Informe de Sir Francis Drake del 23/10/20. En una serie de notas, de la cuál esta es la primera, se hará un repaso de las principales teorías o doctrinas económicas. Se consideran como tales aquellas basadas en el estudio de principios o leyes económicas que analizan en forma integral la realidad y los fenómenos económicos que en ella ocurren. La economía no es una ciencia exacta y por lo tanto existen muchas corrientes de pensamiento distintas respecto a cómo es o debería ser el objeto de la economía. Estudiar esta evolución ayuda a desarrollar una actitud crítica ante diferentes planteamientos económicos y, además, mejorar la comprensión de los problemas económicos actuales. Vamos a seguirlas en forma cronológica, primero con mercantilistas y fisiócratas para luego proseguir con los clásicos, el marxismo, los marginalistas, los neoclásicos, el keynesianismo, el estructuralismo y finalmente el neoliberalismo.
Apuntes sobre las doctrinas económicas (1): Mercantilistas y Fisiócratas
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Descarga · PDFUna característica fundamental de las doctrinas económicas es que no surgen de la nada. Aparecen por la observación de la realidad, es decir, responden a un contexto social determinado. Vamos a seguirlas en forma cronológica, primero con mercantilistas y fisiócratas para luego proseguir con los clásicos, el marxismo, los marginalistas, los neoclásicos, el keynesianismo, el estructuralismo y finalmente el neoliberalismo.
1) Introducción
Entre los siglos XVI y XVIII (casi 3 siglos), plena edad moderna, en la transición entre la sociedad feudal y la capitalista, en que el conocimiento dejó de ser patrimonio de teólogos, cuando la discusión económica abandona los aspectos éticos y naturales para ocuparse de cuestiones más reales vinculadas con la mejor forma de fortalecer una nación, es que surge la economía como ciencia.
La sociedad feudal estaba organizada de la siguiente manera: en el campo (actividad más
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importante) los siervos de la gleba tenían a su cargo una fracción de tierra a cambio de una supuesta protección que efectuaba el propietario, el señor feudal, que se quedaban con parte de lo que se producía en ella. Esta relación era heredada por el hijo mayor, el cual debía continuar con las tareas. En algún lugar de la escala estaba el obispo, la iglesia, que brindaba protección espiritual al señor feudal y los sirvientes.
A su vez, la actividad artesanal estaba organizada por oficios y en cada uno de éstos los distintos artesanos formaban una corporación (lo que sería el sindicato ahora), que establecía las reglamentaciones para el ejercicio de la profesión. Cada taller tenía un orden jerárquico formado por un maestro, oficiales o capataces, y aprendices. Para poder trabajar en este ámbito era obligatorio ascender en esa jerarquía mediante demostración de preparación para ser considerado maestro y poder instalar otro taller.
Como se observa esa forma de organización productiva no incorporaba mucha población. Al contrario quedaban afuera gente que no podía insertarse productivamente en las estructuras comentadas. Por un lado, en el campo solo el hijo mayor del vasallo heredaba el paquete y quedaba inserto en la producción, mientras que los restantes hijos debían dedicarse a otras actividades (por eso las grandes peleas que había en esa época cuando se moría el rey) y, por otro lado, ser artesano era complejo y se prestaba a la discriminación (como ahora) y cada maestro promovía a maestro al preferido de su familia.
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Fuentes de esta nota: Introducción a la Economía Argentina Una visión desde la periferia (G. F. De Santis), Fundamentos de Economía (Costa, Langer y Rodríguez), https://economipedia.com/historia/historia-del-pensamiento-economico.html y https://economipedia.com/historia/economia-clasica.html 2 Algunos autores sostienen que las explicaciones parciales de la realidad no constituyen doctrinas sino solo pensamientos económicos. Por ejemplo, el caso de los pensadores cristianos de la Edad Media, como Santo Tomas de Aquino, que debatieron el problema del precio y de la ganancia desde el punto de vista de si era correcto o pecaminoso obtener ganancias a partir del intercambio de mercaderías. 3 Los siervos de la gleba es el nombre con el que se conocen a los campesinos que, en la Edad Media y bajo un contexto feudal, establecían un contrato social y jurídico de servidumbre con un terrateniente. Estos campesinos pasaban a estar adscritos a las propiedades del noble o un miembro del clero, ofreciendo sus servicios y pagando tributos al mismo en forma de cosecha o de otros productos. Los siervos de la gleba se encontraban en unas condiciones cercanas a la esclavitud, aunque su señor feudal estaba obligado a respetarles algunos derechos.
En ese marco desde el siglo XI algunas actividades comienzan a crecer lentamente por fuera de las establecidas por el orden feudal (como los comerciantes), fundamentalmente en las ciudades del actual territorio de Italia.
En esta actividad encuentran un rol las personas expulsadas de la sociedad feudal, se hace numerosa y va a ir presionando a las demás actividades para dar respuesta a una mayor demanda de bienes.
En esa expansión, se van separando geográficamente comprador y vendedor, y también momentos de entrega de la mercadería y momentos de cobro, por lo cual aparece la necesidad del financiamiento y, consecuentemente, surgirán personas que se dediquen a la actividad financiera (los bancos).
Con el desarrollo de nuevas actividades comerciales y financieras surge la conquista de América. Para 1492 hacía mucho tiempo que se sabía que la tierra era “redonda. Por eso, a pesar de lo que nos enseñaron en la escuela, los motivos de emprender un viaje hacia el oeste eran de estricto carácter económico, ya que el interés de llegar a “las Indias” era comercial.
La conquista a América fue de una importancia notable ya que impactó fuertemente en la expansión económica. América (las indias) proveyó de metales preciosos, mano de obra barata y materias primas en abundancia. Aparecieron nuevas técnicas en la producción agrícola, se comenzó con la rotación de los cultivos y la parcelación de las tierras.
En Inglaterra, por ejemplo, cuna del desarrollo del capitalismo, el crecimiento del comercio destruyó la agricultura de autoconsumo, obligando a los productores a concurrir al mercado. Así se aceleró el movimiento de cercamiento, fenómeno importantísimo en los comienzos de la edad moderna.
Se intensificó la migración de la gente del campo a la ciudad y surgió la necesidad de mejorar los medios de comunicación, como así también instrumentos monetarios y financieros para facilitar el comercio (se generaliza el uso de la moneda).
Se produjeron cambios políticos de importancia a nivel de feudo ya que, hasta ese momento el poder residía en el señor feudal, y éste fue paulatinamente sustituido por el poder del rey, Se inició un período de unificación de los distintos feudos formando naciones y, como a los comerciantes les interesaba que los mercados fueran más grandes, se restableció la autoridad del rey. Se empezaron a constituir los mercados nacionales.
La aparición de los estados nacionales tuvo como impacto un interés mayor por la riqueza y la aceleración de las actividades económicas. Así surge el concepto de “ganancia” como producto de las relaciones comerciales. Los productores destinaban su producción al mercado en búsqueda de una ganancia y no para el abastecimiento de la población como había sido hasta entonces.
Es en ese contexto es que aparecen los primeros estudios sobre economía y con ello de los economistas, que van a definir el marco global de la ciencia económica.
2) Mercantilistas
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La primera corriente de pensamiento está dada por los mercantilistas que se desarrolló durante los siglos XVI, XVII y primera parte del XVIII, coincidente con el desarrollo del absolutismo monárquico. Esta corriente económica surge como un derivado del capitalismo iniciado en la Italia renacentista (siglo XIV) y en una época en que las incipientes monarquías europeas deseaban disponer del máximo dinero posible para sus cuantiosos gastos. Las teorías mercantilistas buscaban satisfacer esa demanda, y desarrollaron una teoría basada en el enriquecimiento. Por eso Adam Smith califica el mercantilismo como una “economía al servicio del Príncipe.
El término fue utilizado por primera vez por Adam Smith en la "Riqueza de las Naciones" para referirse a las ideas anteriores a su teoría.
Así sostenían un sistema político y económico basado en la idea de que los países son más ricos y prósperos mientras más metales preciosos puedan acumular. El eje de su idea es justamente esa, la acumulación de metales preciosos que asociaban con la riqueza. Consideraban muy importante comprar, vender y comerciar, y a través de estas actividades acumular riqueza que estaba representada por oro y plata.
El mercantilismo adoptó distintas formas según las características de cada país. Si el objetivo era obtener oro y plata, existían naciones muy beneficiadas como España y Portugal que, con el manejo de sus colonias, podían conseguir esos metales preciosos. A
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esta práctica se llamó “bullionista” impulsada por Jean Bodin y Thomas Gresham,
En cambio, países como Inglaterra y Francia que no poseían muchas colonias debían recurrir a otras armas para conseguirlos: el comercio o la piratería. Se debía intentar adquirir las mercancías a costos mínimos y vender con un margen que le produjera una ganancia. A través de ese tráfico continuo lograban el objetivo de obtener “ganancias” que se expresaban en aumentos del tesoro del reino.
¿Qué significaba para un país comprar barato y vender caro? Representaba comprar materias primas y transformarlas en productos manufacturados y vender, exportar, esos productos. Significaba también comprar bienes con escaso o ningún valor agregado, que tenían poco trabajo incorporado, y vender productos manufacturados, que, al aplicarle un mayor valor agregado a través del proceso de producción, se podrían vender más caros.
Los bienes no se producían para acumularlos sino para venderlos buscando un excedente de exportación que permita lograr el superávit comercial. Si un país importaba materias primas, debía abonarlas con oro y plata (hoy serían divisas dólar, el yen o euro), que es lo que cobraba a su vez el que las exportaba. El que exportaba más de lo que importaba acrecentaba sus existencias de oro y plata. Esto llevaba a un enriquecimiento relativo: lo que gana uno lo pierde el otro, coherente con la idea de obtener poder haciendo más pobre al vecino.
Entonces, los países que no podían acceder directamente a tales metales a través de sus colonias y que por ello necesitaban propiciar el comercio (o la piratería, no olvidemos a Francis Drake) acudían a medidas proteccionistas para sus industrias.
Esta sería como la primera fase de la intervención del Estado, parte esencial en la doctrina para el desarrollo de esta fase comercial del capitalismo, tratando de que se importen materias primas y no productos manufacturados y, además, exportar esta clase de bienes, con el objeto de incrementar los stocks de metales preciosos.
Los gobiernos del siglo XVII y en la mayor parte del XVIII, son abiertamente proteccionistas y afectos a las reglamentaciones por parte del Estado. Los métodos usados eran los embargos sobre las importaciones, prohibiciones de exportar herramientas y obreros especializados, el fomento de la importación de materias primas o de su producción en el país, la inspección sobre la calidad de los productos y los subsidios a quienes establecían industrias nuevas.
España y Portugal, que comenzaron como países preponderantemente ricos por los metales traídos desde sus colonias, perdieron esa posición porque sus adquisiciones de productos manufacturados fueron excesivas, no se preocuparon en incentivar sus industrias y, por consiguiente, el oro y la plata terminaban viajando de América a España (si es que no eran asaltados en el camino) y de España a Francia, Inglaterra y Holanda.
Inglaterra supo explotar el comercio mediante la protección del comercio marítimo creando compañías de navegación e instituciones financieras y mediante el contrabando con las colonias americanas. Además, sus manufacturas eran más baratas por haber desarrollado
5 Del inglés bullón (lingote de oro) define la riqueza como la cantidad de metales preciosos de los que se es propietario. Su práctica se basó en la acumulación de metales preciosos (monedas o lingotes) como única riqueza posible. También es conocido como metalismo. Es considerado como un mercantilismo arcaico.
antes sus industrias. Francia, por su parte, basó la producción manufacturera en productos suntuarios para las cortes de Europa.
En síntesis, el mercantilismo se basa en tres características fundamentales:
- La acumulación de riqueza (principalmente metales preciosos) es esencial para el desarrollo económico de un país. A mayor acumulación de riqueza, mayor prosperidad y poder político.
- El mercantilismo ve la intervención del Estado como el medio más eficaz para el desarrollo económico. Le asigna un rol de utilizar e imponer todos los mecanismos que sean necesarios para lograr el objetivo de acumulación de riqueza (controles, restricciones, subsidios, etc.). Su intervención tendrá un carácter proteccionista, incentivando la producción local al mismo tiempo que la protege de la competencia de productores extranjeros.
- El comercio a nivel global es inalterable. Para que el comercio ayude a la acumulación de riqueza se deben controlar los flujos de entrada y salida de modo de mantener una balanza comercial positiva (exportaciones superan a las importaciones). Ya se hablaba de lo que hoy llamamos “balanza de pagos”.
El mercantilismo como corriente de pensamiento económico tuvo su máxima expresión en Francia en el siglo XVI bajo el mandato de Jean Baptiste Colbert (1619-1693), ministro de Finanzas de Luis XIV. Durante su mandato, Colbert propone la industrialización de la economía como fuente de riqueza para lo cual protegió e impulsó a las empresas agrícolas e industriales de Francia a través de subsidios, créditos y otras facilidades mientras que al mismo tiempo imponía fuertes restricciones a las importaciones. A esta etapa se le llama Colbertismo o también mercantilismo francés.
Otro exponente de esta corriente fue: Oliver Cromwell (1599- 1658) en Inglaterra, donde ejerció el poder y fue proclamado Lord Protector en 1653. Fue quién impulso lo que se llamó el “comercialismo”, también fue conocido como mercantilismo británico, que también hacía eje en el comercio exterior como fuente de riqueza.
Los EEUU adhirieron al régimen económico que luego fue llamado “sistema americano” (una forma de neo-mercantilismo) a través de las políticas de Alexander Hamilton y Abraham Lincoln, y lo que más tarde serían las prácticas económicas del Partido Republicano. Esto duró hasta el surgimiento del New Deal tras la crisis de 1929.
El mercantilismo durara aproximadamente 3 siglos y comienza a desaparecer a fines del siglo XVIII con el surgimiento de nuevas teorías económicas, en especial el “liberalismo”. Esta postura consagra la libertad del hombre, y tiene su principal expresión económica en la fisiocracia. En la actualidad, a pesar de que la noción mercantilista de la riqueza no tiene vigencia, las prácticas “proteccionistas” por parte del Estado son aún establecidas en el comercio internacional como medida para el desarrollo económico.
3) Los Fisiócratas
Durante los siglos XVI y XVII surgió otra corriente de pensamiento económico que tuvo su
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preponderancia en Francia denominada Fisiocracia (“gobierno de la naturaleza” ). Estos sostenían que la riqueza estaba dada no por el oro y la plata, sino por el trabajo de la tierra; es este proceso el que genera riqueza, no cualquier trabajo, sino el trabajo de la tierra.
La mayor parte de la población de Francia vivía y trabajaba en el campo y subsistía con lo producido allí. Además, la producción del campo abastecía a la gente de la ciudad, por lo cual consideraban que el trabajo agropecuario generaba un excedente que era transferido al resto de la sociedad a través de impuestos (y diezmos a la iglesia) que pagaban los productores agrícolas.
Algunos autores consideran a los fisiócratas como los primeros clásicos por su influencia sobre Adam Smith quien se refería a ellos como "los economistas" y lo más cercano a la verdad hasta su teoría.
Fueron fisiócratas economistas como William Petty (1623-1687) y Richard Cantillón (1680-1734), que rompieron con la creencia mercantilista de que la riqueza provenía del comercio y llevaron la economía al estudio de la producción como creadora de riqueza. La forma de ese excedente o producto neto, cuyo origen se limitó a la renta de la tierra, y el análisis de su circulación entre las diferentes clases son los puntos clave de la doctrina.
El punto de partida de esta concepción es la división del trabajo en dos categorías, uno productivo y otro estéril. El primero consiste únicamente en el trabajo capaz de crear un excedente, es decir, algo que excede a la riqueza que se consume para poder producir. Cualquier otro trabajo es estéril. Esta división se encuentra en todo el sistema clásico y la determinación de lo que constituía trabajo productivo fue uno de los asuntos más importantes estudiados por Adam Smith y David Ricardo (economistas clásicos).
Los fisiócratas no tenían una idea clara de la diferencia entre valor de uso y valor de cambio y pensaban en el excedente en términos de las diferencias entre los valores de uso que habían consumido y los que se había producido. El producto neto no era un excedente de riqueza social en abstracto (valor de cambio), sino de riqueza material concreta de bienes útiles.
Fue este punto de vista el que llevó a los fisiócratas a señalar una rama particular de la producción como la única realmente productiva. Comprendieron que el grado de productividad del trabajo que hace posible un excedente había hecho su primera aparición en la agricultura, pero, no llevaron su análisis a otras esferas de la producción, ya que consideraron ese excedente como un don atribuible, no a la productividad del trabajo, sino a la naturaleza.
El exponente más saliente de esta doctrina fue el economista francés François Quesnay (1694-1774) fundador de la escuela fisiocrática. Su “Tableau Economique”, editado en 1758, se basa en la existencia de una estructura social determinada que, como médico personal del rey, no pretendía cambiar.
La tierra la poseen los terratenientes pero la cultivan los agricultores que la tienen en arriendo, los cuales son así la clase verdaderamente productora. El producto que ellos crean tiene que servir no solo para la satisfacción de sus propias necesidades sino también de las necesidades de los propietarios de la tierra, incluyendo al rey, la iglesia (que proporcionaba protección espiritual) y la clase estéril: artesanos, comerciantes, etc.
La fisiocracia se oponía a las tesis del mercantilismo, que preveía un importante papel del estado en la economía. Al contrario fueron la expresión del liberalismo europeo que sostuvo el “dejar hacer, dejar pasar”, lo que significaba dejar hacer a cada persona la profesión que prefiriese y dejar pasar libremente las mercaderías (principalmente los granos) entre países. Ninguna intervención estatal a favor de la industria -que no creaba valor- era necesaria.
Los fisiócratas plantearon la existencia de un orden natural, un orden formado por el soberano, los agricultores, los artesanos y los comerciantes. A este orden divino no había que entorpecerlo, se debía dejar funcionar libremente, ya que en él actuaba cada individuo buscando su interés particular y esa búsqueda implicaba que la sociedad en su conjunto obtuviese el mayor bienestar posible.
Proponían la implementación de un impuesto único directo sobre la renta de la tierra porque era el origen de toda la riqueza, dando comienzo a la diferenciación de los impuestos entre directos e indirectos.
Otro economista fisiócrata fue Robert Turgot (1727-1781), quien tuvo a su cargo el Ministerio de Finanzas bajo el reinado de Luis XVI, años previos a la Revolución Francesa. Entre sus medidas de gobierno se recuerda la supresión de las corporaciones de artesanos y de las restricciones al comercio.
En síntesis, la fisiocracia se basa en tres características fundamentales:
- Las leyes humanas, y, por tanto, las económicas, debían estar en armonía con las leyes de la naturaleza (fisiocracia quiere decir “gobierno de la naturaleza”). Por eso, la agricultura es la base de una economía fuerte y el sector primario permitía que el producto obtenido superara a los insumos invertidos, lo cual acabaría por generar un excedente económico. Para los fisiócratas, otras actividades, como las manufacturas o el comercio, quedaban en un segundo plano.
- Recelaban de cualquier tipo de intervención, tanto de intermediarios en los procesos de producción y distribución, como del Estado, especialmente, de los controles gubernamentales: monopolios o impuestos, entre otros.
- Un elemento indispensable para ellos era desarrollar estrategias de carácter macroeconómico, de tal forma que generase un orden coherente, no solamente en el ámbito económico, sino también en el social y político.
Los fisiócratas, y también en parte el mercantilismo, consideraban al mercado como un sistema que se asemejaba al orden natural. Con los clásicos, en especial con Smith, se siguió el mismo camino haciendo eje en el equilibrio automático de los mercados.
Continuará con los clásicos
Texto extraído del informe adjunto. Los gráficos y el formato original están en el archivo PDF.
Comentarios (2)
Muy acertada la decisión de publicar una serie de notas sobre las principales teorías o doctrinas económicas, es una buena forma de reforzar conocimientos.
Esa es la idea, reforzar y actualizar conocimientos de las principales escuelas económicas. Surgieron nuevas interpretaciones de las doctrinas económicas en los últimos años y hay que tratar de manejar nuevos conceptos. Además es la esencia de las herramientas que usamos todos los días para interpretar los hechos económicos. Gracias por el comentario.