Informe de Mario Resflo – 2/09/26. El análisis de las importaciones demuestra que la industria argentina en 2026 opera bajo una fuerte paradoja: necesita un piso de US$ 45.000 millones de compras externas para no apagarse, pero la propia recesión interna le “ahorra” dólares al país al deprimir la necesidad de insumos. El gran desafío macroeconómico de la última parte del año será lograr que la actividad industrial vuelva a crecer sin que ese crecimiento dispare las importaciones y consuma los dólares generados por la energía y el agro. Más allá de las cifras anteriores, desde el sector industrial advierten que los niveles de producción, como se mencionó anteriormente, podrían verse afectados en el 2do semestre a raíz de la coyuntura económica que atraviesa el país. Por caso, la mayoría de las empresas proyecta que “el segundo semestre será muy complicado para la industria. Estamos viendo cada vez más problemas en la cadena de pagos, demoras y tardanzas. Por esas restricciones muchas industrias verán afectada su producción”. Por eso los datos de agosto van a empezar a mostrar una realidad distinta con respecto a lo que se observó hasta julio. Y el problema va a ser septiembre en adelante, con un panorama más complicado. Porque las empresas agotan su stock. También la caída del consumo en general, que seguramente se va a producir por la baja del salario real, afectará el ritmo de crecimiento. Todos estos factores predicen una merma de la actividad de cara al segundo semestre.
El retroceso de la industria
Informe completo
Descarga · PDFLas consultoras Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) y Orlando J. Ferreres & Asociados (OJF), coincidieron en marcar bajas en la medición desestacionalizada respecto de mayo, aunque mostraron matices en las comparaciones interanuales y en la magnitud del deterioro acumulado durante los primeros 6 meses del año. El INDEC por el contrario marcó una suba como vimos en el blog anterior.
En el acumulado del primer semestre del año, estas consultoras, reflejaron un retroceso aunque con diferente intensidad. Para FIEL y el INDEC el descenso en los primeros seis meses del 2026 alcanzó el -0,7% y -2,2%, mientras que para OJF, la suba fue de un 1,4%.
| jun-26 | mes ant | mes i.a. | acum ene/jul |
|---|---|---|---|
| Indec | 2,5 % | 2,0 % | -2,2 % |
| FIEL | -1,0% | -0,1 % | -0,7 % |
| OJF | -1,8 % | -0,2 % | 1,4 % |
FIEL reportó que la actividad industrial en junio prácticamente igualó el nivel del año pasado, con una variación de apenas -0,1%, respecto de mayo el grado de caída fue mayor (-1%) y en relación al acumulado ene/jun el negativo fue de -0,7%.
1. Cantidad de Personal
Si agregamos la “construcción” al mercado laboral de la industria, el bloque conjunto pasa a abarcar aproximadamente entre el 15% y el 16% del total de ocupados. La industria representa el 18% de un grupo pequeño (asalariados privados formales), en cambio la industria y la construcción juntas representan el 15% o 16% de un grupo mucho más grande (la totalidad de los ocupados del país).
La construcción representa habitualmente entre el 6% y el 7% de los asalariados formales. Si sumamos este porcentaje al 18% que mencionas de la industria, ambos sectores consolidan cerca del 24% al 25% de todo el empleo privado en blanco.
La construcción tiene una de las tasas de informalidad y cuentapropismo más altas de la economía1 (changas, obras particulares no registradas, refacciones), por eso al sumar todos los trabajadores del país, formales e informales, de la industria y construcción, la cifra conjunta alcanza valores superiores.
La industria contiene alrededor de 1.103.800 puestos directos registrados2, habiéndose destruido más de 91.000 empleos industriales formales desde nov/23 hasta mayo/26 debido al estancamiento de la actividad manufacturera. La construcción alcanza los 375.000 empleos formales y destruyó 77.000 empleos desde nov/23 (quizás el parate de las obras públicas tuvo mucho que ver).
El gráfico 1 ilustra con precisión matemática y temporal el fuerte impacto recesivo sobre el empleo registrado privado que se describe en el texto. La evolución de las curvas de la Industria Manufacturera (eje izquierdo, en miles de puestos) y la Construcción (eje derecho, en miles de puestos) expone una dinámica de caída severa y posterior estancamiento.
A continuación, se presenta un análisis detallado del cuadro enfocado en cómo se afectó cada actividad y qué factores macroeconómicos influyeron en este escenario:
La Industria Manufacturera: la línea azul describe una dinámica preocupante, una erosión continua que no encuentra piso firme.
A finales de 2023 el sector sostenía cerca de 1.195.000 puestos de trabajo. Para mayo de 2026, la cifra cae a 1.104.000 puestos, consolidando la pérdida de las más de 86.000 a 91.000 posiciones. A diferencia de la construcción, la industria no muestra un rebote o amesetamiento plano, sino una pendiente negativa persistente.
Factores influyentes3: Además de lo mencionado en el informe anterior4 agregamos los siguientes factores que han contribuido a “deforestar” el sector industrial.
- Caída del consumo interno: La pérdida de poder adquisitivo de los salarios redujo fuertemente la demanda de bienes durables y de consumo masivo. Las fábricas, ante la acumulación de stock sin vender, optaron primero por suspensiones, eliminación de horas extras y, finalmente, reestructuraciones de personal.
- Costos de producción y recesión en modo "serrucho": Los vaivenes de la actividad industrial sin una tendencia de recuperación clara impidieron que las empresas planifiquen contrataciones a largo plazo
Construcción: la curva roja de la construcción muestra un comportamiento drástico a partir de finales de 2023:
Pasó de un pico sostenido de 463.000 a 470.000 empleos a mediados de 2023 a perforar el piso de los 370.000 en junio de 2024 (llegando a 368.000). Aunque el dato a mayo de 2026 marca 375.000 empleos, el sector se encuentra "amesetado" en niveles históricamente bajos.
Factores influyentes5:
- Freno total de la Obra Pública: Tal como mencionamos, la parálisis casi absoluta de la infraestructura estatal a partir de diciembre de 2023 operó como el principal detonante. Cortó la cadena de pagos y provocó despidos masivos en contratistas.
- Costos en dólares y volatilidad: El encarecimiento de los materiales y la incertidumbre macroeconómica retrajeron la inversión privada residencial de pozo durante gran parte del período, limitando la reactivación formal solo a reparaciones menores o cuentapropismo informal.
Gráfico 1: Personas con empleo asalariado registrado en el sector privado. Con estacionalidad. Total país. En miles
Industria Ind Manufacturera Construcción Construcción
Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.
Fuente: https://www.argentina.gob.ar/trabajo/estadisticas/situacion-y-evolucion-del-trabajo-registrado
El gráfico demuestra visualmente por qué el bloque conjunto perdió tanto peso en el mercado laboral total. Mientras que la construcción reaccionó de manera inmediata (un shock de caída vertical) por depender de decisiones presupuestarias, la industria manufacturera reaccionó de forma más lenta pero inercial (goteo mes a mes) afectada por la recesión del mercado interno.
Esta destrucción de empleo de alta calidad formal derivó directamente en el fuerte avance del cuentapropismo e informalidad ya señalado, donde los trabajadores desplazados terminan refugiándose en modalidades laborales más precarias (deliverys, uberismo, etc).
2. Exportaciones6
Las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) representan aproximadamente el 27% de los despachos totales en enero/julio 2026. Sin embargo, si sumamos el procesamiento fabril de materias primas (Manufacturas de Origen Agropecuario / 32%), la industria en su conjunto explica alrededor del 60% de los bienes exportados7. O sea 6 de cada 10 dólares que ingresan por venta de bienes al exterior pasan por algún proceso de transformación fabril (un frigorífico, una aceitera, una automotriz o una planta química).
Aunque el sector primario provea la materia prima, la cadena industrial consolidada sigue siendo el principal sostén de la balanza comercial en términos de procesamiento local. En un año récord donde las exportaciones totales proyectan superar los US$ 100.000 millones en parte por el impacto de la energía y los minerales, la cadena industrial consolidada (MOA + MOI) aportará cerca de US$ 60.000 Mill en el acumulado anual de 2026, de los cuales lleva exportado hasta julio US$ 35.000 Mill.
Eso es un hito histórico, pero el dato esconde un cambio en la matriz exportadora:
- El empuje energético y minero: Este salto récord está fuertemente apalancado por sectores no industriales tradicionales: el petróleo y gas de Vaca Muerta, y el litio y cobre del norte. Estos sectores operan casi como "enclaves" de alta productividad.
- El aporte industrial (US$ 60.000 millones): Con US$ 35.000 millones exportados hasta julio, la proyección de llegar a US$ 60.000 millones anuales consolida el aguante del sector fabril. Sin embargo, al mirar la foto porcentual, la industria pierde "participación relativa" frente al avance arrollador de la energía y los minerales. Hace unos años, el agro y la industria explicaban casi el 90% de las exportaciones, hoy la torta se reparte de otra manera.
Récord externo vs. Recesión interna
Este bloque de exportaciones industriales convive con la destrucción de empleo y parálisis que ya analizamos. ¿Cómo se explica esto?
- Las MOA viajan solas: Las MOA (aceites, harinas, carnes) dependen de la cosecha y la demanda global, no del mercado interno argentino. Pueden tener un año espectacular de exportación mientras el consumo local de alimentos se contrae.
- MOI selectivas: Las exportaciones industriales de las MOI suelen estar concentradas en grandes empresas (químicas, siderúrgicas, automotrices con foco en Brasil). Estas empresas logran "compensar" la caída de las ventas locales volcando su producción al exterior, un salvavidas que las pymes industriales (orientadas 100% al mercado interno) no tienen.
En síntesis, los US$ 60.000 millones proyectados por la industria consolidada demuestran que el aparato productivo fabril sigue siendo el pulmón de divisas del país. Sin embargo, en este 2026 conviven dos realidades paralelas: una industria exportadora competitiva que aprovecha los mercados internacionales, frente a una industria pyme local (como las textiles) que sufre las consecuencias de la recesión interna.
3. Importaciones
La "dependencia estructural" del aparato productivo argentino indica que para poder producir localmente, la industria necesita importar de manera masiva. Mientras que el agro puede producir con insumos mayoritariamente locales, las fábricas argentinas son "ensambladoras o transformadoras" de componentes globales.
El dato de que la industria absorbe entre el 85% de las importaciones totales (US$ 35.000 Mill) desarma un slogan muy repetido entre los sectores económicos: la idea de que Argentina importa mayoritariamente "productos terminados" o bienes de consumo (juguetes, ropa, electrodomésticos). Las compras al exterior de las empresas del país no van a las góndolas de los supermercados, sino directamente a las líneas de montaje fabriles.
Este flujo se concentra de forma casi exclusiva en Bienes de Capital (maquinaria y tecnología), Bienes Intermedios (insumos químicos, acero, plásticos) y Piezas y Accesorios (autopartes, componentes electrónicos). Si este canal se corta por falta de divisas o trabas burocráticas, la industria local se paraliza por completo.
El reflejo de la recesión interna
La reducción interanual del -3.5% en el volumen importado acumulado durante 2026 actúa como un "termómetro" exacto del nivel de actividad que analizamos en el primer punto:
- Enfriamiento productivo: Las empresas importan menos simplemente porque están produciendo menos. Al caer la demanda en el mercado interno (como en los sectores textiles y automotrices), las fábricas reducen el ritmo de sus líneas de producción y, por lo tanto, necesitan menos insumos y componentes del exterior.
- El efecto amortiguador: Esta baja de importaciones, aunque refleja una economía interna golpeada, le da un respiro al BCRA. Al gastarse menos dólares en importar, ayuda a sostener el superávit comercial en un año de exportaciones récord.
La proyección de US$ 45.000 millones y el saldo comercial fabril
A pesar de la leve caída, la demanda proyectada de US$ 45.000 millones para todo el año 2026 demuestra la enorme escala de divisas que requiere el sostenimiento del sector industrial. Si cruzamos este dato con el punto anterior de las exportaciones, obtenemos una conclusión económica muy potente:
- Una industria superavitaria en divisas: Si la cadena industrial consolidada (MOA + MOI) va a exportar US$ 60.000 millones e importará US$ 45.000 millones, el balance comercial puramente industrial arroja un superávit neto de US$ 15.000 millones.
- La trampa metodológica: Este saldo positivo se logra gracias al tremendo empuje de las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA), que demandan poquísimos insumos importados para generar miles de millones de dólares. Si miráramos la balanza comercial de las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) solas (por ejemplo, el sector automotriz o electrónico), el saldo seguiría siendo fuertemente deficitario.
En síntesis, el análisis de las importaciones demuestra que la industria argentina en 2026 opera bajo una fuerte paradoja: necesita un piso de US$ 45.000 millones de compras externas para no apagarse, pero la propia recesión interna le "ahorra" dólares al país al deprimir la necesidad de insumos. El gran desafío macroeconómico de la última parte del año será lograr que la actividad industrial vuelva a crecer sin que ese crecimiento dispare las importaciones y consuma los dólares generados por la energía y el agro.
Conclusión
Más allá de las cifras anteriores, desde el sector industrial advierten que los niveles de producción, como se mencionó anteriormente, podrían verse afectados en el 2do semestre a raíz de la coyuntura económica que atraviesa el país. Por caso, la mayoría de las empresas proyecta que “el segundo semestre será muy complicado para la industria. Estamos viendo cada vez más problemas en la cadena de pagos, demoras y tardanzas. Por esas restricciones muchas industrias verán afectada su producción”8.
Por eso los datos de agosto van a empezar a mostrar una realidad distinta con respecto a lo que se observó hasta julio. Y el problema va a ser septiembre en adelante, con un panorama más complicado. Porque las empresas agotan su stock. También la caída del consumo en general, que seguramente se va a producir por la baja del salario real, afectará el ritmo de crecimiento. Todos estos factores predicen una merma de la actividad de cara al segundo semestre.
Notas
- Por la crisis, la tasa de informalidad dentro del propio sector subió significativamente hasta el 40.8% en las mediciones de 2026.
- https://centrocepa.com.ar/documentos/informes/718-analisis-sobre-la-situacion-del-empleo-registrado-privado-datos-a-julio-2025
- https://www.infoplatense.com.ar/ndustria-construccion-serrucho-65000-empleos/
- https://economia4punto0-git-staging-guillermos-projects-cc2deb38.vercel.app/2026/08/30/asincronia-industrial-y-destruccion-creativa
- https://caede.com.ar/noticias-sector/mercado-laboral-construccion-2026/
- https://www.batimes.com.ar/news/economy/argentinas-exports-set-to-top-us100-billion-in-2026-lcg-says.phtml
- https://www.indec.gob.ar/ftp/ica_digital/ica_d_08_26E158B1D119/
- https://www.lapoliticaonline.com/santa-fe/la-cgt-y-los-industriales-de-santa-fe-anticipan-un-segundo-semestre-critico-y-la-profundizacion-de-la-crisis-productiva/
Texto extraído del informe adjunto. Los gráficos y el formato original están en el archivo PDF.
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