Informe de Warren Buffet / 2 abril 2024. Si la producción no se agranda es imposible percibir mejoras en los ingresos. O sea, hay una relación muy estrecha entre la producción, los ingresos y el empleo. Cuando se expande el PBI, sucede lo mismo con el total de ingresos y, por lo general, eso se traduce en una mayor generación de empleos (sin considerar la tecnología) y una mejora del poder adquisitivo de toda la población. Esto, a su vez, tiene como consecuencia una reducción de la cantidad de personas en situación de pobreza y que la distribución del ingreso se vuelva más equitativa (es decir, permite un crecimiento de la producción pero simultáneamente una mejora para los sectores de menores ingresos). En cambio, las crisis económicas obviamente generan el efecto contrario: se reduce la producción, aumenta el empleo precario y el desempleo, se contraen los ingresos, aumenta la pobreza y la distribución del ingreso se hace más regresiva (se achica la producción pero los que resignan una porción más grande son los sectores de menos ingresos). Ver informe adjunto.
Olmedo se quedó corto: “seguimos siendo tan pobres…” (2)
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Entre las declaraciones más citada de W. Buffet se encuentra la que indica lo siguiente: “en contra de aquellos que creen que ya no hay clases sociales en EEUU (y que, por lo tanto, asumen que el concepto de lucha de clases es anticuado e irrelevante), la realidad es que sí que hay clases sociales, y que también existe una lucha entre ellas en la que mi clase –los superricos– gana cada día a costa de los intereses de la mayoría de la población, que consigue sus rentas a partir del trabajo en lugar del capital“. O, en otras palabras, como decía el propio Buffet. “la lucha de clases sigue existiendo, pero la mía va ganando“.
Distribución del ingreso
Si la producción no se agranda es imposible percibir mejoras en los ingresos. O sea, hay una relación muy estrecha entre la producción, los ingresos y el empleo. Cuando se expande el PBI, sucede lo mismo con el total de ingresos y, por lo general, eso se traduce en una mayor generación de empleos (sin considerar la tecnología) y una mejora del poder adquisitivo de toda la población.
Esto, a su vez, tiene como consecuencia una reducción de la cantidad de personas en situación de pobreza y que la distribución del ingreso se vuelva más equitativa (es decir, permite un crecimiento de la producción pero simultáneamente una mejora para los sectores de menores ingresos).
En cambio, las crisis económicas (como la pandemia - ver gráfico 1 / línea celeste / año 2020) obviamente generan el efecto contrario: se reduce la producción, aumenta el empleo precario y el desempleo, se contraen los ingresos, aumenta la pobreza y la distribución del ingreso se hace más regresiva (se achica la producción pero los que resignan una porción más grande son los sectores de menos ingresos).
Coeficiente de GINI
El coeficiente de Gini es igual a 0 si todas las unidades reciben lo mismo y se aproxima a 1 al incrementarse la desigualdad de la distribución. Es un método para identificar las desigualdades de ingresos (monetarios) en un determinado país y supone que cuánto más desarrollado está un país, más equidad suele haber, es decir el índice de Gini tiende a 0.
Es interesante observar la tendencia de este indicador en el tiempo (gráfico 1 / línea violeta). Si éste crece significa que una parte menor de la población se está volviendo más rica y otra mayor está siendo más pobre. Así como la tasa de pobreza mide el ingreso que necesitan los hogares pobres para alcanzar el valor de la Canasta Básica Total (línea de pobreza), también se puede considerar que la pobreza es una función dependiente del efecto distribución que mide Gini2.
El coeficiente de GINI del ingreso per cápita familiar (IPCF) de las personas fue de 0,446 en el 3T24 (gráfico 1), mientras en el mismo período de 2020 había sido de 0,443, lo que implica un leve ascenso de la desigualdad. Así lo informó el INDEC que muestra, al mismo tiempo, que la brecha de ingresos promedios se mantuvo sin cambios: los ingresos del decil más rico fueron 18 veces superiores a los del decil más bajo (prácticamente leves oscilaciones desde 2020)3.
Si lo observamos con cierta visión retrospectiva al gráfico 1, vemos que estamos en las mismas condiciones de distribución del ingreso desde el 2016. A partir de esa fecha el PBI crece hasta casi US$14.900, y la desigualdad medida por Gini aumenta hasta 0,446, ambos en el 2024. Luego el PBI per cápita se encuentra estancado, con oscilaciones, y también la desigualdad, hasta la crisis cambiaria y la pandemia que baja drásticamente el PBI y aumenta la desigualdad y sobretodo la pobreza (ver gráfico 1).
Gráfico 1 - Coeficiente de GINI, línea de pobreza y PBI per cápita
Pobreza (Pers) 2010=100 PBI pc 2010=100 Gini 2010=100
Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.
Fuente: https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/ingresos_4trim20F7BE1641DE.pdf
En el 2024 las mejoras son apenas marginales, cierto empeoramiento de Gini, y de la pobreza, pero nada que despierte inquietudes. En términos futboleros, como ya dijimos en una oportunidad, en distribución del ingreso los pobres están perdiendo por goleada desde hace casi 10 años.
Línea de pobreza y de indigencia
La incidencia de la pobreza y la indigencia4 resulta de la capacidad de los hogares de acceder a la canasta básica alimentaria (CBA) y a la canasta básica total (CBT) mediante sus ingresos monetarios, y la brecha es la distancia entre los ingresos y las canastas. De esa forma el INDEC mide la llamada línea de pobreza y línea de indigencia.
El INDEC informó que el índice de pobreza (LP) alcanzó al 38,1% de la población en el 2º semestre de 2024 (gráfico 2), lo que representó una baja importante de 14,7 puntos porcentuales respecto al 52,8% que había logrado en el semestre anterior. A su vez, dentro del 38,1% de pobres hay un 8,2% que se encuentran debajo de la línea de indigencia (LI), por debajo del 18,1% que había en el semestre anterior. Parece como si hubiera más pobres pero menos indigentes, es decir que los que salieron de la indigencia dieron un salto hacia arriba y cayeron en la pobreza.
La pobreza luego de alcanzar el 52,9% y afectar a casi 25 millones de personas en los primeros 6 meses de gestión de Milei, se produjo un regreso a valores históricos en el 2º semestre 24 (38,1%). En tanto en el 2º semestre de 2023 ya había sido de 41,7%, es decir comparado con el mismo periodo del 2024 se registra una baja de 3,6 puntos. La indigencia por su parte fue del 11,9% en el 2º semestre 23, registró unos 2,7 puntos más que en el 2º semestre 24 cuando ascendió al 8,2%.
La población total de los 31 aglomerados es de 28.858.476. En el caso de la pobreza, alcanzó a 17 millones de argentinos, mientras que 3 millones están por debajo de la línea de indigencia. En el caso de la cantidad de personas bajo la línea de pobreza, este es el menor registro desde el primer semestre de 2022, mientras que en el caso de la indigencia es el menor desde el segundo semestre de 2022.
4 La línea de indigencia” procura establecer si los hogares cuentan con ingresos suficientes como para cubrir una canasta básica de alimentos (CBA). Esta debe satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas para el hogar. De esta manera, los hogares que no superan esa línea, son considerados indigentes. Para calcular la “línea de pobreza” es necesario ampliar la CBA con la inclusión de bienes y servicios no alimentarios. Estos son: vestimenta, transporte, educación, salud, entre otros. Cuando esto ocurre, se obtiene el valor de la canasta básica total (CBT).
Si se observa la línea marrón del gráfico 2 verán que hay 2 periodos de quiebre, en el sentido de empeoramiento de la situación de pobreza. La crisis cambiaria, primero, en el 2016, y la pandemia, después, en el 2019/20, han subido la cantidad de personas “pobres” en más de 36 p.p.: desde el 16,9%, en el 2º semestre de 2015 hasta casi el 52,9% en el 1º semestre 2024 (ver gráfico 2). Casi 10 millones de nuevos pobres en 10 años.
Gráfico 2. Tasas de pobreza e indigencia
Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.
Fuente: https://www.economia.gob.ar/datos/ * 2015/16 Estimaciones de Schteingard, Zack y Favata (Cedlas y Cippec)
El ingreso total familiar promedio5 de los hogares pobres fue de $ 599.837, mientras la CBT promedio del mismo grupo de hogares alcanzó los $ 952.313, por lo que la brecha se ubicó en 37%. Por el lado de los hogares indigentes el ingreso fue de $ 285.549, cuando la canasta básica alimentaria promedio fue de $ 410.604. En este caso, la brecha fue del 31%, es decir, les faltó $125 mil para poder comprar los alimentos mínimos para subsistir.
En cuanto a los grupos de edad según condición de pobreza, se destaca que más de la mitad (52,7%) de las personas de 0 a 17 años son pobres.
En términos regionales de pobreza e indigencia, en el segundo semestre de 2024, Concordia (61% y 16%), Resistencia (57% y 9%) y Santiago (49% y 9%) encabezan las estadísticas como ciudades más castigadas. Gran Rosario descendió al 32,4% en pobreza y 8,5% en indigencia, a mitad de camino.
La pobreza es la contracara de las crisis que sufrió nuestro país en los últimos 30 años, desde la convertibilidad hasta la pandemia, que dejó como consecuencia un piso de “pobreza estructural” difícil de perforar. Es un problema que incluso en etapas de alto crecimiento no pudo perforar el piso del 20% (solamente un año - ver gráfico 2).
¿Cómo revertir esta situación?
El Gobierno de Milei celebró la mejora de los indicadores sociales tras los dramáticos números que se habían registrado en la primera mitad de 2024, signada por una elevadísima inflación y la puesta en marcha de un severo plan de ajuste. ¿Cómo se explica que un ajuste económico de tal magnitud no haya provocado un cambio en drástico en los niveles de pobreza6? ¿Esos datos no se contradicen con la caída del empleo y la pérdida del poder adquisitivo del salario, que es heterogénea según se trata de empleo privado registrado, informal o estatal? ¿Cómo se explica entonces?
Si bien es imposible dar una respuesta taxativa, la clave está en sus resultados. En particular, la reducción de la inflación. Durante el segundo semestre del 2023 la inflación promedió un 13% mensual, frente al 3,2% que mostró en el segundo semestre del 2024, una caída sumamente grande. El aumento de la inflación tiene un impacto regresivo en la distribución de los ingresos, mientras que los procesos de desinflación tienen un impacto progresivo.
También, algunos expertos cuestionan ciertos aspectos de la metodología de medición de la pobreza por ingresos, entre ellos la utilización de canastas de consumos desactualizadas respecto al peso que hoy tienen en los hogares los gastos de servicios de la vivienda y el transporte.
La canasta de consumo de los hogares de menores ingresos es muy distinta de la que tienen los hogares de mayores ingresos y, por ende, el impacto que tienen los aumentos de los rubros que componen el índice de precios (IPC). Como se puede apreciar, en los hogares de menores ingresos el rubro Alimentos y Bebidas es, por lejos, el de mayor, mientras que en los ingresos más altos la incidencia más grande se observa en Esparcimiento y Comunicaciones.
Además, según el Observatorio de la Deuda Social (ODSA) de la Universidad Católica Argentina, el alza en las tarifas de servicios públicos en 2024 incrementó el peso de los gastos fijos por sobre los gastos variables de los hogares, de modo que las mejoras en el ingreso familiar real no implican necesariamente más y mejores consumos corrientes.
Esto explica por qué, si bien se observan menores niveles estadísticos de pobreza e indigencia que hace 6 meses atrás, incluso un año atrás, continuaron aumentando la pobreza multidimensional, la inseguridad alimentaria, la imposibilidad de acceder a medicamentos o servicios de salud, o la imposibilidad de reparar la vivienda.
Por un lado, en Argentina la pobreza se mide de manera unidimensional. Es decir, a partir de un sólo elemento: los ingresos. Para febrero pasado, de acuerdo al Indec, una familia necesitó $1.033.716 para no ser pobre. Entonces, si una persona de un grupo familiar de cuatro integrantes tiene un empleo en el que percibe un salario de $1.050.000 no es pobre. Sin tomarse en cuenta si tiene vivienda, si accede al agua potable, si reside en un barrio popular con calle de tierra y sin servicios básicos.
Además, la Canasta Básica Total (CBT), que es la que utiliza el INDEC para medir el límite de pobreza, no incluye los alquileres de modo pleno. Es decir que si el responsable económico de una familia de cuatro miembros cobra un sueldo de $1.050.000 y paga un alquiler de $350.000, para la medición del INDEC, no es pobre. En el mundo de las estadísticas, claro.
Argentina está sufriendo una gran transformación estructural en su patrón de distribución del ingreso. La clase media va desapareciendo a gran velocidad y hay una gran montaña de la ciudadanía que está en torno a la pobreza, los “casi pobres”7.
Un ejemplo de esto son los jubilados: el monto de las pensiones que cobran la mayoría de los 7,4 millones de jubilados supera en solo 716 pesos la línea de pobreza del INDEC, pero es apenas un tercio de la canasta básica de los jubilados que calcula la Defensoría de la Tercera Edad de la capital.
A pesar de que los porcentajes han sido alentadores, aún con su falta de precisión, los pronósticos para lo que resta del año no son alentadores. Difícilmente se pueda mejorar la población bajo la línea de la pobreza en base a ingresos con un gobierno que no pone esta política en el centro de la escena.
En términos futboleros, podríamos decir también que en términos de “pobreza” los pobres hace rato que no pasan de la mitad de la cancha. No solamente con este gobierno sino con varios gobiernos anteriores. Por eso terminamos con lo mismo de un informe anterior8: la restricción social y política que se deriva de años de caída en la actividad económica, caída de los ingresos y deterioro en los niveles de vida de amplios sectores exige una salida. Si no lo hace el gobierno junto a la dirigencia política, social y económica, alguien lo tendrá que hacer… o se sigue un proceso consensual o es de esperar una irrupción de otras características.
Notas
- Uno de los multimillonarios más ricos entre los ricos de Estados Unidos, frecuentemente considerado como un “traidor a su clase”, ya que es capaz de criticar la propia esencia del sistema que le ha permitido llegar a donde está.
- La estimación de correlación entre los indicadores de Gini y de pobreza del gráfico es 0,75, el resultado es de correlación positiva importante, o sea existe mucho vínculo entre ambas medidas, tal como se observa visualmente entre las líneas roja y violeta.
- https://www.indec.gob.ar/indec/web/Nivel4-Tema-4-31-60
- Calculado para una "familia tipo compuesta por un jefe varón de 35 años, su esposa de 31 años, un hijo de 5 años y una hija de 8 años. Por lo tanto, este hogar suma 3,09 unidades de adulto equivalente.
- https://cenital.com/ajuste-historico-y-menos-pobres-como-se-explica/
- Alfredo Serrano Mancilla, director ejecutivo del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica
- https://economia4punto0.wordpress.com/2021/04/06/el-mercado-de-trabajo-en-la-coyuntura-economica-2/
Texto extraído del informe adjunto. Los gráficos y el formato original están en el archivo PDF.
Comentarios (1)
Pero que grande este Olmedo