Informe de Carlos Gabetta (10/02/21). La revolución industrial desencadenada en la segunda mitad del siglo XVIII provocó un cambio radical en el mundo, en la composición de clases y en la manera de vivir y pensar de los seres humanos. Algo tanto o más importante está ocurriendo ahora como consecuencia de la explosión científico-tecnológica. El fenómeno tiene consecuencia en la educación, la familia, las relaciones personales, el ocio, la política; en la vida toda. Veamos las conclusiones de un prestigioso analista de la realidad nacional e internacional.
De tiempos modernos a Google
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Descarga · PDFAlgo tanto o más importante está ocurriendo ahora como consecuencia de la explosión científico-tecnológica. El fenómeno tiene consecuencia en la educación, la familia, las relaciones personales, el ocio, la política; en la vida toda. Cambios en principio, y en teoría, positivos, porque permiten progresos en la producción, las condiciones de trabajo, la salud, la información y cultura ciudadanas, y en la política. Por ejemplo, la democracia directa, un “lujo” que hasta ahora solo podían permitirse países de escasa población, como Suiza, hoy sería posible, internet mediante, en China o la India.
Sobre cualquier decisión, importante o no, el gobierno pregunta por la mañana y por la noche tiene la respuesta de toda la población, o de los que quieran opinar. Además, categorizada por edad, sexo y procedencia, o lo que sea. El foro romano a escala del mundo y de todas las clases sociales.
Pero por el momento, el principal problema que genera esta revolución es el reemplazo del trabajo humano. Y como consecuencia, una crisis estructural del modo de producción y reparto del sistema capitalista, seguido del deterioro del sistema democrático. Así como la primera revolución industrial generó demanda de trabajo, pago de salarios, y por lo tanto consumo, luego desarrollo y progreso político, la actual supone un retroceso, al menos por el momento.
“Si no estudias, no conseguirás trabajo”, decían los padres a sus hijos hasta hace unas décadas. Ahora da un poco lo mismo: millones de diplomados no encuentran empleos. El ciclo de crecimiento económico, acompañado de demanda de empleo, se ha interrumpido brutalmente. Aumenta la producción de bienes, de la oferta, y desaparece o disminuyen los ingresos de la mayoría, o sea la demanda. Ergo, crisis económica mundial; aumento exponencial de desigualdades; guerras comerciales; migraciones; xenofobias; tensión mundial en aumento.
En 1985, 39.200 obreros belgas producen 10,8 mill TN de acero. En 1990, un lustro después, 21.200 obreros producían 11,5 mill TN: 8,5% de producción extra con el 46% de
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trabajadores menos . La empresa Foxconn principal fabricante de productos Apple acaba de anunciar el reemplazo de miles de trabajadores por un millón de robots, en procura de disminución de costos laborales, teniendo en cuenta que en la actualidad emplea 1,2
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millones .
Otro ejemplo: en Philips Electrónica en la costa China, centenares de trabajadores usan las manos y herramientas especiales para montar afeitadoras eléctricas. En una misma fábrica en Holanda, 128 brazos robóticos cumplen la misma tarea con una flexibilidad asombrosa. Los robots hacen todo, sin necesidad de una pausa para tomar café, durante 3 turnos diarios, los 365 días del año. La planta holandesa tiene la décima parte de los trabajadores
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de la planta china .
Cuando este cambio radical se hizo evidente, a principios de los 70 del siglo pasado, la idea era que los puestos perdidos en la producción agropecuaria e industrial se recuperarían con creces en el sector servicios, del mismo modo que en el siglo XVIII y XIX, durante la revolución industrial, los que se perdieron en el agro se ganaron en la industria.
Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.
Pero ahora sofisticadas máquinas reemplazan a los trabajadores de servicios. Ya están en periodo de prueba, por cierto exitosa, en algunos hoteles y restaurantes completamente automatizados, aviones, autobuses, camiones y autos sin tripulación, incluso en la medicina.
Otra idea generalmente aceptada es que los únicos afectados por este núcleo de la crisis económica son los trabajadores sin capacitación. Pero no siempre es así, debe apuntarse el hundimiento de la clase media por las dificultades o desaparición del pequeño y mediano comercio y el deterioro salarial de los servicios. La concentración empresarial y el estancamiento o disminución de los salarios administrativos y profesionales, afecta por su parte a las capas medias.
Esta nueva realidad, un presente desconcertante y sin futuro, afecta la estructura tradicional de millones de familias de casi todas las clases sociales.
Los 25 suicidios de trabajadores de France Telecom, un sector considerado hasta hace poco de privilegio, no sólo obedece al deterioro salarial, sino al despótico estilo de gestión de los RRHH de la empresa: cadencias infernales, arbitrarios e intempestivos cambios de
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horarios o de lugar de trabajo, recorte o desaparición de beneficios sociales . Terry Gou, presidente de Foxconn, haciendo referencia al millón de empleados que la empresa está reemplazando por robots, resumió brutalmente el concepto: “los seres humanos también son
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animales, y manejar un millón de animales es un dolor de cabeza” .
“El objetivo de la economía capitalista NO es proporcionar trabajo, crear empleo. Su finalidad reside en poner en funcionamiento, de la formas más eficaz posible, los factores de producción; es decir, crear el máximo de riqueza con el mínimo de recursos naturales, capital y trabajo. Durante los años 80, la economía francesa aumentó en un 30% la producción de riqueza, mientras disminuyó un 12% la cantidad de trabajo que requería. En lugar de preguntarse qué hacer para que en el futuro todo el mundo pueda trabajar mucho menos y mucho mejor, y recibir su parte de la riqueza producida socialmente, la mayoría de
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los dirigentes se pregunta qué hacer para que el sistema consuma más trabajo” .
Una meta imposible de lograr en la lógica del actual sistema, ya que si no se empieza a concebir la mayor productividad como trabajo economizado, o sea la producción de riqueza como social antes que privada, el problema del empleo seguirá agravándose, con la desagregación social y cultural consiguiente.
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Perret y Roustang , por su parte, subrayan que “la percepción de la necesidad de trabajo, que es siempre, al menos simbólicamente, participación en la lucha colectiva por la vida, sigue siendo el principio de realidad que estructura las personalidades, que justifica las obligaciones respecto del propio futuro, a la familia y a la sociedad”.
Es que la exclusión duradera, incluso definitiva, de un número creciente de individuos del mundo de trabajo, no es solo un problema económico. Es también una patología social de amplio espectro, con efectos culturales devastadores: aumento de la toxicomanía y
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de la criminalidad, trastornos mentales, suicidios, marginalización de la juventud, racismo . Políticamente equivale a una verdadera privación de ciudadanía, a la ruptura del contrato republicano.
A principios de este proceso, cuando el fenómeno afectaba tan solo a una pequeña minoría, y era percibido como temporal, podía ser digerido por el sistema. Transformado en masivo y afectando a todas la edades y sectores, supone el desgarro del tejido social. En el mediano
Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.
plazo, el agravamiento de los conflictos nacionales y mundiales con máscara religiosa, étnica o nacionalista.
No obstante la cara positiva de esta situación es que, por primera vez en su historia, la humanidad produce lo suficiente como para satisfacer las necesidades de todos en el planeta. Así como la primera revolución industrial acabó generando transformaciones sociales y políticas muy positivas, ésta permite vislumbrar un mundo más igualitario, democrático y pacífico. Los países escandinavos, también hoy afectados por la crisis, pero en mejores condiciones políticas, sociales y culturales para enfrentarla, constituyen una referencia a emular. Sólo se trata de concretar, con métodos democráticos, la consigna de Carlos Marx: “de cada cual según su capacidad, a cada cuál según su necesidad”. Hace 2 siglos era un sueño, pero hoy es posible.
Texto extraído del informe adjunto. Los gráficos y el formato original están en el archivo PDF.
Comentarios (4)
El “reemplazo del trabajo humano” es un tema real y muy difícil de tratar, felicito que se haga foco en esta cuestión. Siendo positivo, el ser humano siempre enfrentó y salvó situaciones trascendentales.
Muy interesante artículo. Sin embargo no estoy de acuerdo con lo siguiente:
“No obstante la cara positiva de esta situación es que, por primera vez en su historia, la
humanidad produce lo suficiente como para satisfacer las necesidades de todos en el
planeta.”
Creo que hace mucho tiempo la producción podría haber satisfecho las necesidades de todos en el planeta o al menos de casi todos, no es la cantidad de lo que se produce sino la distribución. No es un logro de la automatización del trabajo, este último solamente potenció la velocidad y cantidad de producción. Habría que hacer foco en la poca cantidad de gente que posee la mayoría de los medios de producción, tierras, etc.
Nota aparte: para cuándo un artículo sobre el Bitcoin?. Saludos
Muy buen informe!!! Ser positivos para un mundo mejor…
La automatización aumento la productividad del trabajo y permitió el crecimiento de algunas economías en forma exponencial (caso China). Estoy de acuerdo que el problema es la distribución, por eso ahora hay más multimillonarios que nunca. No importa tanto quién tiene los medios sino que la distribución tenga en cuenta un sistema de justicia social, algo así como el autor dice al final: “de cada cual según su capacidad, a cada cuál según su necesidad”. Ahí es cierto eso que estamos atrasados, hoy es posible pero existen intereses que no comulgan con esa idea. Esperemos que la sociedad, y sus dirigentes, superen esa situación que será crítica en los próximos años. Gracias por los comentarios.