Muerto el perro, sigue la rabia…
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Descarga · PDFEn el presente se hace referencia al fenomenal gasto público generado por los altos niveles de endeudamiento y el pago de tasas usurarias. El monto de intereses de la deuda pública se ha duplicado en términos porcentuales respecto del gasto corriente de la administración pública nacional.
Acerca de la cuestión del déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos
Esta semana la “mega mesa de dinero” del Central continúa con el esfuerzo de sacarse de encima las Lebac, activos de muy corto plazo y altamente remunerados, para endosárselas al Tesoro quién se encarga de tomar deuda en dólares vía Letes, cuya última licitación este mes pagó 5,5% anual. Nada mal para invertir en un activo financiero que tiene incluido un “seguro de cambio”.
En la presente semana el gobierno deberá renovar vencimientos por u$s1.200 millones en Letes (cuyo stock supera los USD 16.000M-ver gráfico 1) y la siguiente el BCRA realizará la licitación mensual de Lebac, donde vencen unos $528.000 millones (u$s19.200 millones). Todo esto en un contexto de tasas muy altas y volátiles que orillan el 50% para los activos en pesos y 5,5% en dólares.
Gráfico 1
Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.
El pasado 18/06 el nuevo comandante del Central (el primo del “amigo del alma”) hizo frente a su primer vencimiento de Lebac. Del total de $515.000M se renovaron $308.000M, convalidando una tasa del 47%, y se retiraron del mercado $206.000M. La maniobra del gobierno es que se vaya reduciendo el stock pero a su vez sin dejar pesos sueltos que presionen la divisa. Por ello se aumentaron los encajes y las licitaciones en moneda dura (letras del Tesoro en dólares).
Tan solo el BCRA, según sus balances anuales ya pagó más de USD 21.000M de intereses por Lebac entre 2016 y 2017 (dos mundiales del Rusia)1. A la fecha el stock de las mismas resulta $1,2 billones ($1.200M) que remunerados al 50% anual implican erogaciones en intereses por $60.000M mensuales (una ganga hoy de USD 2160M o USD 25.000M anuales). Como se podrá observar el gasto siempre aumenta, pero más específicamente en la “industria financiera nacional”, que exporta y mucho.
Antes de que explotara la crisis cambiaria y devaluación del 50% del segundo trimestre los resultados negativos del Balance de Pagos no dejaron de profundizarse en 2018. La composición del déficit del primer trimestre (USD 9.600M) – ver gráfico 2, se debió tanto al desbalance comercial de bienes y servicios como a gastos registrados en “Ingresos Primarios” por USD 4.500, partida que calcula intereses, giros de utilidades y demanda de divisas para ahorro o viajes al exterior. O sea fuga de capitales en su versión más descarnada.
¿Y cómo se paga esa cuenta? Fácil, los pasivos externos netos o resultado negativo de las inversiones de cartera de la Cuenta Financiera indican que pegamos otro mangazo a los no residentes por casi USD 13.000M (ver gráfico 2), tan solo en el primer trimestre del año (mejor no haga la proyección anual porque corre riesgo su salud).
Gráfico 2
Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.
Gráfico 3
Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.
Como se observa en el gráfico 3 y 4 las necesidades de financiamiento equivalen casi al 100% del déficit de la cuenta corriente, los ingresos primarios (rentas) son negativos y explican gran parte del déficit de la Cta Cte (52% en 2017). En tanto que las inversiones de carteras con resultado negativo reflejan la deuda mayormente tomada por el gobierno y el BCRA.
Gráfico 4
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Acerca del la cuestión del déficit de presupuesto
Otras de las variables de ajuste preferidas por el gobierno de MM pasan por reducir las funciones del estado a su mínima expresión. El mismo gobierno que aumentó la grilla del empleo público, tanto en 2016 como 2017, para pagar los favores políticos de su electorado, ahora abren las ventanas de los ministerios y arrojan gente a la calle, dependiendo de la oficina visitada en la ocasión. Hace pocos días le tocó a Télam dónde echaron de un plumazo al 40% de la grilla de empleados, 340 personas más precisamente.
Lo que uno se pregunta es con qué moral el gobierno dice estar reduciendo el gasto público y saneando el déficit de presupuesto cuando los intereses de la deuda (aumentados en cantidad y en usura) no solo que no paran de crecer sino que además ya resultan una partida del gasto corriente tan significativa como el gasto en personal (ver gráfico 5). Ni que decir lo que sigue sumando la fábrica de intereses: el stock de deuda pública.
Gráfico 5
Gráfico o imagen disponible en el informe en PDF.
En el esquema ahorro-inversión-financiamiento del presupuesto, desde 2015 hasta mayo de 2018, último dato disponible, la partida de intereses de la deuda casi se ha duplicado como porcentaje del Gasto Corriente, pasando del 6,8% al 11%, y eso que recién ahora se empezaron a pagar las mayores tasas.
Conclusión: Mientras la industria nacional de fabricar intereses para la deuda no deja de repuntar, los salarios reales como consecuencia de la inflación empiezan a perder identidad en la estrategia de distribución de la miseria, producto de este circo perverso de deuda y usura.
Texto extraído del informe adjunto. Los gráficos y el formato original están en el archivo PDF.
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