Informe de Margaret Douglas del 27/10/20. Esta es la segunda edición de una serie de notas, que ponen énfasis en las principales teorías o doctrinas económicas. En la anterior hicimos mención a los fisiócratas y mercantilistas. Ahora tratamos de desmenuzar las principales ideas de los clásicos. Ver el link:
Apuntes sobre las doctrinas económicas (2): Los clásicos
Informe completo
Descarga · PDF1) Introducción
El último cuarto del siglo XVIII, inicios de la edad contemporánea, está lleno de sucesos que parecen pregonar la fundación de una nueva era en la organización económica y política.
- En el campo de la producción el comienzo de la Revolución Industrial, y la aparición de nuevas técnicas de producción, iba a abrir enormes posibilidades de expansión al capitalismo establecido.
- La expulsión de los campesinos a las ciudades y el desarrollo del comercio impulsado por naciente la revolución industrial cambian los hábitos de esa época. La sociedad de la auto subsistencia se ha transformado en una sociedad mercantil, la gente necesita intercambiar los productos en el “mercado” para poder vivir.
- La Declaración de la Independencia de los Estados Unidos, en 1776, acabó con la explotación de una de las regiones coloniales más importantes y privó de uno de los sostenes más poderosos al antiguo sistema.
- Pocos años después, en 1789, la Revolución Francesa selló el destino de lo que aún quedaba de la sociedad medieval.
Su desarrollo posterior se vio marcado por una época en donde el capitalismo era el sistema económico dominante y la revolución industrial generaba importantes cambios socio-económicos.
2) Adam Smith
En este contexto aparece Adam Smith (1723-1790), economista escocés, iniciador de la
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escuela clásica . En 1776 publicó “Investigación sobre la naturaleza y causas de la
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riqueza de las naciones” , primer tratado completo de economía sobre la teoría de la producción, la distribución y las fuerzas que gobiernan a largo plazo el crecimiento.
Hay buenas razones para decir que toda la doctrina del liberalismo económico elaborada por Smith no echó raíces tan rápidamente en otros países como en Inglaterra. Las condiciones peculiares de este país en vísperas de la revolución industrial no se reprodujeron completamente en el resto. Cuando Smith escribía, Inglaterra ya era el país capitalista más avanzado del mundo.
Por esa razón la doctrina del liberalismo fue desarrollada sobre todo por los grandes economistas de la escuela clásica británica. Sin embargo, en gran parte del mundo seguía predominando la lógica colonialista y feudal donde las relaciones económicas eran mayormente monopolizadas por el Estado y la transferencia de riqueza se producía de modo brutal del grueso de los sectores a otros pocos privilegiados.
Otra característica de Smith, como explicamos en los últimos párrafos de la 1era nota de esta serie, era su concepción de que la economía funcionaba como la naturaleza, que
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existía un orden natural , con sus propias leyes, al cual no había que entorpecer, había que dejarlo funcionar libremente. Tanto los oferentes como demandantes intentaban lograr su
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Fuentes de esta nota: Introducción a la Economía Argentina Una visión desde la periferia (G. F. De Santis), Fundamentos de Economía (Costa, Langer y Rodríguez), https://economipedia.com/historia/historia-del-pensamiento-economico.html y https://economipedia.com/historia/economia-clasica.html y https://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_del_valor-trabajo 2 Smith se inspiró en esencia en las ideas de Quesnay y Turgot para construir su propia teoría, aunque establecería diferencias respecto a la de estos autores. El inicio de este pensamiento económico se suele fijar en el año 1776, cuando se publicó la obra de Adam Smith. Seguía el método “newtoniano” donde lo “natural era sinónimo de lo racional”.
mejor situación, que se reflejaba en los mercados que actuaban como una “mano invisible” que equilibraba los intereses de todos y, como consecuencia, se lograba el interés social.
En este punto coincidía con los fisiócratas, ya que compartía el “dejar hacer-dejar pasar” y la no intervención del Estado en las cuestiones económicas, más allá de los tres deberes que
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le corresponde al gobierno : la administración de Justicia (respeto de los derechos de propiedad), la Defensa (ataques externos y seguridad interna) y algunas obras públicas que ningún individuo llevaría a cabo (puentes, puertos, etc.). Fuera de eso, el mercado sería el mejor asignador y distribuidor de los recursos.
Mientras en la sociedad feudal los vínculos personales o políticos son los que aseguraban la “reproducción” de las personas, en cambio en la sociedad moderna el mecanismo que aseguraba la retribución de las personas es el trabajo, y ninguna persona por más trabajo que realiza tiene asegurado su sustento. En el mecanismo de producción y distribución de los frutos del trabajo, a diferencia del feudalismo, actúa un ente impersonal: el mercado.
Pero quizás el principal aporte de Smith para la economía fue lo que después se conoció como la TVT (teoría del valor trabajo). Pero qué es la TVT? La teoría del valor-trabajo es una corriente de pensamiento que sostiene que el valor de un producto depende de la cantidad de trabajo incorporado al mismo. Así, cuanto más horas-hombre se requieran para desarrollar un bien, mayor será su precio. Visto de otro modo, según esta teoría, el factor de producción más relevante es el trabajo y se medirá como el tiempo necesario para fabricar el bien o servicio en cuestión.
La teoría del valor trabajo tiene una importante implicancia: 2 mercancías pueden ser intercambiables según la cantidad de horas-hombre para ser producidas. Por ejemplo, imaginemos que un relojero destinó 25 horas para confeccionar un reloj. Asimismo, un sastre dedica 12 1/2 horas para elaborar un traje. Entonces, ambos agentes podrían intercambiar 2 trajes por un reloj.
Entonces, cómo es la TVT en la concepción de Smith? Su teoría del valor plantea la
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diferencia entre valor de uso y valor de cambio y considera al trabajo como el originador del valor de los bienes. Con esto nos quiere decir que todo bien producido necesariamente contiene trabajo, este trabajo es la fuerza de los hombres que han interactuado en el proceso de producción de dicho bien.
Smith entendía que el trabajo era la calidad de medida exacta para cuantificar el valor del bien producido y, por lo tanto, el valor era la cantidad de trabajo que uno podía recibir a cambio de su mercancía. Los bienes económicos podían aumentar de valor en el mercado, pero lo que siempre permanece invariable es el trabajo, o sea el desgaste de energías físicas e intelectual del trabajador para producirlos, siendo entonces el trabajo el patrón definitivo e invariable del valor. Aunque no era el factor determinante de los precios, estos oscilaban hacia su precio de producción en el marco de la oferta y la demanda.
El problema de esta explicación para Smith era que la base de su teoría, basada en el orden natural, entraba en contradicción con la observación de los fenómenos sociales que el mismo observaba. Ahí aparece la “dualidad metodológica”, por un lado el valor de los bienes, el “precio real”, está determinado por la cantidad de trabajo incorporado (TVT) con lo que se desarrolla una teoría que está detrás del valor del comercio de bienes: la transferencia del trabajo humano. En ese caso, en una sociedad que apunte a la justicia social, el total de lo obtenido por su venta debe corresponder al que creó dicho valor: el trabajador.
5 Partidarios del “Estado Gendarme”, que proteja en el exterior la economía, y la política en el ámbito interno. La actividad económica queda así en manos privadas. 6 El valor de uso proviene del hecho de que el producto satisface una necesidad. Por ejemplo, la carne alimenta. Cuando un objeto tiene utilidad (funcional), puede satisfacer la necesidad de alguna persona. A su vez, el valor de cambio es el precio del mercado. Según Smith, dicha tarifa depende de la cantidad de trabajo destinada a la producción de la mercancía, o sea es algo que hace equivalentes a 2 bienes diferentes, lo que los hace comparables, conmensurables, medibles es la sustancia del valor.
Pero la realidad se maneja de otra manera. Sobre todo en aquellas donde se da un proceso de acumulación de capital y medios de producción, el “precio natural” de los bienes se compone no solo de la remuneración del trabajo sino de los beneficios de los medios de producción y el alquiler de la tierra.
Ante esa contradicción entre teoría y práctica, Smith crea una segunda teoría del valor: la de los “costos de producción”. Por eso hablamos de dualidad, ya que Smith con esto se aleja de las leyes naturales y hace pie en los procesos sociales e institucionales que determinan el valor de los bienes. Pero si el precio de los bienes se explica por la cantidad de trabajo incorporado, y el total del producto es remunerado a los trabajadores, cómo explica Smith el origen de los beneficios y la renta?
Por eso propuso una "Teoría de la suma" (o teoría del costo de producción) en la que el valor explicado estaba determinado por varios factores diferentes, incluidos los salarios y las rentas. Esta teoría del valor, según Smith, explica mejor los precios naturales en el mercado. Si bien era una teoría poco aceptada en su momento, ofrecía una alternativa a la otra teoría del valor trabajo más popular en esa época. Con eso sienta las bases de los “neoclásicos”, la oposición a la TVT.
Otras de sus ideas trascendentes, a diferencia de las doctrinas anteriores que fomentaban un sector productivo (la agricultura, el comercio exterior, etc.), era la producción, sin distinción, el medio para la satisfacción de las necesidades. En este caso sí, una propuesta consecuente con la TVT.
La mayor eficiencia en la producción, la atribuía a la división social del trabajo. La división del trabajo implicaba un aumento de la productividad (mayor cantidad de bienes producidos por hora/hombre trabajada) y así se lograba una mayor riqueza. Pero nadie vive del producto de su trabajo, debe “intercambiar” lo que excede a su propio consumo para poder sobrevivir. Así la sociedad se convierte en una “sociedad de comerciantes” donde las personas se hacen esclavos de la producción de valor. Por lo tanto, el precio de los bienes, y por lo tanto su valor, es lo que gobierna la vida de las personas.
En el mercado, cada individuo, siendo uno entre muchos, no tiene una influencia significativa. Sin embargo, la suma de todas las acciones individuales determinará los precios y la libre competencia optimizará la asignación de recursos en la economía igualando las rentas entre sectores.
Así como eso ocurría a nivel de personas, la división del trabajo también alcanzaba a las naciones, ya que cada una de éstas debía producir lo que obtenía de manera más eficiente: “Es máxima de todo jefe de familia prudente nunca intentar producir en casa aquello que le costará más hacer que comprar… lo que es prudencia en la conducta de cada familia particular, difícilmente pueda ser un desatino en la de un gran reino”. De esto se deduce que si los bienes pudieran comprarse en el extranjero más barato de lo que costase hacerlos en el país, sería desacertado poner obstáculos a su importación.
Sin embargo Smith, como siempre moviéndose dentro de su dualidad, contrariamente a lo que le achacan algunos críticos debido a los extremos a que el neoliberalismo llevó sus ideas, conocía los peligros de la excesiva división del trabajo. Estaba convencido de que una persona que pasa toda su vida en el automatismo industrial (de esa época), cuyos productos son siempre los mismos, no tiene tiempo para desarrollar su inteligencia ni para poner en práctica su imaginación. El resultado es la pérdida del hábito de ejercer sus facultades y la alienación del individuo. Por ello afirmó que el Estado debería impulsar e imponer la educación pública de las clases trabajadoras. De hecho, criticó las vidas miserables que sufrían muchos de sus compatriotas y advirtió que “ninguna sociedad puede ser próspera ni feliz si la mayor parte de sus miembros son pobres y miserables”.
3) Thomas Maltus
Otro economista clásico fue el escocés Thomas Malthus (1766-1834). Su obra principal, que fue pionera en imaginar la forma en que crece la población y cómo esto influye en el desarrollo de la humanidad, fue publicada en 1798 con el nombre de “Ensayo acerca del principio de población y cómo afecta el mejoramiento futuro de la sociedad”.
Según Malthus, el crecimiento de la población llega al nivel de saturar los límites productivos de una sociedad para, a continuación, bajar nuevamente su número. Esta teoría seguía el análisis de lo que había sucedido durante la Edad Media en Europa, cuando cada una de las modernizaciones agrícolas fue acompañada por una fuerte variación poblacional capaz de agotar los nuevos recursos y provocar fuertes hambrunas, hasta llegar a un nuevo equilibrio.
Según Malthus, lo común es un nivel por encima de la supervivencia. Cualquier superación de este nivel implica un aumento de la población y, por lo tanto, una vuelta al precario equilibrio. El aumento del consumo dependería, entonces, del control de la población y en esto Malthus se enfrentó a quienes creían en el mejoramiento de las condiciones sociales.
Para él, la economía no funciona naturalmente ni tiene como consecuencia una situación de equilibrio. Malthus observó que se producían dos tipos de crisis: de corto y largo plazo.
- La crisis de corto plazo se da por el lado de la producción, un aumento de la producción más rápido que lo que la gente demanda va a producir un exceso de oferta.
- En el largo plazo la situación se invertirá, la población va a crecer más rápidamente que lo producido y se llegará a un exceso de demanda.
Para Malthus, en el largo plazo, la producción crece en progresión aritmética, mientras que la población crece en progresión geométrica. Esto desencadenaría miseria, hambre y hasta guerras por la falta de bienes.
La concepción de Malthus es conocida como pesimista, pues opinaba que la economía estaba en permanente desequilibrio, mientras que la de Adam Smith y los fisiócratas eran considerados corrientes optimistas, ya que ellos opinaban que la economía tendía a un equilibrio natural.
4) David Ricardo
Otro pensador clásico fue David Ricardo (1772-1823). Este economista inglés publicó en 1817 “Principios de Economía Política y del Impuesto”, periodo en el cuál la revolución industrial está en su apogeo y la incorporación de máquinas hace crecer el ejército de desocupados, extensión de la jornada de trabajo y deterioro en la vida de los obreros. La burguesía industrial se enfrenta con el descontento de la clase obrera y la reacción de la clase terrateniente.
Cómo es la TVT en la concepción de Ricardo? Éste sostenía que “por poseer utilidad los bienes obtienen su valor de su escasez y de la cantidad de trabajo requerido para obtenerlos”. También agregó que el esfuerzo necesario para desarrollar un bien puede ser variable, a diferencia de Smith, no siempre se necesita la misma cantidad de horas para fabricar la misma mercancía. Introduce la “utilidad y la escasez”, cuanto más difícil sea encontrar un bien, mayor será su valor. Llegó a plantear también que para ciertos bienes minoritarios el valor lo determina la escasez, observación que luego sería sustento de la noción del valor neoclásica.
Su análisis de las causas del valor, al igual que otros de la misma escuela, tenían como objeto descubrir el origen de la producción, acumulación y distribución del producto excedente entre las distintas clases de la sociedad capitalista: salarios, beneficios y renta.
Su desarrollo hizo eje en un aspecto que tenía futuro. Sostuvo que había un conflicto en la distribución de la riqueza generada por los distintos sectores que participaban en su obtención, es decir, la distribución entre empresarios, terratenientes y trabajadores. Si el precio de los bienes está repartido entre los 3 factores, al no modificarse las cantidades de trabajo, el aumento de uno de estos 3 componentes a costa de los otros 2.
La puja de los tres sectores consistía en lo siguiente: los trabajadores pretenden un mayor salario, los terratenientes, que son los dueños de la tierra, quieren una renta mayor y los dueños del capital un mayor beneficio.
Ricardo observaba que la economía crece cuando los empresarios obtienen ganancias y las reinvierten. Por lo que afirmaba que el gobierno debía favorecer a los capitalistas en perjuicio de los terratenientes, a los cuales calificaba como parásitos ya que no realizaban ninguna actividad productiva; solamente recibían ingresos por ser propietarios de la tierra (al revés que los fisiócratas).
Además, consideraba que el aumento continuo de los salarios dependía de un crecimiento constante de la demanda de trabajo, que solo podía producirse por una acumulación perpetua del capital. Ricardo sostenía que el salario es el precio del trabajo y como todo precio está determinado por la oferta y la demanda, y por los gastos de producción. Por eso el trabajador no pueda ganar menos del mínimo necesario para la subsistencia. Si ello ocurre, la mano de obra escasea, la oferta disminuye y los precios suben. Si gana más de lo necesario, la oferta aumenta y los precios bajan.
En este sentido, el problema de la distribución se originaba en la teoría de la renta diferencial. Es decir, a medida que aumentase la población y la demanda de alimentos, habría que ir cultivando tierras cada vez menos fértiles y, por lo tanto, se lograrán aumentos en la producción cada vez menores; lo que se denominó como “Ley de los rendimientos decrecientes”.
La disminución progresiva de la fertilidad de la tierra provocaría un aumento en el costo de producción y esto un aumento en el precio de los alimentos. Ante esta situación, los salarios nominales debían subir para mantener el nivel de subsistencia de los trabajadores; también la renta de los terratenientes subiría con lo cual bajarían las utilidades de los capitalistas. Esto provocaría una disminución en los incentivos a invertir.
Ricardo, fiel a los intereses de la burguesía industrial de su época, entendió el libre comercio como una forma de evitar los rendimientos decrecientes de los cultivos; abrir las fronteras sería como aumentar la cantidad de tierras cultivables de alto rendimiento. Esto fue un ataque directo al sector terrateniente ya que el proteccionismo agrario atentaba contra el crecimiento de la economía inglesa, debían bajarse las barreras arancelarias a fin de disminuir el precio de los productos agropecuarios (y de los salarios). Caso contrario aumentaba el valor de los productos agropecuarios al invertir mayor trabajo para obtener la misma cantidad de producto.
En cuanto al comercio exterior, Ricardo siguió los preceptos del liberalismo, sentando las bases de la teoría clásica del comercio internacional sustentada en el concepto de las ventajas comparativas y la ganancia del intercambio. En un sistema de comercio perfectamente libre, cada país destina naturalmente los factores a la producción que realiza relativamente de manera más eficiente.
5) Síntesis
En síntesis, los clásicos se basan en 4 características fundamentales:
- El libre mercado dará como resultado una asignación óptima de los recursos. El gobierno no debe intervenir en el funcionamiento del mercado, de hacerlo sólo generará ineficiencia y obstaculizará alcanzar el equilibrio de mercado. Por eso, los economistas clásicos se oponían a la intervención del gobierno a través de controles de precios, cuotas, regulaciones o cualquier otro mecanismo que alterara su normal funcionamiento, incluso criticaban duramente todo tipo de asociaciones de obreros, empresarios, etc.
- El mercado del trabajo se encuentra en pleno empleo. Si se observa desempleo este será de carácter friccional o voluntario.
- La producción total está determinada por el pleno empleo de los recursos. De esta forma, la oferta está dada y los cambios en la demanda sólo generan cambios de precios. Los precios se ajustan de manera natural al alza o a la baja (incluyendo los salarios) para que los mercados logren su equilibrio.
- El valor de un bien está determinado por la cantidad de trabajo que se utiliza en producirlo (Ricardo agrega utilidad y escasez).
Otros economistas que se asocian a la economía clásica son: Carl Menger, Frederic Bastiat y John Stuart Mill. A partir de los clásicos que definen el cuerpo de la ciencia económica, surgen en siglo XIX dos corrientes de pensamiento totalmente diferenciadas: por un lado, el marxismo y, por el otro, los neoclásicos.
Los “clásicos” de la economía política sentaron las bases de las teorías económicas conocidas hasta la fecha. El dualismo de su análisis abrió campos impensados y tan disímiles como la teoría crítica de Marx y la teoría de una sociedad armoniosa como la de los neoclásicos.
El marxismo siguió batallando con la TVT a partir de las ideas de Ricardo y desarrolló sobre esa base la teoría de la plusvalía y la lucha de clases en la sociedad capitalista. En ese sentido la concepción de Ricardo fue funcional a uno de los polos crecientes de la época: la clase obrera.
Los que optaron por la teoría de los costos de producción fueron los marginalistas, y luego los neoclásicos, que tuvieron a su cargo generalizar en todo sentido la ley de los rendimientos marginales decrecientes, desde la tierra hasta finalmente los costos de producción. Sobre estas bases se construyó una “sociedad armoniosa” donde cada uno recibe su ingreso por la cantidad que aporta al crecimiento del producto.
Así fue que se empezó a diferenciar entre “economía política”, cuando se trata del estudio de la evolución de la sociedad capitalista, y lo que se denomina “economía” a secas o “ciencias económicas” (cada vez más natural y menos social) que estuvo a cargo de los marginalistas y neoclásicos.
Continuará con marxismo
Texto extraído del informe adjunto. Los gráficos y el formato original están en el archivo PDF.
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