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Análisis económico · Argentina

Economía4.0

Blog de Economía del Lic. Ricardo Silvio Gallo

Opinión

Teorías, leyes y modelos económicos

Por Lic. Ricardo Silvio Gallo ·

Informe de Elinor Ostrom del 19/06/21. La ciencia económica busca comprender el funcionamiento de los sistemas económicos, entendiendo estos como sistemas sociales, compuestos por actores con intereses específicos, los cuales en ocasiones entran en conflicto. Así son leyes de producción de bienes y la distribución de la riqueza en una sociedad, nunca ajenas a disputas de poder cuya resolución se expresa en la forma que adquieren los diferentes esquemas distributivos. El informe explica como la economía no se encuentra aislada de factores políticos, al contrario es esencialmente política.

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La economía (política) es una ciencia social que tiene por objeto el estudio de las leyes que rigen la organización de los procesos de producción, distribución, circulación y consumo de bienes y servicios orientados a atender las necesidades básicas, o adquiridas, de los integrantes de la sociedad, leyes que se encuentran condicionadas por el contexto histórico de la comunidad.

En definitiva, la ciencia económica busca comprender el funcionamiento de los sistemas económicos, entendiendo estos como sistemas sociales, compuestos por actores con intereses específicos, los cuales en ocasiones entran en conflicto.

Así esas leyes de producción de bienes y la distribución de la riqueza en una sociedad no son ajenas a disputas de poder cuya resolución se expresa en la forma que adquieren los diferentes esquemas distributivos. La economía no se encuentra aislada de factores políticos. En este sentido, la disciplina económica es política.

Sin embargo, eso no fue siempre así. Actualmente, y desde hace unos años, la definición más conocida de “economía” es la que considera que su objeto es “la administración de bienes escasos para la satisfacción de múltiples necesidades humanas”. Esa forma de tratar la materia tuvo su origen en la influencia de la ortodoxia económica en las cátedras de economía, que tuvo el propósito de separar la economía de la política como si fueran dos cosas distintas.

Primero de todo, los recursos económicos no son escasos, tampoco son infinitos, pero ha sido demostrado que el planeta cuenta con recursos suficientes para cubrir las necesidades de su población. La ciencia y la tecnología han demostrado tener una gran capacidad para incrementar los bienes disponibles. Además, las necesidades si bien son diversas tampoco son infinitas como la sociedad de consumo intenta dogmatizar.

Esta forma de tratar la economía fue funcional en el periodo de transición entre la fisiocracia y el capitalismo moderno. En ese sentido, esa definición, es una plataforma importante de la ortodoxia económica ya que le sirve para justificar políticas que los sectores dominantes determinen.

Diferencias con las Ciencias naturales

La economía es una ciencia social, y como tal, posee rasgos particulares que la diferencian de las ciencias naturales o de las exactas (como la física o la química):

1) El objeto de estudio de la ciencia económica se modifica a medida que transcurre el tiempo, adquiriendo nuevas características. Todo sistema económico es complejo, social e histórico y, por lo tanto, no permanece inalterado en el tiempo. Una cosa es el mercantilismo y otra el marxismo.

En economía, como en todas las ciencias sociales, las sociedades como los hechos varían con el tiempo. En las ciencias naturales, si la Tierra giraba alrededor del Sol en los tiempos de los romanos, aún sigue haciéndolo. En cambio, Smith o Ricardo escribían sobre una realidad económica totalmente distinta a la actual.

Incluso, los sistemas económicos cambian de forma continua: surgen nuevos sectores y bienes, cambian las formas de producción, las condiciones de trabajo, las formas de reparto de la riqueza y las formas de interactuar con otras economías, etc. Inclusive cambian con las distintas regiones de un país. Por lo tanto las leyes que rigen los modos de producción y distribución, y las relaciones sociales que de allí se desprenden, son muy diferentes si observamos la sociedad inglesa o la norteamericana actual con la de Bangladesh, o la de Jujuy y Formosa con la de CABA.

2) El economista, juega un doble rol: estudia un objeto y, al mismo tiempo, forma parte de él. Por un lado, trata de estudiar una realidad, por ejemplo, los aspectos económicos de la sociedad argentina, y “toma distancia” de esa realidad, trata de observarla desde afuera, busca ser lo más objetivo posible. Pero al mismo tiempo, el economista está inmerso en esa realidad, es decir, forma parte del objeto de estudio: tiene sus intereses en esa realidad. De esta forma, el economista observa los fenómenos económicos a partir de sus propias ideas, creencias, escala de valores, o sea, desde su ideología.

3) A diferencia de las ciencias naturales, en la economía es imposible la experimentación. El economista carece de la posibilidad de aislar y reproducir un fenómeno en el laboratorio, observar cómo actúa este y obtener conclusiones. Por ejemplo, para ver que pasa con un aumento de la cotización del dólar sobre los precios internos, el economista cuenta solo con los efectos revelados una vez acontecido en el suceso en la realidad, no puede “probar” previamente sus efectos en un laboratorio. Frente a esto, el economista tiende a recurrir a la observación de experiencias históricas comparables en condiciones que son irreproducibles.

La abstracción

Estudiar economía requiere un cierto esfuerzo mental al que no estamos muy acostumbrados en la vida cotidiana porque al tratarse de una ciencia social no maneja ni analiza objetos concretos de la realidad, sino que trabaja con conceptos intangibles que suelen ser producto de un proceso de abstracción de ciertas particularidades para concentrarse en aspectos esenciales de un fenómeno.

Por ejemplo, es frecuente leer o escuchar acerca del PBI per cápita, o del índice de precios del consumidor IPC, o del estimador mensual de la actividad económica EMAE, todos indicadores que forman parte de ese proceso de abstracción y síntesis de algunos conceptos vinculados con la realidad.

A partir de ese proceso de “abstracción” se utiliza la “deducción”, o sea un proceso de razonamiento lógico que partiendo de ciertas premisas, indicadores o informaciones iniciales permite llegar a conclusiones.

Actualmente los especialistas le quitan entidad a la deducción como mecanismo para llegar a la verdad de una afirmación. Pero tampoco garantizan que con “el empirismo” se obtenga

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la verdad . El conocimiento empírico nace de la observación y la experimentación. Es decir, no parte de las suposiciones ni de las deducciones lógicas, sino de la propia experiencia.

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Para evitar esa dicotomía los especialistas combinan la concepción racionalista del conocimiento con el enfoque empírico. En términos de aprendizaje, de investigación y de adquisición de conocimiento en general, somos eclécticos y utilizamos una aproximación

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heurística . Cuando se trata de descubrir algo, explicar fenómenos naturales, establecer leyes de funcionamiento o inventar aparatos, no empleamos métodos rigurosos, ni únicos, sino que probamos, intentamos y ensayamos cualquier procedimiento al alcance de nuestras manos y de nuestra capacidad.

Por eso sorprende que todavía veamos tanto racionalismo, particularmente en el país. La gente en general y, lo que es peor, muchos economistas académicos, se dejan guiar por el racionalismo más rígido y la realidad de los hechos no cuenta para ellos. Parecen adscribirse a la vieja expresión de que “si la realidad no coincide con lo que yo pienso peor para ella”.

Por ejemplo, si tratamos de medir el impacto de un subsidio, podemos tomar una muestra de la población beneficiada y observar cómo ha cambiado su patrón de consumo a partir de que recibieron la ayuda del gobierno. Cabe señalar que el conocimiento empírico tiene dos características principales: 1) no se puede asegurar que el hecho se cumple universalmente, y 2) el conocimiento empírico es contingente. Esto significa, dentro del estudio de la lógica, que se acepta que un hecho puede o no suceder. Por ejemplo, si observamos que si con un aumento del subsidio aumenta el consumo en un determinado %, eso no quiere decir que

1 Se llama empirismo al método de conocer la verdad basado en la experiencia, en los hechos, en la historia. 2 El término racionalismo tiene un significado muy amplio: en general, llamamos racionalista a toda posición filosófica que prima el uso de la razón frente a otras instancias como la fe, la autoridad, lo irracional, la experiencia empírica, etc. 3 Se conoce como heurística al conjunto de técnicas o métodos para resolver un problema. La heurística es vista como el arte de inventar por parte de los seres humanos, con la intención de procurar estrategias, métodos, criterios, que permitan resolver problemas a través de la creatividad, pensamiento divergente o lateral.

todos actúen de la misma manera. El racionalismo a ultranza seguramente sacaría otras conclusiones.

En otra época esas mediciones se hacían en forma generalizada, a nivel de grandes variables. Actualmente, en las ciencias económicas la experimentación se puede hacer de forma más precisa. En Alemania se inició hace muy poco tiempo una experiencia con el sistema de Renta Universal asignando a un grupo de personas un asuma fija mensual para evaluar periódicamente su efecto en materia laboral y utilización de esos fondos. Los resultados servirán para extender el sistema a un conjunto mayor de población.

En economía se han visto, y se verán, diferencias tajantes en las formas de adquirir conocimientos y las consideramos como cuestiones de metodología, practicando siempre

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aproximaciones heurísticas que combinan ambas concepciones .

Para facilitar la abstracción y la experimentación se han diseñado esquemas que supuestamente describen los procesos que sigue el especialista en su trabajo: 1) el punto de partida es la realidad, los hechos económicos tal como se producen en la sociedad humana, el científico los recoge, los mide y 2) mediante un proceso lógico que se conoce con el nombre de inducción, establece unas hipótesis; 3) a partir de ellas, mediante un proceso deductivo, propone unas “leyes o teorías” explicativas que permiten predecir sucesos reales; finalmente 4) la contrastación de esas predicciones con la realidad confirmará la validez de las hipótesis y teorías o establecerá la necesidad de su modificación.

La recogida de datos económicos requiere la utilización de métodos estadísticos y matemáticos. Habitualmente se utilizan muestras aleatorias cuyos resultados son tratados y contrastados reiteradas veces para evitar las controversias que pueden generar.

Los datos recogidos servirán para adoptar decisiones importantes en materia de política económica. El hecho que la economía se encuentre atravesada por la política no quiere decir que no existan un conjunto de conocimientos comprobables y con posibilidades predictivas.

La lectura de esos datos y la visión general de la realidad puede sugerir al economista alguna hipótesis explicativa de las razones por las que los datos ofrecen una determinada magnitud o sucesión. Como dijimos anteriormente son esas hipótesis las que permiten organizar los datos y dan lugar a la formulación de teorías, leyes y modelos que conocemos habitualmente, que debidamente estructuradas, verificadas y comprobadas empíricamente provocan la apertura de nuevos interrogantes

Modelos económicos

Un modelo es una representación estilizada de la realidad que no solo debe cumplir con los requisitos de la deducción lógica, para entender y desarrollar una teoría, sino que además debe contribuir a aceptarla desde el punto de vista de su validez empírica. En economía los modelos son siempre de alcance limitado en el tiempo y en el espacio.

Decimos “estilizada” porque lo que se hace es representar con ecuaciones matemáticas las relaciones que hay entre ciertas variables claves del fenómeno económico que se analiza, prescindiendo de otras que se consideran irrelevantes para lo que se trata de demostrar.

Pero debe recordarse lo que ya dijimos que la economía no puede reducirse solamente a funciones matemáticas, ni en el marco de un modelo, porque la conducta humana no es totalmente abarcada por las matemáticas. Por eso cuando la economía se aleja de los conceptos morales, sociales y políticos, se afecta la esencia del análisis económico.

4 La heurística es vista como el arte de inventar por parte de los seres humanos, con la intención de procurar estrategias, métodos, criterios, que permitan resolver problemas a través de la creatividad, pensamiento divergente o lateral. 5 Los racionalistas creían en la labor previa de la razón y de la lógica para explicar los fenómenos naturales y en la “deducción” de leyes explicativas yendo hacia abajo a partir de dicha racionalización. Los empíricos, por el contrario, entendían que lo primero era la percepción física de los hechos y a partir de ello, de forma “inductiva” y, digamos que hacia arriba en el sentido de mayor abstracción, se podían formular leyes explicativas y dar explicaciones. En economía hay de las dos líneas de pensamiento, incluso de ambas al mismo tiempo.

Hay modelos parciales que representan las relaciones básicas de una parte del sistema económico, suponiendo que los demás aspectos son un dato conocido y no otra variable, a los que se denominan “parámetros” o “variables exógenas”. Los modelos generales pretenden representar toda la realidad económica de manera simplificada, generalmente combinando modelos parciales en un sistema global de ecuaciones. Las variables endógenas son aquellas cuyo valor es deducido al operar con las ecuaciones del modelo

Un modelo tiene las mismas funciones que el prototipo mecánico de una máquina, por ejemplo, puede que carezca de partes muy importantes, que no tenga motor ni asientos, si lo que se trata es de hacer una prueba de resistencia. Los modelos económicos son también una representación muy simplificada de la realidad en la que no están incluidos hechos que en la práctica serán muy significativos. Una de las críticas más frecuentes a la ciencia económica es que sus resultados se obtienen a partir de modelos tan

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simplificados que no se parecen en nada a la realidad .

Ejemplo: un modelo que representase el comportamiento del consumidor relacionaría: 1) unas variables exógenas tales como la renta del sujeto y los precios de los productos; 2) las ecuaciones se basarían en hipótesis y supuestos tales como la racionalidad del sujeto y su objetivo de obtener la máxima satisfacción al consumir; y 3) las variables endógenas, los resultados del modelo, serían las cantidades de bienes adquiridas.

Las predicciones económicas son probabilísticas y no deterministas. Esto quiere decir que un modelo económico no puede predecir con exactitud cuál será el consumo de un individuo determinado pero sí puede prever el comportamiento de grandes agregados de consumidores estableciendo unos márgenes entre los que estará comprendido y estimando la probabilidad de que esa predicción se cumpla.

Ejemplo: no se puede saber las decisiones que tomará Juan o Pedro si el precio de la manteca aumenta en un 10%, pero sí se puede predecir que el consumo aumentará entre un 17% y un 23% con una probabilidad del 97%.

El proceso de abstracción-deducción-verificación, tal como se ha descrito, debería ser limpio, puro, y transparente. Pero, ya lo explicamos, los economistas son personas y tienen intereses propios, prejuicios y sesgos ideológicos, de las que no pueden desprenderse habitualmente, e influyen inevitablemente en cada una de las etapas del proceso de razonamiento. Todo el círculo está por tanto viciado desde el principio. Así se puede entender la supervivencia durante decenios de escuelas de pensamiento enfrentadas que proponen soluciones opuestas a los mismos problemas.

Leyes económicas

Las leyes expresan las regularidades encontradas en las series de datos. Por ejemplo, las que se conocen habitualmente como ley de bronce de los salarios, ley de oferta y demanda, la ley de Malthus, ley de Say, ley de Engel, etc.

Entre los economistas modernos (G. Cassel, J. Robinson y E. Chamberlin) hay quienes se oponen a la denominación de “ley”, prefiriendo otros términos como “teorema”, “proposición”, “postulado” o “principio”.

Por eso, en general se considera más adecuado denominar a todas las leyes económicas como hipótesis o conjeturas; o directamente como suposiciones.

Lo que tratan las leyes económicas, o como se las llamen, es ser leyes científicas que expresan el modo en que se producen los fenómenos de la vida económica. Por eso establecen, básicamente, la relación entre dos o más conceptos, explicando de este modo la forma en que se producen los hechos. Ello no significa, como dijimos, que puedan preverse en detalle concreto todos los procesos de los cuales se ocupa una ley, ni tampoco que sus resultados sean inviolables.

Para justificar la conveniencia de los modelos la economista británica Joan Robinson afirmó que de nada nos serviría el plano de una ciudad si estuviera a escala 1-1, si tuviera dibujada cada señal de tráfico a tamaño natural.

Como sucede con las leyes físicas, se trata de abstracciones, con conceptos que tienen valor teórico pero que nunca aparecen en su forma pura en la práctica. Así como no existen, en el mundo cotidiano, triángulos perfectos ni vacíos absolutos, tampoco se encuentran en la práctica mercados de competencia perfecta ni bienes públicos absolutamente puros.

Algunos economistas reniegan de las leyes económicas. Entienden que la economía es una ciencia muy diferente a la física, carente de consensos, que las generalizaciones son apresuradas y prefieren enfocarse en el análisis del mundo real sin un entendimiento teórico previo.

Otro grupo de economistas son aquellos que entienden a las leyes como un factor para alcanzar intereses especiales, basadas en especulaciones personales y de clase, lo cual pervirtió la teoría económica.

Las teorías económicas

Denominamos teoría económica, o análisis económico, al conjunto de ideas que tratan de dar una explicación teórica a los sucesos que ocurren en la economía real.

Su concepción engloba un conjunto de hipótesis conexas sobre las causas y efectos, así como la acción y reacción, y a través de modelos se llega a un diagnóstico que permite definir los principales lineamientos de la política económica. O sea la teoría económica, con una metodología meramente racionalista, y con leyes de carácter empírico, sirve para realizar predicciones y diseñar un camino para superar los problemas identificados en el diagnóstico.

La historia de la teoría económica nace con las escuelas de pensamiento económico. Cada una de ellas atendiendo a un contexto determinado trata de modelizar el comportamiento de la economía y la influencia de los agentes (individuales y globales). Habitualmente, las primeras teorías económicas eran bastante simples pero con el paso del tiempo se fueron introduciendo nuevos campos de estudio que fueron ampliando los conceptos alejándose de los conocimientos del ciudadano común.

Cada escuela de pensamiento iba considerando los problemas frecuentes de cada momento histórico a los que se iba enfrentando la sociedad, desarrollando líneas de análisis y formulación de “hipótesis” y “supuestos” que, en primer lugar, permitan un diagnóstico, así como, en segundo lugar, una solución para solventar la situación. Por ejemplo por orden

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cronológico, podemos destacar en líneas generales las siguientes :

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Escuela mercantilista (siglos XVI – XVII): Coincidente con el desarrollo del absolutismo monárquico promovía la acumulación de riqueza (principalmente metales preciosos) para fortalecer el poder político de un determinado sector social. El Estado tiene asignado un rol principal para utilizar e imponer todos los mecanismos que sean necesarios para lograr el objetivo de acumulación de riqueza (controles, restricciones, subsidios, etc.). Como corriente de pensamiento económico tuvo su máxima expresión en Francia en el siglo XVI bajo el mandato de Jean Baptiste Colbert (1619-1693), ministro de Finanzas de Luis XIV.

Escuela fisiócrata (la escuela francesa del siglo XVIII): Estos sostenían que la riqueza estaba dada no por metales preciosos, sino por el trabajo de la tierra. Fueron la expresión del liberalismo europeo que sostuvo el “dejar hacer, dejar pasar”, lo que significaba dejar pasar libremente las mercaderías (principalmente los granos ya que Francia vivía y trabajaba en el campo y subsistía con lo producido allí) entre países. El exponente más saliente de esta doctrina fue el economista francés François Quesnay.

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Escuela clásica (fines siglo XVIII): Encabezada por los que hoy se conocen como los padres del capitalismo, Adam Smith, Thomas Malthus y David Ricardo. Estos retoman el principio de “dejar hacer, dejar pasar” llevándolo a su máximo potencial, aportando su validez con la influencia de las leyes de libre mercado y de oferta y demanda. Inglaterra era

Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.

el país capitalista industrial más avanzado pero en gran parte del mundo seguía predominando la lógica colonialista y feudal donde las relaciones económicas eran mayormente monopolizadas por el Estado.

Ambos ya hablaban de “economía política” como la ciencia que estudia “las leyes que gobiernan la distribución”, y la distribución para ellos debía ser realizada por el mercado. No olvidemos que en ese tránsito de un sistema que concentraba el poder económico en el Estado, o los terratenientes, a otro donde la producción y distribución fuera regida por el mercado, la Inglaterra libre mercadista salía favorecida.

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Escuela marxista (finales del siglo XIX): Es una escuela de pensamiento que nace como respuesta a la política liberal que había generado momentos de grandes protestas sociales en Europa. Las condiciones de trabajo, la precariedad e inseguridad de los empleos, impuestas por una burguesía industrial cada vez más poderosa fueron creando una agitación revolucionaria que fue generando sindicatos y gremios que reclamaban por sus derechos.

Marx criticó la concepción de riqueza que existía en esa sociedad donde importaba más el dinero que se obtiene por la venta del producto (valor de cambio) que la necesidad que ese bien satisface. El eje de su discurso fue la teoría del valor trabajo, que tampoco era propia ya que venía de Smith y Ricardo (con algunas contradicciones) y logró convertirla en eje de un movimiento político.

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Escuela neoclásica : Durante el siglo XIX (hacia 1870), surge la corriente neoclásica, lo que se inició como “revolución marginalista”, cuyos principales ideólogos eran Jevons, Menger y Walras. Era la etapa histórica que se denominó como “imperialismo moderno” cuyas consecuencias fue la instauración a nivel mundial del sistema de mercado. Sostenían que en el mercado se efectúa una infinita interacción entre oferentes y demandantes que determina los precios de los bienes de acuerdo con la puja entre la oferta y la demanda, hasta llegar al precio de equilibrio de cada bien o servicio; y cuando esto ocurra en todos los mercados se alcanzará el equilibrio general de la economía.

Es obvio que la aparición de la Teoría Neoclásica resultó totalmente funcional a la doctrina política liberal y rompió con el orden clásico, y el marxista, distrayendo la atención del conflicto entre clases sociales. En este punto se rompió la tradicional definición de “economía política” por el de “economía” cuya cuestión básica era resolver “como asignar

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medios escasos para alcanzar fines alternativos” .

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Escuela keynesiana : La teoría keynesiana sostenía que la posición neoclásica de equilibrio general era solamente un caso particular de su teoría general y un caso extremo en la economía real, muy difícil que ocurra en la práctica. En el fondo el objeto de Keynes no era destruir a los neoclásicos sino adaptar sus postulados a una realidad caracterizada por el desempleo y los conflictos sociales que se daba en el marco de lo que se llamó la “gran depresión”, que se inicia en EEUU en 1929, que golpeó a la mayoría de los países capitalistas. Apuntaba a una reestructuración adecuada del capital en el marco de una nueva situación histórica.

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Escuelas neokeynesiana (década de 1950 hasta la fecha). Éstos han considerado el capitalismo como un sistema fallido (en esto son diferentes de Keynes) si no se altera con la intervención estatal. El capitalismo es incapaz de lograr un equilibrio en la economía, dado que está sometido a fallos de mercado que impiden dicho suceso. Por esta premisa, el neokeynesianismo aboga por una regulación estatal de la economía capitalista.

Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.

Así estas corrientes, a diferencia del keynesianismo original que contempla la influencia periódica, así como indirecta, del estado en la economía, aboga por la influencia directa y permanente del Estado en la economía capitalista. De esta forma, promueven lo que se conocería como el monopolio de Estado regulando todos aquellos sucesos que producen alteraciones y desequilibrios.

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Escuela monetarista (finales años 1960): La influencia de Keynes se vio desplazada tras el éxito de los esfuerzos "contrarrevolucionarios" de economistas como Milton Friedman de la Escuela de Chicago, y de Friedrich Hayek de la Escuela Austriaca, acunado por la estanflación de los años 70.

Una serie de eventos que contribuyeron a esta situación económica incluyeron la imposición por Richard Nixon de controles salariales y de precios en 1971, la cancelación unilateral del sistema de Bretton Woods en 1972 y el cese de la convertibilidad directa del dólar estadounidense al oro, así como la crisis del petróleo de 1973 y la recesión que siguió.

La forma fuerte de monetarismo afirmaba que la política fiscal no tiene efecto, y que la política monetaria solo debería tratar de atender al suministro de dinero para controlar la inflación, sin intentar controlar las tasas de interés reales. Esto contrastaba con la opinión keynesiana de que la política monetaria debería controlar a las tasas de interés, con influencia en el nivel de desempleo.

Economía positiva y normativa

En enfoque dominante de la economía hace una diferencia entre economía positiva y normativa. Fue Keynes el que propuso distinguir entre Economía positiva y normativa.

La Economía positiva es algo parecido a una ciencia exacta. Es la que trata simplemente de conocer y describir la realidad tal como es. Como su objetivo es lograr la eficiencia económica a partir de la optimización de los recursos escasos nos alejamos de cualquier juicio de valor.

La Economía normativa, en cambio, propone la dirección en que debe modificarse la realidad y los medios para intervenir sobre ella. Si se trata de modificar la distribución de los ingresos eso debería ser parte de la normativa, es decir son objetivos propios de una concepción política y en ese campo se deben resolver.

O sea la “ciencia” está por arriba de la política y aquellas ideas vinculadas con conflictos de intereses están varios escalones más abajo.

Pero actualmente se aceptan con reservas ambas visiones. Por una parte, que tras cualquier formulación de tipo positivo se encuentra inevitablemente una proposición normativa, o sea la pura descripción de la realidad estará manchada desde el principio por el color del cristal con que se mire. Por otra parte hay que aceptar que el objetivo del conocimiento de la sociedad es operar sobre ella. No se trata sólo de conocer la realidad sino de transformarla. La mayor limpieza en la actividad del economista estará, no en el infructuoso intento de evitar la influencia ideológica, sino en reconocerla y proclamarla.

Bibliografía: “Fundamentos de Economía” de Costa-Langer (UBA), “Fundamentos de Economía Política” de E. Basualdo, “Los profetas de la felicidad” de A. Minc, “El malestar en la globalización” de J. Stiglitz, “Macroeconomía” de Blanchard- Pérez Enri, “Desequilibrios estructurales y conflicto distributivo” de P. Chena.

Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.

https://economia4punto0.files.wordpress.com/2020/11/184-monetarismo.pdf

Texto extraído del informe adjunto. Los gráficos y el formato original están en el archivo PDF.

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