Informe de Warren Buffet / 12 abril 2021. Las crisis económicas reducen la producción, aumentan el empleo precario y el desempleo, se contraen los ingresos, aumenta la pobreza, y la distribución del ingreso se hace más regresiva. Las estadísticas tienen dos formas de verificarlo: la tasa de pobreza e indigencia, y el coeficiente de Gini. En el caso argentino se observa un progresivo deterioro de la situación. Cuáles son los efectos de eso tanto en el plano económico, político y social? W. Buffet, uno de los hombres más ricos del mundo, lo explica de esta forma: “la lucha de clases sigue existiendo, pero la mía va ganando“. Se puede leer la crónica en el link siguiente:
Olmedo siempre vigente: “éramos tan pobres…”
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Entre las declaraciones más citada de W. Buffet se encuentra la que indica lo siguiente: “en contra de aquellos que creen que ya no hay clases sociales en EEUU (y que, por lo tanto, asumen que el concepto de lucha de clases es anticuado e irrelevante), la realidad es que sí que hay clases sociales, y que también existe una lucha entre ellas en la que mi clase –los superricos– gana cada día a costa de los intereses de la mayoría de la población, que consigue sus rentas a partir del trabajo en lugar del capital“. O, en otras palabras, como decía el propio Buffet. “la lucha de clases sigue existiendo, pero la mía va ganando“.
Distribución del ingreso
El nivel de producción de una economía (PBI) en un determinado período también refleja los ingresos totales que se generaron en ese mismo lapso de tiempo, es decir el tamaño de lo que se puede distribuir. Si agarramos el PBI mensual ($2.700 MM) y lo dividimos por 47 millones (aproximadamente la población total del país), da unos $57.000 mensuales, que grosso modo sería el ingreso promedio por habitante. Eso sucedería en la realidad si el total de ingresos que genera la economía se distribuyera 100% de manera equitativa, pero sabemos que no es así.
También es evidente que si la producción no se agranda es imposible que percibir mejoras en los ingresos. O sea, hay una relación muy estrecha entre la producción, los ingresos y el empleo. Cuando se expande el PBI, sucede lo mismo con el total de ingresos y, por lo general, eso se traduce en una mayor generación de empleos (sin considerar la tecnología) y una mejora del poder adquisitivo de toda la población.
Esto, a su vez, tiene como consecuencia una reducción de la cantidad de personas en situación de pobreza y que la distribución del ingreso se vuelva más equitativa (es decir, permite un crecimiento de la producción pero simultáneamente una mejora para los sectores de menores ingresos).
En cambio, las crisis económicas (como la pandemia) obviamente generan el efecto contrario: se reduce la producción, aumenta el empleo precario y el desempleo, se contraen los ingresos, aumenta la pobreza y la distribución del ingreso se hace más regresiva (se achica la producción pero los que resignan una porción más grande son los sectores de menos ingresos).
Lo que sucedió en Argentina durante la última década podría verse atenuado si fuera compartido por todos los países de AL. Pero no, al contrario, fuimos el único país que desde 2009 retrocedió en términos de ingreso y que se estancó en términos de desigualdad (Gráfico 1).
Coeficiente de GINI
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El coeficiente de Gini es igual a 0 si todas las unidades reciben lo mismo y se aproxima a 1 al incrementarse la desigualdad de la distribución. Es un método para identificar las desigualdades de ingresos (monetarios) en un determinado país y supone que cuánto más desarrollado está un país, más equidad suele haber, es decir el índice de Gini tiende a 0.
Es interesante observar la tendencia de este indicador en el tiempo, si éste crece significa que una parte menor de la población se está volviendo más rica y otra mayor cada vez está siendo más pobre. En este punto es cuando los gobiernos deberían tener en cuenta medidas alternativas para la reducción de la desigualdad.
1 Uno de los multimillonarios más ricos entre los ricos de Estados Unidos, frecuentemente considerado como un “traidor a su clase”, ya que es capaz de criticar la propia esencia del sistema que le ha permitido llegar a donde está. 2 El coeficiente de Gini es una medida de la desigualdad en los ingresos, dentro de un país o una población. El coeficiente de Gini es un número entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y donde el valor 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno).
Así como la tasa de pobreza mide el ingreso que necesitan los hogares pobres para alcanzar el valor de la Canasta Básica Total (línea de pobreza), también se puede
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considerar que la pobreza es una función dependiente del efecto distribución que mide Gini .
El coeficiente de GINI del ingreso per cápita familiar (IPCF) de las personas fue de 0,435 en el 4to trimestre de 2020 (Gráfico 1), mientras en el mismo período de 2019 había sido de 0,439, lo que implica un leve descenso de la desigualdad. Así lo informó el INDEC que muestra, al mismo tiempo, que la brecha de ingresos se mantuvo sin cambios: los ingresos del decil más rico fueron 21 veces superiores a los del decil más bajo (prácticamente leves oscilaciones desde 2016).
Posiblemente la incidencia muy fuerte de los apoyos salariales y jubilatorios, regulación de suspensiones y despidos, subsidios al transporte y energía, por causa de la pandemia hayan influido en atenuar esos valores.
Gráfico 1 - Coeficiente de GINI (Total de Aglomerados Urbanos EPH) y PBI per cápira
Coeficiente de Gini IPCF PBI per cápita
Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.
Fuente: https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/ingresos_4trim20F7BE1641DE.pdf
Si lo observamos con cierta visión restrospectiva al gráfico 1, vemos que estamos en las mismas condiciones de distribución del ingreso desde el 2008/09. A partir de esa fecha el PBI crece hasta casi US$14.000 y la desigualdad cae hasta 0,411. Luego el PBI per cápita se encuentra estancado y también la desigualdad, hasta la crisis cambiaria que baja drásticamente el PBI y aumenta la desigualdad (ver gráfico 3).
Por eso en el 2021 es razonable esperar un mejoramiento de Gini, y quizás de la pobreza, ya que el gobierno tiene un desafío electoral y obviamente quiere llegar en las mejores condiciones (que en el 2020).
En términos futboleros, podríamos decir que en distribución del ingreso los pobres están perdiendo por goleada desde hace casi 10 años.
Línea de pobreza y de indigencia
El INDEC informó que el índice de pobreza alcanzó al 42% de la población en el 2do semestre de 2020, lo que representó una suba de 1,1 puntos porcentuales respecto al 40,9% que había en el mismo período el año anterior.
A su vez, dentro del 42% de pobres hay un 10,5% que se encuentran debajo de la línea de indigencia, por encima del 8% que había en el 2do semestre de 2019. El aumento fue de 2,5 puntos porcentuales.
Esto implica que, para los 31 aglomerados urbanos que encuesta el INDEC, a través de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), por debajo de la Línea de Pobreza (LP) se encuentran 2.926.890 hogares que incluyen a 12.000.998 personas y, dentro de ese
Si se hace una estimación de correlación entre los indicadores de Gini y de pobreza se vería que el resultado es de correlación positiva moderada, o sea existe cierto vínculo entre ambas medidas.
conjunto, 720.678 hogares se encuentran por debajo de la Línea de Indigencia (LI) que incluyen a 3.007.177 personas indigentes.
Si se extrapolara la medición de los aglomerados urbanos que realiza el Indec a la población de todo el país (47 millones), se concluiría que la pobreza afectaba a fines del año pasado a 19,4 millones de personas (3,2 millones más que antes de la pandemia).
Se trata de la tasa más alta desde 2004, cuando llegó al 44,3 por ciento, luego de la
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explosión de la convertibilidad registrada a fines del 2001 . A partir de entonces se aplicó el plan Jefes y Jefas de Hogar y, a partir de fines de 2009, la Asignación Universal por Hijo (AUH), que permitieron contener y a la vez suavizar las cifras totales de pobreza.
También ayudó que partir del 2003, la economía se recuperó y eso permitió reducir las cifras de pobreza, desempleo e inflación, pero en esta última década el ciclo se revirtió por la falta de crecimiento económico del país, que se agravó en 2020 por la pandemia global.
Metodología de cálculo
La incidencia de la pobreza y la indigencia resulta de la capacidad de los hogares de acceder a la canasta básica alimentaria (CBA) y a la canasta básica total (CBT) mediante sus ingresos monetarios, y la brecha es la distancia entre los ingresos y las canastas. De esa forma el INDEC mide la llamada línea de pobreza y línea de indigencia.
En términos generales, la “línea de indigencia” (LI) procura establecer si los hogares cuentan con ingresos suficientes como para cubrir una canasta básica de alimentos (CBA). Esta debe satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas para el hogar. De esta manera, los hogares que no superan esa línea, son considerados
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indigentes .
Para calcular la “línea de pobreza” (LP) es necesario ampliar la CBA con la inclusión de bienes y servicios no alimentarios. Estos son: vestimenta, transporte, educación, salud, entre otros. Cuando esto ocurre, se obtiene el valor de la canasta básica total (CBT).
La medición de la pobreza con este método consiste en establecer, a partir de los ingresos de los hogares, si estos tienen capacidad de satisfacer, por medio de la compra de bienes y servicios, un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas esenciales.
Para calcular la línea de pobreza es necesario contar con el valor de la CBA y ampliarlo con la inclusión de bienes y servicios no alimentarios (vestimenta, transporte, educación, salud,
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etc.), con el fin de obtener el valor de la CBT .
Tasa de pobreza
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El ingreso total familiar promedio de los hogares pobres fue de $29.567, mientras la CBT promedio del mismo grupo de hogares alcanzó los $50.854, por lo que la brecha se ubicó en 41,9%. De esta manera, no solo hubo un aumento en la incidencia de pobreza respecto del 1er semestre de 2020, sino que la situación de las personas bajo la LP empeoró por la mayor distancia entre sus ingresos y la CBT.
En cuanto a los grupos de edad según condición de pobreza, se destaca que más de la mitad (57,7%) de las personas de 0 a 14 años son pobres. El mayor crecimiento con relación al semestre anterior se observó en este grupo con un aumento de 1,4 p.p.
4 En octubre de 2002 ascendió al 57,5% de la población y al 45,7% de los hogares. 5 Esa CBA se determina por los hábitos de consumo de la población definida como población de referencia (extraída de los resultados de la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares - ENGHo). 6 Para ampliar o expandir el valor de la CBA se utiliza el coeficiente de Engel (CdE), definido como la relación entre los gastos alimentarios y los gastos totales observados en la población de referencia, en este caso, la que surge de la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGHo 2004/05): Coeficiente de Engel = Gastos alimentarios / Gastos totales Calculado para una "familia tipo compuesta por un jefe varón de 35 años, su esposa de 31 años, un hijo de 5 años y una hija de 8 años. Por lo tanto, este hogar suma 3,09 unidades de adulto equivalente.
La crisis cambiaria, primero, y la pandemia, después, han subido la cantidad de personas “pobres” en más de 16 p.p.: desde el 25,7%, en el 2do semestre de 2017 hasta el 42% en el 2do semestre 2020.
| Indicador | 1° semestre 2017 | 2° semestre 2017 | 1° semestre 2018 | 2° semestre 2018 | 1° semestre 2019 | 2° semestre 2019 | 1° semestre 2020 | 2° semestre 2020 |
| Hogares | 20,4 | 17,9 | 19,6 | 23,4 | 25,4 | 25,9 | 30,4 | 31,6 |
| Personas | 28,6 | 25,7 | 27,3 | 32,0 | 35,4 | 35,5 | 40,9 | 42,0 |
| Fuente: https://www.indec.gob.ar/indec/web/Nivel3-Tema-4-46 Tasa de indigencia El ingreso familiar de los hogares indigentes fue de $12.864, cuando la canasta básica alimentaria promedio fue de $21.572. En este caso, la brecha fue del 40,4%, es decir, les faltó $8.708 para poder comprar los alimentos mínimos para subsistir. También aquí la crisis cambiaria, primero, y la pandemia, después, han subido la cantidad de personas “indigentes” en casi 5,7 p.p.: desde el 4,8%, en el 2do semestre de 2017 hasta el 10,5% en el 2do semestre 2020. Cuadro 2. Indigencia: total 31 aglomerados urbanos | ||||||||
| Indicador | 1° semestre 2017 | 2° semestre 2017 | 1° semestre 2018 | 2° semestre 2018 | 1° semestre 2019 | 2° semestre 2019 | 1° semestre 2020 | 2° semestre 2020 |
| Hogares | 4,5 | 3,5 | 3,8 | 4,8 | 5,5 | 5,7 | 8,1 | 7,8 |
| Personas | 6,2 | 4,8 | 4,9 | 6,7 | 7,7 | 8,0 | 10,5 | 10,5 |
Fuente: https://www.indec.gob.ar/indec/web/Nivel3-Tema-4-46
Contexto de la pobreza e indigencia
El hecho de que las subas mencionadas, tanto de pobreza e indigencia, se produzcan con el gasto asistencial en niveles récord, ayuda a resaltar una lección clave. Las ayudas sociales conocidas, que una parte del arco político condena como "populismo, dada la profundidad de un fenómeno que se ha convertido en estructural, y que se ha estacionado en un piso demasiado alto, han permitido moderar las crisis,
La suba de la inflación del primer trimestre de 2021, con los alimentos muy por encima del nivel general, no es un buen augurio para el presente ni para el regreso a los niveles de pobreza de 2017 que, por cierto, ya eran muy malos. Eso extrae otra lección: la mejor política social es y, si se puede, mantener los precios estables.
Los diversos especialistas coinciden, como en el caso del coeficiente de Gini, en la necesidad del crecimiento económico para revertir esta situación, aunque no parecería ser una condición suficiente. Mejorar los salarios, contener la inflación y aumentar los puestos de trabajo, entre otras, deberían ser los ejes de una mejora de largo aliento. Restaurar la dignidad de tantos argentinos va más allá de la evolución del PBI.
“La necesidad de crecimiento es vital, aunque incluso con escenarios muy optimistas no
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sería suficiente” . “Si Argentina creciera 10 años al 4% anual, casi ciencia ficción en este contexto, seguiríamos teniendo un tercio de población bajo la línea de pobreza”.
La pobreza es la contracara de las crisis que sufrió nuestro país en los últimos 30 años, desde la convertibilidad hasta la pandemia, que dejó como consecuencia un piso de “pobreza estructural” difícil de perforar. Es un problema que incluso en etapas de alto crecimiento no pudo perforar el piso del 20% (ver gráfico 2).
Cada crisis dejó un piso más alto de argentinos privados de la satisfacción de necesidades
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básicas. Según el INDEC, el índice de pobreza de CFK se entregó en torno al 17% , se estacionó alrededor del 30% al cabo del segundo semestre del 2016, en 25,7% a fines del 2017, en 32% en el 2018 de crisis cambiaria y en 35,5% en diciembre de 2019, cuando MM, que había pedido ser juzgado por sus resultados en la materia, termino su mandato. En
Directora de Protección Social de Cippec, Gala Díaz Langou. Tener en cuenta las distorsiones estadísticas durante ese mandato.
tanto, punta a punta, la indigencia, dependiente en gran medida de la inflación de alimentos, subió de 6,3% a 10,5% (ver gráfico 2).
Gráfico 2. Tasas de pobreza e indigencia
Población por debajo de la línea de indigencia Población por debajo de la línea de pobreza 54% 54,0%
44% 42,0%
35,5%
26,9%
27,7% 25,7%
24%
14% 16,9%
8,0% 10,5%
4%
Fuente: https://www.economia.gob.ar/datos/ * Estimaciones de Schteingard, Zack y Favata (Cedlas y Cippec)
¿Cómo revertir esta situación?
Como no se trata apenas de cifras sino de las vidas de personas (más de 19 millones) el dato es muy fuerte y obliga a pensar en soluciones que den respuesta a todas las inequidades.
Si se toma la población de hasta 17 años los valores de la tasa de pobreza superan el 60%. Otro aspecto grave es que esa tasa en el conurbano del GBA es superior al 50%. Son indicadores de una fuerte polarización y fragmentación social. Estos datos son típicos de
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una sociedad que no tiene horizonte en el corto y mediano plazo .
Los pronósticos para el 2021 no son alentadores, y muchos especialistas coinciden en que difícilmente se pueda bajar del 40% de población bajo la línea de la pobreza en base a ingresos. Mientras tanto, asistimos a la segunda ola de la pandemia y sus posibles consecuencias pueden empeorar la situación.
También en términos futboleros, podríamos decir que en términos de “pobreza” los pobres hace rato que no pasan de la mitad de la cancha.
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Terminamos con lo mismo de un informe anterior . La restricción social y política que se deriva de años de caída en la actividad económica, caída de los ingresos y deterioro en los niveles de vida de amplios sectores exige una salida. Si no lo hace el gobierno junto a la dirigencia política, social y económica, alguien lo tendrá que hacer… o se sigue un proceso consensual o es de esperar una irrupción de otras características.
Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.
propio desarrollo humano, ya sea en salud, vivienda, educación, trabajo”. https://www.cronista.com/economia-politica/los-datos-muestran-
una-sociedad-que-no-tiene-horizonte-post-covid/ https://economia4punto0.wordpress.com/2021/04/06/el-mercado-de-trabajo-en-la-coyuntura-economica-2/
Texto extraído del informe adjunto. Los gráficos y el formato original están en el archivo PDF.
Comentarios (2)
Muy buena nota.Los últimos tres renglones de la misma(resaltados en “negrita”),auguran una solución clave enigmática ya que la confluencia de ideas y de acuerdosprogramáticos o meramente coyunturales para desinclinar un poco lacancha(para seguir utilizando argumentos futbolísticos),parece lejanaentre los diferentes actores a los que se hace referencia.Hay un sectormencionado,hoy vaya a saber uno porqué denominado establishment,que no se muestra dispuesto a seguir llevando el índice de Gini a 0.Yen esa lucha está el nudo gordiano político,que se destrabará conuna nueva e inédita “lucha de clases”(la mía va perdiendo”).Abrazo Ricardo.Miguel
Si si captaste bien la idea Miguel. No solo en Argentina, en otros países pasa lo mismo (Brasil, Chile, Paraguay… incluso EEUU). Los grupos económicos no quieren perder el control del poder ni del espacio económico, y por lo tanto los sistemas redistributivos son cada más vez más regresivos. Pero eso tarde o temprano, en mi opinión explota, porque nadie se entrega mansamente a ser pasto de las fieras. Hay un reportaje a Grabois en La Capital del domingo que dice algo parecido. En el gran Buenos Aires la tasa de pobreza es del 50% y, esto es más grave, en los menores de 17 años la tasa alcanza el 60%. Se está cometiendo un crimen para el futuro de los argentinos. Hay un link en el informe, de un reportaje que le hacen a Salvia, que dirige un observatorio de la deuda social, donde dice más o menos eso, que YA hay que implementar políticas sociales, educativas y de infraestructura para sortear la hipoteca social que tiene el país. Estamos sentados sobre un volcán, y mientras tanto el congreso está discutiendo la fecha de las elecciones… podes creer. Gracias por tus comentarios, siempre son bienvenidos. Abrazo