A pesar de los esfuerzos gubernamentales por encauzar el orden fiscal y deprimir la inflación, el flujo de Inversión Extranjera Directa (IED) ha entrado en una fase de observación. Durante 2025, el flujo neto de IED sufrió una contracción superior al 50% interanual respecto a los máximos históricos de 2023 (US$ 26.267 millones). Esta desaceleración se agudizó drásticamente hacia el cierre de 2025, período en el cual el flujo anualizado apenas rozó los U$S 4.362 millones, ubicando al país en las posiciones más rezagadas del ranking de captación regional de capitales productivos. Este fenómeno se explica fundamentalmente por la persistencia del cepo cambiario y las rigideces normativas asociadas a la cuenta financiera. Paradójicamente, la aparente bonanza de captación registrada durante el último año de la gestión previa (2023) no constituyó un hito de confianza, sino una distorsión regulatoria. Ante la imposibilidad jurídica de girar dividendos y utilidades al exterior por las restricciones monetarias, las multinacionales se vieron forzadas a reinvertir contablemente sus ganancias locales u otorgar préstamos puente a sus propias filiales. Al normalizarse o sincerarse paulatinamente los flujos comerciales en el bienio 2024-2025, la ausencia de nuevos desembolsos genuinos de capital en el sector real quedó expuesta, evidenciando que los incentivos fiscales de herramientas de gran escala como el RIGI no logran contrarrestar la incertidumbre macroeconómica y el riesgo de reversibilidad política. Sin embargo, esta recuperación del apetito financiero de corto plazo contrasta severamente con la tasa de inversión bruta interna, la cual se ubica en promedios históricos en torno al 15% del PBI. Al encontrarse dicha tasa por debajo del umbral crítico de descapitalización (estimado en 17,5% para neutralizar la amortización de los bienes de uso), la economía argentina transita un proceso de desgaste de su infraestructura productiva y una contracción persistente de la productividad laboral. En conclusión, el stock acumulado de IED en Argentina, que hacia el primer trimestre de 2026 se sitúa en los U$S 200.294 millones, continúa concentrado estructuralmente en las matrices de Estados Unidos, España y Países Bajos. Incrementar este acervo hundido para elevar mediante RIGI el PBI potencial no dependerá exclusivamente de reformas financieras cortoplacistas, sino de un marco de estabilidad institucional que logre transformar el actual interés de consulta en proyectos físicos de largo plazo. Ver informe adjunto.
Inversión extranjera directa en el país
Informe completo
Descarga · PDFLas expectativas generadas por el programa pro-mercado impulsado desde el inicio de su gestión por el presidente JM todavía no fueron suficientes para motorizar inversiones extranjeras en el sector real de la economía que registra el flujo más bajo de la historia en 2024 (incluso considerando el potencial de industrias como el shale oil & gas en Vaca Muerta y la minería).
Algunas iniciativas generadas por el RIGI han sido importantes hasta el momento y pero su ejecución e impacto seguramente dependerá del contexto económico y los resultados electorales. A pesar que las empresas extranjeras observan con interés el rumbo económico del país, destacando el orden fiscal y la desaceleración de la inflación, en el sector privado coinciden en que hay dos factores centrales que deben resolverse para que el respaldo a JM se traduzca en ingreso efectivo de capitales:
1) la eliminación total del cepo cambiario y sus condiciones y 2) el resultado de las elecciones legislativas de 2025 en EEUU y las presidenciales del país en el año próximo.
Definiciones
La Inversión Extranjera Directa (IED) y las Inversiones en Cartera son dos conceptos claves en la cuenta de inversión extranjera para no residentes, pero difieren en su alcance y medición.
La IED, también llamada inversión directa, representa el flujo de capital que tiene por objetivo ejercer control sobre la gestión de una empresa en otro país y le permite al inversor tener cierto grado de intervención en el manejo de la empresa extranjera. La IED es un flujo de capital importante que contribuye al crecimiento económico y al desarrollo de los países receptores.
Por otro lado, las Inversiones en Cartera son la compra de activos financieros como acciones o bonos con el objetivo de generar rentabilidad o aumentar su valor.
En resumen, la IED es una inversión activa que busca el control o influencia sobre la gestión de la empresa, mientras que la IC es una inversión financiera pasiva que se caracteriza por ser una inversión que puede entrar y salir rápidamente de un país, a menudo con fines especulativo.
Nivel de la IED/IC en Argentina
El desglose del capital internacional muestra que, históricamente, un 70% aproximado de los flujos ingresa bajo la forma de "participaciones de capital y participaciones en fondos de inversión" (acciones que representan propiedad corporativa directa), mientras que el resto se canaliza como instrumentos de deuda.
No obstante, hacia el primer trimestre de 2026, los datos oficiales del INDEC confirman que la captación genuina sigue resentida. Entre enero y marzo de 2026, el flujo de Inversión Extranjera Directa (IED) totalizó U$S 1.794 millones (apenas un 0,3% del PBI trimestral). Si bien representa una mejora de U$S 929 millones respecto al deprimido primer trimestre de 2025, el acumulado consolida un piso tras el fuerte derrumbe del cierre de 2025.
Esto convalida que el stock globalizado de la economía (que cerró el primer trimestre de 2026 en un acervo bruto de U$S 182.831 millones) se sostiene principalmente por la imposibilidad de retirar activos fijos ("capital hundido") y no por la inyección de divisas frescas para nuevos proyectos productivos.
La posición de inversión extranjera hundida e inmovilizada en actividades productivas determina el grado de integración de la economía local en los mercados mundiales. Esto se relaciona de forma directa el salto tecnológico de las industrias locales, su inserción en las cadenas internacionales de valor y la capacidad exportadora del país. Sin embargo, la persistente debilidad de la inversión real (que según los indicadores macroeconómicos del primer trimestre de 2026 cayó un -8% trimestral) opera en sentido contrario, profundizando la obsolescencia de equipos y limitando el crecimiento sostenible1.
| Período | 1. Inversiones en cartera (pasivos netos incurridos) | 2. Flujo de IED (pasivos netos incurridos) | % del PIB | 3. Stock de IED |
|---|---|---|---|---|
| 2016 | 36.053 | 3.260 | 0,6 | 74.868 |
| 2017 | 41.424 | 11.517 | 1,8 | 80.700 |
| 2018 | 13.091 | 11.717 | 2,2 | 72.589 |
| 2019 | -5.004 | 6.649 | 1,5 | 70.458 |
| 2020 | -4.551 | 4.884 | 1,3 | 85.269 |
| 2021 | -3.446 | 6.658 | 1,4 | 99.995 |
| 2022 | -5.396 | 15.206 | 2,4 | 116.685 |
| 2023 | -3.841 | 26.267 | 3,7 | 138.098 |
| 2024 | -578 | 12.365 | 1,8 | 182.263 |
| 2025 | 5.721 | 4.362 | 0,7 | 182.861 |
| 2026 (1T) | 787 | 1.794 | 0,3 | 200.294 |
Fuente: Detalle cuenta financiera por categoría funcional: Inversión directa / Detalle cuenta financiera por categoría funcional: Inversión de cartera y derivados financieros / Posición de Inversión Internacional neta, resumen por categoría funcional, a valor de mercado https://www.indec.gob.ar/indec/web/Nivel4-Tema-3-35-45
A pesar de que sectores específicos primarizados (como el complejo agroindustrial, minería y la pesca) impulsaron un incremento en las exportaciones físicas a inicios de 2026, la falta de un flujo de IED vigoroso impide diversificar la matriz económica interna y consolidar alianzas comerciales estratégicas de valor agregado, relegando a la Argentina al 9* puesto en la captación de inversiones productivas dentro de la región latinoamericana
El Impacto del RIGI
La aparente contradicción entre el flujo de IED captado en el balance de pagos del primer trimestre de 2026 (U$S 1.794 millones) y los anuncios oficiales, se aclara al analizar los tiempos de ejecución de las grandes inversiones.
Proyectos Aprobados: Hacia mediados de 2026, el Comité Evaluador del RIGI oficializó 20 proyectos aprobados, los cuales consolidan compromisos de inversión privada por un total de U$S 46.123 millones (aproximadamente un 6% del PBI nominal anualizado).
Concentración Sectorial: Más del 95% de estas iniciativas se concentran en sectores extractivos e infraestructura clave: Minería (liderada por la expansión de proyectos de litio en el Noroeste Argentino como Sal de Oro, Tres Quebradas y Rincón), e Hidrocarburos (desarrollo de infraestructura de transporte y pozos en Vaca Muerta, Neuquén).
El perfil de evaluación: Adicionalmente, existen otros 25 expedientes presentados bajo análisis que totalizan promesas por U$S 110.883 millones
Primera reflexión: el RIGI no existe desde hace poco tiempo. Aun con el régimen vigente, la inversión muestra el peor desempeño del siglo XXI durante el gobierno de JM. Si a esto se agrega que, como resultado, JM es el único presidente con saldo negativo de inversión extranjera directa en los primeros 24 meses de gestión (ver cuadro 1/columna 2) , los datos son concluyentes.
Stock de IED en Argentina
Estados Unidos se consolida firmemente como el principal origen de la IED en Argentina, elevando su stock acumulado a U$S 32.060 millones, lo que representa un 18% de las tenencias totales en el país.
En segundo lugar se ubica España, con una posición pasiva bruta de U$S 25.715 millones (14% del total), seguida por los Países Bajos en la tercera posición con un acervo de U$S 21.580 millones (12% del total).
En su conjunto, estas tres economías concentran de forma estructural el 44% del stock total de inversión extranjera inmovilizada en el territorio nacional. El valor acumulado general de esta masa de capital (denominada Posición de Inversión Internacional) cerró el período en un máximo de U$S 200.294 millones.
El stock de inversión extranjera directa "hundido" en el tejido productivo funciona en la economía global como el indicador real para definir el grado de apertura y globalización de un mercado. La intensidad de las relaciones comerciales y el nivel de complementariedad industrial con el exterior están condicionados por el volumen y las cualidades de este capital remanente.
Una posición sólida de IED hundida dinamiza el adelanto tecnológico local, facilita la inserción de las firmas domésticas en las cadenas globales de valor, atrae corporaciones líderes y multiplica la capacidad exportadora de mediano plazo. Asimismo, la consolidación de estos activos fijos afianza una red inercial de intereses diplomáticos y geopolíticos estratégicos entre las naciones involucradas, actuando como un factor de previsibilidad institucional para las casas matrices inversoras
Conclusiones
El análisis evolutivo de las cuentas internacionales de la Argentina revela una marcada divergencia estructural entre la retórica económica pro-mercado y el comportamiento real del capital productivo internacional.
A pesar de los esfuerzos gubernamentales por encauzar el orden fiscal y deprimir la inflación, el flujo de Inversión Extranjera Directa (IED) ha entrado en una fase de observación. Durante 2025, el flujo neto de IED sufrió una contracción superior al 50% interanual respecto a los máximos históricos de 2023 (US$ 26.267 millones). Esta desaceleración se agudizó drásticamente hacia el cierre de 2025, período en el cual el flujo anualizado apenas rozó los U$S 4.362 millones, ubicando al país en las posiciones más rezagadas del ranking de captación regional de capitales productivos. Este fenómeno se explica fundamentalmente por la persistencia del cepo cambiario y las rigideces normativas asociadas a la cuenta financiera.
Paradójicamente, la aparente bonanza de captación registrada durante el último año de la gestión previa (2023) no constituyó un hito de confianza, sino una distorsión regulatoria. Ante la imposibilidad jurídica de girar dividendos y utilidades al exterior por las restricciones monetarias, las multinacionales se vieron forzadas a reinvertir contablemente sus ganancias locales u otorgar préstamos puente a sus propias filiales.
Al normalizarse o sincerarse paulatinamente los flujos comerciales en el bienio 2024-2025, la ausencia de nuevos desembolsos genuinos de capital en el sector real quedó expuesta, evidenciando que los incentivos fiscales de herramientas de gran escala como el RIGI no logran contrarrestar la incertidumbre macroeconómica y el riesgo de reversibilidad política.
Por otro lado, la dinámica de la Inversión en Cartera (IC) confirma la naturaleza volátil y especulativa que asumen los no residentes frente al mercado argentino. Tras un prolongado ciclo de desarme de pasivos netos (salidas de capital) que se extendió desde la crisis cambiaria de 2018 hasta finales de 2024 (donde los no residentes liquidaron activamente sus posiciones en bonos gubernamentales y títulos de deuda soberana), el año 2025 registró un giro positivo con un ingreso de U$S 5.721 millones.
Sin embargo, esta recuperación del apetito financiero de corto plazo contrasta severamente con la tasa de inversión bruta interna1, la cual se ubica en promedios históricos en torno al 15% del PBI. Al encontrarse dicha tasa por debajo del umbral crítico de descapitalización (estimado en 17,5% para neutralizar la amortización de los bienes de uso), la economía argentina transita un proceso de desgaste de su infraestructura productiva y una contracción persistente de la productividad laboral.
En conclusión, el stock acumulado de IED en Argentina, que hacia el primer trimestre de 2026 se sitúa en los U$S 200.294 millones, continúa concentrado estructuralmente en las matrices de Estados Unidos, España y Países Bajos. Incrementar este acervo hundido para elevar mediante RIGI el PBI potencial no dependerá exclusivamente de reformas financieras cortoplacistas, sino de un marco de estabilidad institucional que logre transformar el actual interés de consulta en proyectos físicos de largo plazo.
El economista Diego Giacomini, ex socio de JM, sostuvo que el plan de estabilización del gobierno libertario “no es exitoso y que la caída de la inversión es un síntoma de ello, con su impacto en el crecimiento de la economía. “Sin inversión no hay acumulación de capital y, por lo tanto, no puede haber crecimiento sostenido y vigoroso en el mediano y largo plazo. En ausencia de cambios macroeconómicos relevantes, lo más probable es que la economía continúe operando en un contexto de alta volatilidad macroeconómica, baja inversión y crecimiento limitado”.
Texto extraído del informe adjunto. Los gráficos y el formato original están en el archivo PDF.
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