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Análisis económico · Argentina

Economía4.0

Blog de Economía del Lic. Ricardo Silvio Gallo

Opinión

Olmedo se quedó corto: “seguimos siendo tan pobres…”

Por Lic. Ricardo Silvio Gallo ·

Informe de Warren Buffet / 5 octubre 2021. Las crisis económicas (como la cambiaria y la pandemia) obviamente generan un efecto negativo: se reduce la producción, aumenta el empleo precario y el desempleo, se contraen los ingresos, aumenta la pobreza y la distribución del ingreso se hace más regresiva (se achica la producción pero los que resignan una porción más grande son los sectores de menos ingresos). La restricción social y política que se deriva de los efectos anteriores, con deterioro en los niveles de vida de amplios sectores exige una salida. Si no lo hace el gobierno junto a la dirigencia política, social y económica, alguien lo tendrá que hacer… o se sigue un proceso consensual o es de esperar una irrupción de otras características. Ver el informe en el siguiente link:


Informe completo

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Introducción

Entre las declaraciones más citada de W. Buffet se encuentra la que indica lo siguiente: “en contra de aquellos que creen que ya no hay clases sociales en EEUU (y que, por lo tanto, asumen que el concepto de lucha de clases es anticuado e irrelevante), la realidad es que sí que hay clases sociales, y que también existe una lucha entre ellas en la que mi clase –los superricos– gana cada día a costa de los intereses de la mayoría de la población, que consigue sus rentas a partir del trabajo en lugar del capital“. O, en otras palabras, como decía el propio Buffet. “la lucha de clases sigue existiendo, pero la mía va ganando“.

Distribución del ingreso

Si la producción no se agranda es imposible percibir mejoras en los ingresos. O sea, hay una relación muy estrecha entre la producción, los ingresos y el empleo. Cuando se expande el PBI, sucede lo mismo con el total de ingresos y, por lo general, eso se traduce en una mayor generación de empleos (sin considerar la tecnología) y una mejora del poder adquisitivo de toda la población (gráfico 1).

Esto, a su vez, tiene como consecuencia una reducción de la cantidad de personas en situación de pobreza y que la distribución del ingreso se vuelva más equitativa (es decir, permite un crecimiento de la producción pero simultáneamente una mejora para los sectores de menores ingresos).

En cambio, las crisis económicas (como la pandemia) obviamente generan el efecto contrario: se reduce la producción, aumenta el empleo precario y el desempleo, se contraen los ingresos, aumenta la pobreza y la distribución del ingreso se hace más regresiva (se achica la producción pero los que resignan una porción más grande son los sectores de menos ingresos).

Coeficiente de GINI

El coeficiente de Gini es igual a 0 si todas las unidades reciben lo mismo y se aproxima a 1 al incrementarse la desigualdad de la distribución. Es un método para identificar las desigualdades de ingresos (monetarios) en un determinado país y supone que cuánto más desarrollado está un país, más equidad suele haber, es decir el índice de Gini tiende a 0.

Es interesante observar la tendencia de este indicador en el tiempo (gráfico 1). Si éste crece significa que una parte menor de la población se está volviendo más rica y otra mayor está siendo más pobre. Así como la tasa de pobreza mide el ingreso que necesitan los hogares pobres para alcanzar el valor de la Canasta Básica Total (línea de pobreza), también se puede considerar que la pobreza es una función dependiente del efecto distribución que

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mide Gini .

El coeficiente de GINI del ingreso per cápita familiar (IPCF) de las personas fue de 0,434 en el 1º semestre de 2021 (gráfico 1), mientras en el mismo período de 2019 había sido de 0,451, lo que implica un leve descenso de la desigualdad. Así lo informó el INDEC que muestra, al mismo tiempo, que la brecha de ingresos promedios se mantuvo sin cambios: los ingresos del decil más rico fueron 20 veces superiores a los del decil más bajo (prácticamente leves oscilaciones desde 2016).

Si lo observamos con cierta visión retrospectiva al gráfico 1, vemos que estamos en las mismas condiciones de distribución del ingreso desde el 2010. A partir de esa fecha el PBI crece hasta casi US$14.900, y la desigualdad cae hasta 0,398, ambos en el 2015. Luego el PBI per cápita se encuentra estancado, con oscilaciones, y también la desigualdad, hasta la

1 Uno de los multimillonarios más ricos entre los ricos de Estados Unidos, frecuentemente considerado como un “traidor a su clase”, ya que es capaz de criticar la propia esencia del sistema que le ha permitido llegar a donde está. Si se hace una estimación de correlación entre los indicadores de Gini y de pobreza se vería que el resultado es de correlación positiva moderada, o sea existe cierto vínculo entre ambas medidas.

crisis cambiaria y la pandemia que baja drásticamente el PBI y aumenta la desigualdad y sobretodo la pobreza (ver gráfico 1).

Gráfico 1 - Coeficiente de GINI, línea de pobreza y PBI per cápita

Pobreza (Pers) Gini PBI pc

Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.

Fuente: https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/ingresos_4trim20F7BE1641DE.pdf

En el 2021 las mejoras son apenas marginales, cierto mejoramiento de Gini, y de la pobreza, pero nada que despierte expectativas. En términos futboleros, como ya dijimos en una oportunidad, en distribución del ingreso los pobres están perdiendo por goleada desde hace casi 10 años.

Línea de pobreza y de indigencia

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La incidencia de la pobreza y la indigencia resulta de la capacidad de los hogares de acceder a la canasta básica alimentaria (CBA) y a la canasta básica total (CBT) mediante sus ingresos monetarios, y la brecha es la distancia entre los ingresos y las canastas. De esa forma el INDEC mide la llamada línea de pobreza y línea de indigencia.

El INDEC informó que el índice de pobreza (LP) alcanzó al 40,6% de la población en el 1º semestre de 2021 (gráfico 2), lo que representó una suba de 0,3 puntos porcentuales respecto al 40,9% que había logrado en el semestre anterior. A su vez, dentro del 40,6% de pobres hay un 10,7% que se encuentran debajo de la línea de indigencia (LI), por encima del 10,5% que había en el 2do semestre de 2020. Parece como si hubiera menos pobres pero más indigentes, es decir que los que salieron de la pobreza no dieron un salto hacia arriba sino que cayeron más abajo.

La población total de los 31 aglomerados es de 28.858.476 y durante el 1º semestre de 2021, se encuentran por debajo de la LP 11.726.794 personas. En ese conjunto bajo la LI se incluyen a 3.087.427 personas indigentes.

Si se extrapolara la medición de los aglomerados urbanos que realiza el Indec a la población de todo del país (47 millones), se concluiría que la pobreza afecta a 19,1 millones de personas (7 millones más que antes de la crisis cambiaria del 2018).

La crisis cambiaria, primero, y la pandemia, después, han subido la cantidad de personas “pobres” en más de 15 p.p.: desde el 25,7%, en el 2º semestre de 2017 hasta casi el 41% en el 1º semestre 2021 (ver gráfico 2).

3 La línea de indigencia” procura establecer si los hogares cuentan con ingresos suficientes como para cubrir una canasta básica de alimentos (CBA). Esta debe satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas para el hogar. De esta manera, los hogares que no superan esa línea, son considerados indigentes. Para calcular la “línea de pobreza” es necesario ampliar la CBA con la inclusión de bienes y servicios no alimentarios. Estos son: vestimenta, transporte, educación, salud, entre otros. Cuando esto ocurre, se obtiene el valor de la canasta básica total (CBT).

Gráfico 2. Tasas de pobreza e indigencia

Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.

Fuente: https://www.economia.gob.ar/datos/ * 2015/16 Estimaciones de Schteingard, Zack y Favata (Cedlas y Cippec)

Entre las personas indigentes la suba fue 4,9 p.p.: desde el 4,8%, en el 2º semestre de 2017 hasta el 10,5% en el 1º semestre 2021.

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El ingreso total familiar promedio de los hogares pobres fue de $37.803, mientras la CBT promedio del mismo grupo de hogares alcanzó los $62.989, por lo que la brecha se ubicó en 40%. Por el lado de los hogares indigentes el ingreso fue de $16.741, cuando la canasta básica alimentaria promedio fue de $26.875. En este caso, la brecha fue del 38%, es decir, les faltó $10.134 para poder comprar los alimentos mínimos para subsistir.

En cuanto a los grupos de edad según condición de pobreza, se destaca que más de la mitad (54,3%) de las personas de 0 a 14 años son pobres.

En términos regionales de pobreza e indigencia Concordia (56% y 16%), Resistencia (52% y 17%) y Santa Fe (51% y 10%) encabezan las estadísticas como ciudades más castigadas.

Contexto de la pobreza e indigencia

El hecho de que los niveles de pobreza e indigencia, se produzcan con el gasto asistencial en niveles récord, ayuda a resaltar una lección clave. Las ayudas sociales conocidas, dada la profundidad de un fenómeno que se ha convertido en estructural, y que se ha estacionado en un piso demasiado alto, han permitido moderar las crisis,

La suba de la inflación, acentuada desde principios de año, con los alimentos muy por encima del nivel general, no es un buen augurio para el presente ni para el regreso a los niveles de pobreza anteriores a la crisis cambiaria, que por cierto, ya eran muy malos. Eso extrae otra lección: la mejor política social es y, si se puede, mantener los precios estables.

La pobreza es la contracara de las crisis que sufrió nuestro país en los últimos 30 años, desde la convertibilidad hasta la pandemia, que dejó como consecuencia un piso de “pobreza estructural” difícil de perforar. Es un problema que incluso en etapas de alto crecimiento no pudo perforar el piso del 20% (solamente un año - ver gráfico 2).

¿Cómo revertir esta situación?

Como no se trata apenas de cifras sino de las vidas de personas (más de 19 millones) el dato es muy fuerte y obliga a pensar en soluciones que den respuesta a todas las inequidades. Los indicadores observados son síntomas de una fuerte polarización y

Calculado para una "familia tipo compuesta por un jefe varón de 35 años, su esposa de 31 años, un hijo de 5 años y una hija de 8 años. Por lo tanto, este hogar suma 3,09 unidades de adulto equivalente.

fragmentación social. Estos datos son típicos de una sociedad que no tiene horizonte en el corto y mediano plazo .

Los pronósticos para lo que resta del año no son alentadores. Difícilmente se pueda bajar del 40% de población bajo la línea de la pobreza en base a ingresos. También en términos futboleros, podríamos decir que en términos de “pobreza” los pobres hace rato que no pasan de la mitad de la cancha.

Estimar que en solo 4,5 años la pobreza aumentó en 7 millones de personas es una fotografía que debería motivar a nuestra dirigencia. Por eso terminamos con lo mismo de un

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informe anterior : la restricción social y política que se deriva de años de caída en la actividad económica, caída de los ingresos y deterioro en los niveles de vida de amplios sectores exige una salida. Si no lo hace el gobierno junto a la dirigencia política, social y económica, alguien lo tendrá que hacer… o se sigue un proceso consensual o es de esperar una irrupción de otras características.

Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.

5 “Generando niños que cuando sean grandes van a ser población culturalmente excluida: sin capacidad de que puedan invertir en su

propio desarrollo humano, ya sea en salud, vivienda, educación, trabajo”. https://www.cronista.com/economia-politica/los-datos-muestran-

una-sociedad-que-no-tiene-horizonte-post-covid/ https://economia4punto0.wordpress.com/2021/04/06/el-mercado-de-trabajo-en-la-coyuntura-economica-2/

Texto extraído del informe adjunto. Los gráficos y el formato original están en el archivo PDF.

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