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Análisis económico · Argentina

Economía4.0

Blog de Economía del Lic. Ricardo Silvio Gallo

Opinión

Apuntes sobre las doctrinas económicas (4): Marginalistas y Neoclásicos

Por Lic. Ricardo Silvio Gallo ·

Informe de Rebeca Oliver del 03/11/20. Esta es la cuarta edición de una serie de notas, que ponen énfasis en las principales teorías o doctrinas económicas. En las anteriores hicimos mención a los fisiócratas, mercantilistas, clásicos y marxistas. Ahora trataremos sobre las principales ideas de los llamados marginalistas y neoclásicos. Estamos en la etapa histórica que se denominó como “imperialismo moderno” cuyas consecuencias fue la instauración a nivel mundial del sistema de mercado. Las grandes potencias inician su lucha por la repartija política y económica del mundo que culmina con la 1era guerra mundial. Así el “capitalismo mundial” entra en lo que se llamó la edad de oro y las escuelas marginalistas y neoclásicas acompañaron ese acontecimiento. Ver la nota en el link:


Informe completo

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1) Introducción

Paralelamente a las ideas de Marx, durante el siglo XIX (hacia 1870), surge la corriente neoclásica, lo que se inició como “revolución marginalista”, cuyos principales ideólogos eran Jevons, Menger y Walras. Esta línea de pensamiento acompañó y justificó gran parte de los hechos sociales y políticos de ese momento.

Era la etapa histórica que se denominó como “imperialismo moderno” cuyas consecuencias fue la instauración a nivel mundial del sistema de mercado. Las grandes potencias inician su lucha por la repartija política y económica del mundo que culmina con la 1era guerra mundial. Se establecieron colonias comerciales para aprovecharse de las materias primas (como Europa con África) o hacer inversiones en infraestructuras en países que estaban en proceso de desarrollo (como Inglaterra con Argentina) que fueron modificando la estructura económica de esos países y regiones. Así el “capitalismo mundial” entra en lo que se llamó la edad de oro y las escuelas marginalistas y neoclásicas acompañaron ese acontecimiento.

2) Los marginalistas

La teoría del valor está en el centro de la teoría económica y ha sido tema de discusión a lo largo de muchos años. Hoy día subsisten 3 concepciones sobre la misma:

1) La concepción objetiva (el valor está intrínsecamente en la cosa), que tuvo como sus principales autores en David Ricardo y Carlos Marx, y es continuada por los “neoricardianos” o neokeynesianso”’ como Sraffa, Pasinetti y otros,

2) La concepción subjetiva (el valor depende de la libre apreciación de la gente), desarrollada por los economistas de la Escuela Austriaca, que tuvo su principal exponente en Carl Menger, y que continuaron ‘subjetivistas’ como Ludwig von Mises, Hayek, Lachmann y otros, y

3) Una concepción mixta de las dos anteriores, elaborada por Alfred Marshall y que se denomina teoría marginalista o neoclásica. Esta concepción, partiendo de la teoría de la productividad marginal (J. B. Clark, Pareto y otros), desarrolló una teoría de la distribución de la renta que se opone a las de los autores clásicos, especialmente las de Ricardo y Marx.

Esta última será abordada en la nota explicada desde el punto de vista de esta escuela de pensamiento económico.

Los marginalistas retoman varias de las ideas centrales del pensamiento clásico. Con relación a ello, consideran al mercado como el ámbito natural en el cual se canalizan las inquietudes de los agentes económicos. La teoría del valor marginalista toma en cuenta las mercancías (a las cuáles llama “bienes”) solo como cosas meramente útiles y escasas que adquieren un precio como consecuencia del intercambio en el mercado.

A su vez el mercado es la mejor forma de asignar los recursos que una sociedad tiene, y es a través de éste que se organizan los procesos de producción, distribución y consumo. En él participan distintas fuerzas: por un lado, la oferta compuesta por todos aquellos productores, oferentes o vendedores de bienes, y por el otro, la demanda compuesta por quienes se

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Fuentes de esta nota: Introducción a la Economía Argentina Una visión desde la periferia (G. F. De Santis), Fundamentos de Economía (Costa, Langer y Rodríguez), https://economipedia.com/historia/historia-del-pensamiento-economico.html , https://economipedia.com/historia/economia-clasica.html y https://es.wikipedia.org/wiki/Alfred_Marshall

inclinan por esos bienes y tienen los recursos necesarios, o sea los compradores. Con la interacción de estas fuerzas se da como resultado el valor de cambio (precio) de los distintos bienes.

Es la vieja idea de la mano invisible sostenida por Adam Smith. El mercado, en su funcionamiento natural, logra una situación de equilibrio, por lo tanto, no es recomendable la intervención del sector público en las cuestiones económicas porque lo único que lograría es apartar la economía de ese equilibrio.

Esto nos estaría diciendo que así como el mercado tiene un funcionamiento natural, el capital produce naturalmente intereses y beneficios para sus titulares, la tierra produce de forma natural la renta, y el trabajo genera de forma natural retribuciones. De esta manera si el valor de la producción cubre la totalidad de la remuneración de los factores, no queda ningún excedente del que alguien pueda apropiarse sin haberlo producido.

Entonces lo que debería hacer la economía es determinar las causas de la variación de las remuneraciones naturales. Ahí aplica el principio de la “productividad marginal de los factores” del cual se deriva la teoría de la distribución de la renta basada en la contribución de cada factor al producto social. El objeto de la economía pasa a ser los “problemas de distribución de recursos escasos ante necesidades múltiples”.

De tal manera pierde interés el problema de las clases sociales. Las personas son solo perceptoras de ingresos y las diferencias sociales dependen del nivel de los ingresos. En el marginalismo la teoría del valor trabajo es inaplicable, la nueva teoría se basa en la “utilidad y la escasez” que son los que determinan los precios. Es obvio que la aparición de la Teoría Neoclásica resultó totalmente funcional a la doctrina política liberal y rompió con el orden clásico distrayendo la atención del conflicto entre clases sociales.

En relación a la utilidad, los marginalistas trabajaron con la idea de la función de “utilidad aditiva” que aplica a la utilidad de un bien como función de la cantidad consumida de ese bien (independiente de otros bienes consumidos). En base a la experiencia común, suponían una utilidad marginal decreciente, con lo que establecían el precio de los bienes de acuerdo a la satisfacción que le reportaban a cada persona. Al incrementar la cantidad consumida va decreciendo la satisfacción, o sea cuando más tenemos de un bien menor utilidad le otorgamos a cada unidad adicional de dicho bien, por lo tanto se disminuye la demanda y en consecuencia el precio también disminuye. En síntesis, el precio (valor) de los bienes depende en su totalidad de la demanda y esta es definida por la utilidad o satisfacción que les brinda a las personas.

Pero para Smith y Ricardo, la oferta y demanda tienen influencia sobre los precios de mercado, aunque estos no resultan ser la causa única de su determinación, la escasez hace variar su precio pero ese movimiento oscila alrededor del “precio natural” o “valor de las mercancías”. Para Ricardo el valor dependerá de la cantidad de trabajo incorporado (aunque también introduce el concepto de escasez y utilidad), y para Smith dependerá de las “tasas naturales” del salario, beneficio y rentas (aunque este también desarrolla la TVT original).

Tal como está descripto el marginalismo no fue un cambio simple a nivel de la teoría económica, al contrario fue una transformación completa del objeto y contenidos de la económica política. A tal punto que se produjo la eliminación del término “política” y pasó a llamarse “economía” a secas. Y eso no era solamente una abreviación práctica sino que formaba parte de la estrategia de aislar la economía del marco histórico y de las relaciones humanas de cada etapa, pasando a ser algo muy parecido a una ciencia natural, concentrada en detectar las leyes naturales de carácter universal, y alejada del estudio de la relaciones sociales que estudiaba la economía política.

Así llegamos a la necesidad de utilizar las matemáticas, como instrumento y lenguaje integral de la ciencia económica. Con la economía, así como con la naturaleza, se tiende a situaciones de equilibrio; con mercados que también están en equilibrio, se deben estudiar las distintas fuerzas que interactúan para llegar a una situación de equilibrio. Esto tiene también un significado político, ya que están promoviendo la idea de una “sociedad armoniosa” si se deja a las personas actuar con total libertad.

Tres economistas son reconocidos como los impulsores de la llamada “Revolución Marginalista”: Stanley Williams Jevons (1835-1883) inglés, León Walras (1834-1910) francés y J. B. Clark (1847-1938) estados unidos.

3) Ley de Say

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También conocida como “ley de los mercados”, fue formulada por Jean Baptiste Say y señala que no puede haber un exceso de oferta porque este es absorbido por la propia demanda que genera. Indica que es la oferta la que crea a la demanda, por lo que no puede existir una demanda sin haber oferta.

La ley de Say no es sencillamente que todo tipo producción vaya a encontrar automáticamente su demanda, sino más bien que si los individuos quieren gastar, primero deben producir.

Una implicación importante de lo anterior, en opinión de Say, es que una recesión no ocurre por un fallo en la demanda por ejemplo una insuficiencia en la demanda o por carencia de dinero: dado que el precio de venta de cada producto genera ingresos o beneficios suficientes para comprar otro producto. Implica que nunca se puede dar una insuficiencia de la demanda puesto que aunque las personas ahorren en el presente deberán usar (ya sea consumir o invertir) ese dinero más adelante.

Incluso en el caso en que muchos guarden su dinero, la situación no se modificará en lo sustancial: los precios bajarán y se adaptarán al menor flujo de ingresos, sin afectar mayormente el empleo de recursos económicos (de la misma manera que un aumento del circulante no incrementa la demanda, una reducción del circulante no la disminuye; sólo los precios cambian).

Otra implicación de importancia, es que todo crecimiento económico debería sustentarse en medidas que fomentaran la producción y no en medidas para estimular el consumo. Keynes en su Teoría General incluye una crítica directa hacia la ley de Say, entendiéndola estrictamente como el hecho de que "la oferta crea su propia demanda". Con base en esta crítica desarrolla varios de sus postulados, separando de manera clara la producción y el gasto. Dado lo anterior, la manera de maximizar esa producción, es maximizando el gasto y consumo. Pero eso lo veremos en el próximo blog.

4) Equilibrio general Walrasiano

La Teoría del Equilibrio General Walrasiano constituye la contribución más elaborada frente al problema central de la Economía que busca explicar cómo, a través de la interacción de distintos universos microeconómicos, es decir, de individuos que se mueven por intereses diversos, se alcanza el equilibrio macroeconómico que involucra a toda la comunidad y que resuelve el problema central de la asignación y distribución de los recursos.

Representa el núcleo del paradigma neoclásico de la ciencia económica y se remonta a 1874 gracias al trabajo del matemático y economista francés Léon Walras, que es quien lo postula en su obra “Elementos de Economía Pura”. En términos simples, Walras profundiza y amplifica la Ley de Say, que sostiene que la oferta crea su propio nivel de demanda, dando cuenta que es el producto de la oferta el principal motor del poder adquisitivo

La incógnita central del modelo walrasiano, o variable independiente a despejar, son los precios. Los precios son para Walras la variable que debe ajustarse hasta que el mercado se vacía, cuando se eliminan los excedentes de oferta y demanda y todos los productos cambian de mano en el mercado. Nótese que esta idea involucra todo lo relativo al intercambio. En este modelo todos los agentes realizan intercambio y no existe el atesoramiento. Es decir, no es posible la especulación.

En esta Teoría siempre la oferta y la demanda convergen por la vía de los ajustes de precios, hacia un equilibrio económicamente estable y socialmente aceptable. Esta convergencia implica la idea de un equilibrio como centro de gravedad al cual la economía

Economista francés Jean Baptiste Say (1767-1832) quien en 1904 publicó su Tratado de economía política. Si bien fue un seguidor de A. Smith hizo aportes trascendentes que fueron asimilados por los marginalistas y neoclásicos.

tiende en forma natural. No existen distorsiones ni manipulaciones en los precios, ni tampoco creación de burbujas.

Los economistas de europeos realizaron importantes avances sobre este modelo en la década de 1930 que permitieron mejorar el modelado del equilibrio general.

5) Síntesis marginalista

En síntesis, algunas de las ideas más importantes de los marginalistas son las siguientes:

1) Tratar de descubrir las leyes naturales que se aplican en el ámbito económico de la vida

humana. Las leyes naturales son inmutables y es inútil trata de ir contra ellas. 2) Determinar el valor de las mercancías por 2 condiciones de la naturaleza: la escasez y la

ley de la utilidad marginal decreciente.

3) El “equilibrio general walrasiano” es el engranaje fundamental del sistema de leyes

naturales creado por los marginalistas. A ese equilibrio se llega por la determinación racional (en el sentido de natural) de los precios en el mercado.

4) Oponerse a cualquier institución humana que interrumpa la acción de las leyes naturales

de la economía: la libre competencia es para ellos el orden natural.

6) Los neoclásicos

Es actualmente la teoría dominante en la mayoría de los centros académicos y profesionales. Se inicia como tal en 1890 con los “Principios de Economía” del británico Alfred Marshall (1842-1924) que hace pie en uno de los problemas fundamentales del marginalismo: la inconsistencia de plantear como valor de los bienes un elemento difícilmente mensurable como la “utilidad marginal”.

Marshall compaginó conceptos de la economía clásica, como riqueza, producción, trabajo, capital o valor con aportaciones de la escuela marginalista como la utilidad marginal y

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estableció como determinantes del valor de un bien tanto el coste de producción como la utilidad. Esa síntesis entre la teoría marginalista moderna y la teoría clásica recibió con el tiempo el nombre de “neoclásica”.

A partir del costo del bien, la formación de los precios vendría dada por la confluencia de la oferta y la demanda; la oferta, determinada por los costes de producción (retribuciones a los

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factores tierra, trabajo y capital), y la demanda, por la utilidad marginal . La solución marshalliana nos lleva a que la utilidad marginal sería el patrón de medida de los precios, pero los precios se transforman en el patrón de medida de la utilidad (solución circular).

Los precios (valor) de los factores estarían determinados igual que cualquier precio: por la utilidad marginal que les reporta a cada persona. Cada uno compara la satisfacción que le reporta su ingreso (en forma de salario, renta o beneficio) con el sacrificio o desutilidad (trabajar o arriesgar capital) que ello implica. De esta manera resuelve, en su idea, lo que no pudo Smith: el origen de las “tasas naturales” de los factores, y por otro la imposibilidad de cuantificar la utilidad, que era el problema de los marginalistas (lo hace a través de la solución circular).

Posteriormente, otros autores neoclásicos abordaron con algo más de sabiduría este problema. Edgeworth, Pareto y Fischer aportaron a la causa la idea de la “utilidad ordinal”: la utilidad “ordena” las preferencias, compara y determina entre los bienes cuál es más o menos útil. Así reconocieron que la utilidad no es mensurable pero no deja de ser un fenómeno “empírico observable” y le abrieron la puerta para reforzar la introducción de las matemáticas en la economía y asemejarla más a una ciencia natural.

7) Los mercados

3 A los agentes de la producción (tierra, trabajo, capital) añadió un nuevo factor, el de la organización industrial. También estableció una relación entre precio y cantidad demandada cuya sintaxis gráfica (curvas de oferta y de demanda) sigue vigente hoy en día.

Los autores neoclásicos estaban enfocados en determinar como a partir de la conducta racional de las personas (productora o consumidora) se logra que los mercados distribuyan de la mejor forma los recursos escasos entre las múltiples necesidades de la sociedad.

El mecanismo que contribuye a la mejor asignación de bienes entre consumidores, y recursos entre productores, es el mercado. En el mercado confluyen, por un lado, todos los oferentes de bienes y servicios y, por otro, todos los consumidores o demandantes de dichos bienes o servicios. En el mercado se efectúa una infinita interacción entre oferentes y demandantes que determina los precios de los bienes de acuerdo con la puja entre la oferta y la demanda, hasta llegar al precio de equilibrio de cada bien o servicio; y cuando esto ocurra en todos los mercados se alcanzará el equilibrio general de la economía.

El mercado revela los gustos o preferencias de los consumidores. Estos consumidores tienen un nivel de ingreso y ejercen sus gustos y preferencias yendo al mercado a comprar, esto tiene un impacto en el aparato productivo, ya que los empresarios producirán lo que los consumidores prefieran. Si, por ejemplo, los gustos o las preferencias por determinado bien disminuyen y aumentan las preferencias por otro, el primero deja de ser producido y quedan libres de uso factores productivos. El consumidor a través de la manifestación de sus preferencias es quien va a determinar qué bienes se van a producir. Y, por lo tanto, van a influir también en la asignación de recursos entre las distintas actividades.

A esto último, que las decisiones de los consumidores determinan la asignación de factores productivos entre las distintas actividades productivas posibles, los neoclásicos lo llaman soberanía del consumidor.

¿Qué pasa con el bien que es objeto del aumento de las preferencias? La consecuencia es el aumento de su precio a raíz del aumento en su demanda. Los empresarios que venden un determinado bien si su precio aumenta, tiene mayor ingreso, ganan más. Ahora, si aumentan sus ingresos, otros empresarios que estaban dedicados a otra actividad intentarán participar en el mercado donde se obtiene más ganancia. Usarán los factores liberados por la producción del bien que ahora tiene menos demanda. Así, las preferencias de los consumidores decidieron el traspaso de factores productivos desde la producción de un bien a la producción de otro.

Para que este mercado funcione de esta manera, debe existir un supuesto fundamental: la competencia perfecta. Simplificando podemos decir que en un mercado hay competencia perfecta cuando por el lado de la oferta existen muchos y pequeños productores, tan pequeños, que ninguno de forma independiente pueda afectar el precio del bien y, por el lado de la demanda, los consumidores, también muchos y pequeños de manera tal que tampoco ninguno por su cuenta pueda afectar el precio. El precio del bien cambia cuando la sociedad cambia sus preferencias sobre dicho bien.

8) La riqueza

Un punto donde existe una notoria diferencia entre los economistas clásicos y los neoclásicos es en el concepto de riqueza. Como vimos, para los mercantilistas consistía en poseer oro y plata, para los fisiócratas era el resultado del trabajo de la tierra. Para Smith o Ricardo, quienes consideraban al trabajo como el creador del valor, el centro estaba en las condiciones de producción.

Los neoclásicos desvían la atención hacia el cambio basando la teoría de los precios, en la utilidad y el concepto de riqueza desde un punto de vista subjetivo. La medición de la riqueza es absolutamente personal. Solo cada persona puede afirmar qué tan rica se considera de acuerdo a sus necesidades y preferencias y a los bienes que recibe. Ninguna otra puede evaluar qué tan rica es aquélla. Por lo tanto, ningún individuo puede comparar la riqueza entre dos personas. La medición de la riqueza es individual por lo cual se la considera de carácter subjetiva.

Esta cuestión tiene una implicancia importante ya que, si ninguna persona puede medir la riqueza de otras dos, es imposible evaluar los resultados de una redistribución de ésta ya que no se podría determinar cuánto gana el que recibe más ni cuánto pierde aquél al que se le quita. La conclusión de esta escuela es que la mejor distribución es la que realiza el mercado y no se puede determinar si hay otra mejor.

9) Eficiencia

Volviendo a las necesidades, dijimos que, para satisfacerlas, el ser humano se vale de recursos (factores productivos), ellos tienen una característica común: son escasos, no son infinitos, pues si lo fueran no existiría el problema económico. El problema existe porque se tiene una cantidad de recursos determinada, en comparación con las necesidades infinitas. La escasez es la principal determinante de los precios en el mercado. Entonces toma relevancia la cuestión de la utilización de los recursos, es importante la eficiencia en el uso de estos, tratando de aprovechar los recursos sin malgastarlos.

Así, podemos considerar la eficiencia desde un punto de vista técnico. En el proceso de producción el ser humano utiliza la técnica que le da el mayor rendimiento posible. Otro tipo de eficiencia es la administrativa o de organización; esto es, la unidad productiva tiene que estar organizada de determinada manera, con reglas de funcionamiento y medios de control para el cumplimiento de esas reglas para que actúe en forma correcta. Por último, la eficiencia económica, ya que los insumos o factores que se utilizan tienen un valor.

Para dar un ejemplo práctico: un empresario tiene que contratar mano de obra, comprar materias primas, y otros pagos que son para él un costo de producción, entonces, dadas las distintas técnicas que utilice y sus reglas de organización, tiene que determinar cómo producir para llegar a tener el menor costo posible. La conducta racional del empresario consiste en maximizar los beneficios, lo que tratará de alcanzar realizando un uso eficiente de sus recursos.

Por otra parte, el consumidor trata de maximizar la utilidad que le redunda poseer bienes que satisfacen sus necesidades y gustos. Trata de maximizar la utilidad de la canasta de bienes que él puede comprar, de una combinación de los bienes que están disponibles, asigna su ingreso de manera que le reporte la mayor utilidad.

Así dejaron de interesarse en las leyes de desarrollo y crecimiento de la sociedad capitalista. En 1930 la teoría demuestra estar totalmente alejada de la realidad y comienza a deslizarse por un peligroso sendero que le impide ver lo evidente. En ese marco aparece J. F. Keynes en la historia de las doctrinas económicas.

10) Pareto

Vilfredo Federico Pareto (1848-1923) fue un economista italiano y reconocido matemático. Fue el creador del concepto “eficiencia de Pareto”, y contribuyó, con ideas como la de las “curvas de indiferencia”, al desarrollo de la microeconomía. En la primera etapa de su desarrollo intelectual, que luego tomaría otro giro, fue continuador de los neoclásicos y demócrata radical. Su última etapa lo encuentra ligado al fascismo, incluso fue honrado por Mussolini como senador vitalicio.

La eficiencia de Pareto, también conocido como óptimo de Pareto, es un concepto de la economía que tiene aplicaciones en ciencias sociales. Utilizó este concepto en sus estudios sobre eficiencia económica y distribución de la renta: dada una asignación inicial de bienes entre un conjunto de individuos, un cambio hacia una nueva asignación que al menos mejora la situación de un individuo sin hacer que empeore la situación de los demás se denomina “mejora de Pareto”. Una asignación se define como "pareto-eficiente" o "pareto-óptima" cuando no pueden lograrse nuevas mejoras de Pareto.

La eficiencia de Pareto es una noción mínima de la eficiencia y no necesariamente da por resultado una distribución socialmente deseable de los recursos. No se pronuncia sobre la igualdad, o sobre el bienestar del conjunto de la sociedad.

Otro de los conceptos más importantes dentro de los aportes de Pareto a la teoría neoclásica es la Curva de Indiferencia. Una curva de indiferencia es un conjunto de puntos en el espacio de bienes (o conjuntos de bienes) entre los que el consumidor se siente indiferente. Cada punto de una curva de indiferencia genera la misma utilidad total que cualquier otro punto de esa misma curva de indiferencia. Cada individuo tiene un mapa ilimitado de curvas de indiferencia, no importa donde se ubique hay siempre una opción mejor (aumentando mínimamente la dotación de un bien), pero en la realidad estamos restringidos por la capacidad que tenemos para adquirir esos bienes en el mercado. A esta restricción se la conoce como Recta de Balance.

Además Pareto optó por incorporar a la teoría del equilibrio general walrasiano un concepto muy importante que es el óptimo paretiano. En esta teoría enunció que en Equilibrio General debe llegarse a una situación tal que todos los individuos consumidores y todos los agentes productores y oferentes se encuentren en el punto en el que no puedan mejorar su utilidad sin perjudicar la de otro. Este concepto es también utilizado con frecuencia en la Curva de Contrato de la Caja de Edgeworth.

11) Caja de Edgeworth

En economía, una Caja de Edgeworth llamada así en honor al economista Francis Ysidro Edgeworth, es un instrumento gráfico utilizado para representar y analizar el intercambio de dos bienes entre dos individuos. Se utiliza con frecuencia en la teoría del equilibrio general y es un recurso para encontrar el equilibrio competitivo de un sistema económico simple. Se utiliza para mostrar la eficiencia en el intercambio. La caja de Edgeworth permite representar los grupos posibles de consumo y las preferencias de dos consumidores, proporcionando una descripción completa de las características económicamente relevantes de ambos.

Como dijimos anteriormente estos instrumentos introducidos por los neoclásicos abarcan la idea de la “utilidad ordinal” que “ordena” las preferencias, compara y determina entre los bienes cuál es más o menos útil.

Estos 2 ejemplo, tanto el de Pareto como el de Edgeworth, nos permite observar que la escuela neoclásica se basa en tres supuestos básicos en sus modelos en relación al comportamiento de las personas y empresas, que demuestran el carácter irreal de sus conclusiones: a) ambos, productor y consumidor, son racionales; b) las personas buscan maximizar su utilidad o satisfacción cuando consumen bienes o servicios; y las empresas buscan maximizar sus utilidades cuando venden bienes o servicios; c) personas y empresas actúan de manera independiente basándose en información completa y relevante.

12) Síntesis neoclásica

En síntesis, algunas de las ideas más importantes de los neoclásicos son las siguientes:

1) Centraron su análisis en la elección entre varias alternativas, y en los cambios marginales

como objeto de cálculo y el equilibrio general.

2) Los empresarios maximizan sus beneficios igualando el salario real a la productividad

marginal de los trabajadores. A partir de este proceso se determina la curva de demanda de los trabajadores.

3) Los trabajadores igualan la utilidad marginal del salario real a la desutilidad marginal del

trabajo. Así se construye la oferta de trabajo.

4) En la intersección de ambas curvas se determina el salario real y el nivel de ocupación. 5) De existir desempleo sucede porque los trabajadores se niegan a aceptar un salario real

equivalente a su productividad marginal.

6) Consideraron que la oferta y demanda de factores de producción determinaba sus

precios, y no estaban definidos por un proceso histórico (clásicos). De esta forma, el equilibrio en el mercado de factores determina la renta y su distribución entre los agentes económicos dueños de los factores de producción.

7) El valor se determinaba por la utilidad que la mercancía reportaba a los consumidores y

su escasez relativa. De esta forma, a mayor utilidad, los consumidores estarían dispuestos a pagar más. Por otra parte, mientras más escaso sea un bien, mayor valor tendrá.

Continúa con Keynes

Texto extraído del informe adjunto. Los gráficos y el formato original están en el archivo PDF.

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