Informe de Hwang In-ho del 12/01/25. La segunda temporada de El juego del calamar, el programa más visto de Netflix de todos los tiempos va camino de establecer otro récord. En este caso se analiza más profundamente el contexto económico y las limitaciones que rodean a estos juegos surrealistas. Más de un tercio de la temporada se desarrolla fuera del entorno del juego real, para explicar las circunstancias de vida que impulsan a los participantes a ingresar a la competencia mortal. Más allá de eso, la segunda temporada resalta una característica específica de un sistema capitalista basado en la competencia de suma cero: la gente se siente atraída por él debido a la promesa de victorias gloriosas para unos pocos, a pesar de que resulta en pérdidas devastadoras para muchos. Ver informes adjuntos.
El Juego del Calamar (2da Temporada)
Informe completo
Descarga · PDFEn muchos sentidos, la segunda temporada de El juego del calamar es una historia muy surcoreana. El país tiene uno de los niveles más altos de deuda familiar del mundo, gran parte de la cual se ha generado a través de un sistema de seguridad social deficiente, y con trabajadores surcoreanos sacrificados por el beneficio económico del país.
Lo más notable es que los participantes del juego destacan es el sistema de salud, supuestamente público, que descarga una carga considerable sobre quienes necesitan tratamientos especiales u operaciones. El juego también pone énfasis en el problema social y económico acuciante entre los jóvenes coreanos.
Más allá de eso, la segunda temporada resalta una característica específica de un sistema capitalista basado en la competencia de suma cero: la gente se siente atraída por él debido a la promesa de victorias gloriosas para unos pocos, a pesar de que resulta en pérdidas devastadoras para muchos.
La ilusión de la elección
A diferencia de otras críticas contemporáneas al capitalismo, que tienden a destacar a los actores detrás de escena, la serie desentierra las razones por las que el público en general participa en el juego. Es una descripción de un abismo financiero individual muy real.
El Juego del Calamar no elude el motivo de la codicia, sin embargo, el programa enmarca esta codicia en un contexto más amplio de bancarrotas personales, facturas de atención médica impagas y pérdidas por juegos de azar en forma de inversiones criptográficas fallidas.
La perspectiva de El juego del calamar sobre el capitalismo contemporáneo y por qué lo apoyan miles de millones de personas en todo el mundo (muy de actualidad en las recientes elecciones en distintos países del mundo) es sorprendente. El deterioro de los servicios públicos, la inseguridad privatizada y los problemas de salud desatendidos no son meros efectos secundarios de las políticas económicas neoliberales: están diseñados para empujar a la gente hacia el sistema.
Casi todos los jugadores lo ven como la única opción que les queda. Nadie entra en el juego por voluntad propia, todos se ven empujados a él involuntariamente por necesidad (algo de eso sabemos en nuestro país y estamos experimentando).
Este juego brinda la esperanza de mantenerse a salvo del abismo potencial contra el cual ha sobrevivido una clase media en decadencia en muchas economías capitalistas. Al igual que los jugadores de El juego del calamar se involucran en el juego como su único medio de supervivencia, nosotros también nos volcamos hacia el sistema capitalista porque no tenemos otra opción.
En un contexto global, el programa destaca cómo la pobreza extrema, y la falta de infraestructura pública, obligan a grandes sectores de la población de los llamados países en desarrollo a participar en condiciones laborales explotadoras y a menudo letales.
La libertad tal como se presenta en la sociedad actual, oculta la situación material de la realidad subyacente: la pobreza, la exclusión social y las necesidades económicas más elementales, insatisfechas e inalcanzables para la población.
Las condiciones que el Juego establece para que sea exitoso, de alguna forma la replica de lo que existe en el mundo real, se puede sintetizar de la siguiente manera:
1) un poder político extremadamente concentrado que gira alrededor de una persona, o un grupo reducido, que maneja todas las instancias del Juego apoyado por una fuerza policial que le responde en forma irrestricta, 2) un grupo de jugadores (456) de distintas edades y sexo que participan por una necesidad extrema de dinero para atender cuestiones vinculadas con la salud familiar, el juego o las apuestas, incluso amenazados para su cumplimiento con la extracción de alguno de sus órganos del cuerpo (les suena familiar con algunas propuestas similares de legisladores nacionales?), 3) una votación intermedia entre cada etapa del juego (son 6) para decidir repartir el dinero acumulado hasta ese momento y terminar con el juego, o seguir con las siguientes etapas, lo que divide profundamente a los participantes (la división del campo popular es esencial para imponer determinadas políticas), 4) el papel de los infiltrados (uno o varios) con capacidad de hacer daño e influir en determinadas decisiones.
La promesa de más
Las repetidas votaciones y batallas sobre la continuidad del juego resaltan por qué tanta gente sigue participando en el sistema capitalista más amplio: la promesa de más.
El Juego del Calamar juega con la capacidad casi cómica que tienen las personas de creer en su propia capacidad para sobrevivir y ser el ganador elegido.
La crueldad y la violencia del juego en sí alimentan la convicción casi trascendental de los jugadores de que están destinados a ser los únicos vencedores de los juegos. Sin embargo, estos deseos chocan con la humanidad esencial de los jugadores.
La camaradería se desarrolla a medida que los jugadores trabajan juntos, y los lazos familiares, las amistades pasadas, las experiencias compartidas, la compasión y la espiritualidad tienen una clara presencia en el programa, pero al final quedan eclipsados por la lógica materialista del juego general.
Es evidente que la serie narra una situación social irritante entre “ricos y pobres”, con los últimos con tan pocas probabilidades de salir de una vida horrible que hasta están dispuestos a arriesgarla para dejar de serlo. Difiere acaso mucho el juego de la vida real en algunas zonas del país, Rosario sin ir más lejos!
En su conjunto, “el juego del calamar” es una metáfora cruda de la sociedad capitalista salvaje, donde los unos y los otros son obligados a competir, con o sin escrúpulos, en desigualdad manifiesta, con la esperanza de obtener la redención, y donde los “victoriosos” no llegarán exentos de responsabilidad. Concretamente, la serie es un ataque furioso al eje del capitalismo, las formas en las que trabajamos, y la dignidad de las personas.
Para mayor información de los sustentos teóricos de la serie, en este blog se han escrito otros informes sobre este tema:
1) file:///C:/Users/Ricardo/Downloads/246-el-juego-del-calamar%20(3).pdf 2) file:///C:/Users/Ricardo/Downloads/352-esc-austriaca-1.pdf 3) file:///C:/Users/Ricardo/Downloads/348-milei-y-el-pogreargento.pdf
Notas
- https://www-businessinsider-com.translate.goog/squid-game-player-001-what-happened-who-sesaon-2025-1?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=rq#:~:text=Player%20001%20is%20the%20Frontman%20without%20his%20disguise.&text=Season%20two's%20Player%20001%20tells,In%2Dho%2C%20the%20Frontman.&text=In%2Dho%20is%20played%20by,American%20action%20films%20including%20%22G.I.
- https://theconversation.com/squid-game-season-2-is-a-dystopian-reflection-of-capitalisms-dark-side-246633
Texto extraído del informe adjunto. Los gráficos y el formato original están en el archivo PDF.
Comentarios (1)
Excelente. Muy apropiado a la situacion actual nacional e internacional
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