron en nuestro país serían el equivalente al “ingeniero social” que menciona Popper. Pero para contestar acabadamente esta pregunta habría que realizar un estudio puntual de cada caso analizando si produjeron la tecnocratización de la política y de la opinión pública, junto con su despolitización, si aplicaron un individualismo metodológico extremo, si por lo tanto, se reemplazó la política por la ingeniería social, etc. Saque el lector sus propias conclusiones.
Las teorías neoliberales se tradujeron en nuestro país en las siguientes medidas: apertura irrestricta y unilateral de la economía, privatización de empresas públicas, estabilización de la moneda, atraso en el valor del tipo de cambio, desregulación de las actividades económicas y financieras, fomento del aumento de la deuda externa, desprotección salarial, etcétera.
Todo ello provocó la destrucción de la industria nacional -fundamentalmente de las PyME- , pérdida del poder adquisitivo del salario, aumento de la pobreza, extraordinaria desigualdad en la distribución del ingreso, desocupación, sobreendeudamiento, etc., generando una situación permanente de estallido social.
No obstante ello, increíblemente, los teóricos del neoliberalismo a pesar de carecer de cualquier fundamento empírico, nos dicen que estos efectos son transitorios y por tal motivo sus políticas deben profundizarse, lanzando un nuevo conjunto de medidas que llaman de “segunda generación”, para poder seguir manteniendo su poder, ya no sólo económico, a través del tiempo.
Por eso quienes no somos neoliberales, debemos tener la misma preocupación que tenía Hayek en 1944: el desastre del nazismo alemán, ya que de seguir implementándose este tipo de políticas sus seguidores van a lograr concretar algo muy parecido, y así estaremos rumbo a una nueva “servidumbre -ahora- posmoderna”, pero esta vez de la mano del neoliberalismo.
Continuará con el neoliberalismo (2)
Texto extraído del informe adjunto. Los gráficos y el formato original están en el archivo PDF.
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